Ya en ruta a cerrar el 2024, sigue siendo un reto para las personas el mejorar y elevar sus procesos de comunicación en todos los órdenes, a nivel personal y profesional. La comunicación es un proceso esencial al ser humano, por lo que resulta interesante que, previo al inicio de 2025, cada uno como individuo, hiciese una introspección que le permita analizar y evaluar sus formas de comunicar, aún más, porque inciden en su relacionamiento con los demás. Es lo que llamo: “El ser consciente del YO”.
Y hoy, quiero reivindicar el ‘Poder del YO’ como protagonista del proceso de comunicación. En la comunicación, el YO es el centro inicial, pero no desde un punto de vista egocéntrico, prepotente, sino como responsable de comprender cuáles son mis necesidades y mis emociones, para finalmente poder conectar con los demás.
La comunicación empieza en cada uno de nosotros, en nuestro interior, lo que sentimos, nuestras vivencias y experiencias, en nuestros pensamientos, en lo que somos como esencia, que marcan y determinan la forma en que nos comunicamos; ser responsable de comprender cuáles son mis requerimientos, mis sentimientos, inquietudes, e incluso, mis enemigos o bloqueadores internos del YO en la comunicación, porque para COMUNICAR debemos establecer conexiones efectivas y afectivas con los demás.
La formación y la experiencia, los títulos, los cargos, incluso el bagaje cultural, no son suficientes para generar un impacto y alcanzar los resultados esperados. Hace falta establecer ‘el círculo virtuoso de la asertividad’, que te permita conectar, ser empático e impactar a las personas. Ser asertivo posibilita el mejorar nuestras relaciones con los demás, siendo la empatía el alma de la comunicación asertiva, esa habilidad de enlazar con nuestras propias necesidades y con las de los demás, para encontrar puntos comunes de conexión.
La clave principal para lograr una comunicación que impacte es hablar desde el YO: ‘YO SOY RESPONSABLE’, desde dentro hacia afuera. Eso implica trabajar y desarrollar cada una tus competencias comunicacionales para poder mantener el control en las diferentes dimensiones del YO COMUNICADOR: del habla, del cuerpo, de las emociones y del espíritu.
Para alcanzar ese vínculo positivo con los que te rodean y ser recordado, se requiere que esa comunicación esté marcada por características como la claridad, comprensión, seguridad, pasión, autenticidad, coherencia entre las palabras y los gestos; autoconfianza, autoestima, contacto visual, así como promover el espacio para el diálogo y el establecimiento de acuerdos. Otros valores significativos de la comunicación desde el YO, los cuales resultan de gran beneficio integrarlos en ese proceso de autoconocimiento, son la tolerancia, la plenitud, aceptación, reconocimiento, prudencia, sensatez, respeto, humildad, solución de conflictos, equilibrio, honestidad, por tan solo mencionar algunos.
La comunicación es un factor determinante para el desarrollo del ser humano, en los diferentes roles que desempeñe en su vida. Para este 2025, les invito a hurgar hacia adentro, auto sincerarse, descubrir su sello personal y auténtico en su forma de comunicar; empoderarse y vencer los obstáculos, ser conscientes de cuáles son sus fortalezas y talentos, descubrirlos, y reconocer lo que son capaces de generar, comunicar y transmitir a los demás. No permitan que, el no saber comunicar de manera asertiva y eficiente, sea lo que determine el curso de sus vidas. La buena comunicación es una ventana de oportunidades.
Mis mejores deseos para todos ustedes, y que la salud, paz y armonía estén presentes cada día de este nuevo año, con alegría, amor y esperanza.
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