En el marco del Diálogo Regional de Políticas Públicas sobre Transporte de la región realizado en Santo Domingo en octubre pasado, el ministro de Transporte y Telecomunicaciones de Chile, Juan Carlos Muñoz, conversó en exclusiva con revista CONTACTO sobre la electromovilidad que existe hoy en el país austral, el desarrollo del Metro y los trenes, el megapuerto en vías de construcción, el rol de la mujer en el transporte chileno, y las telecomunicaciones.
Por tres días, República Dominicana fue sede de un encuentro de alto nivel organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el International Transport Forum (ITF), teniendo al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) como país anfitrión.
A este Diálogo Regional sobre Políticas de Transporte de la región, acudió el ministro de Transporte y Telecomunicaciones de Chile, Juan Carlos Muñoz, con quien conversó revista CONTACTO para conocer los detalles de la realidad chilena en materia de transportes, tránsito, puertos y telecomunicaciones.
El transporte y tránsito en Chile
Juan Carlos, ¿cómo se encuentra hoy el transporte en Chile? ¿Como está esa evolución?
“El transporte es un sector que afecta la vida cotidiana de todos, tanto por el transporte de pasajeros como por el transporte de mercancías. Y en el caso de Chile, se ha hecho un esfuerzo muy importante este último tiempo de ir mejorando las condiciones de la movilidad. Cuando pensamos en transporte de pasajeros, hoy día, Santiago en particular, se ha transformado en una ciudad que es un referente en nivel continental, por la calidad del transporte público que se ofrece. Y el transporte público es fundamental para poder brindar alternativas que den sustentabilidad a la ciudad y para eso basta ver un poquito Santo Domingo. Si tú miras Santo Domingo, dices: ‘¿qué cantidad de automóviles que hay?’… Y es evidente. Y eso es porque, claro, tú necesitas que las personas más bien hagan un esfuerzo por dejar el automóvil en casa, y salir a buscar modos de transporte alternativos. En el caso de Santiago de Chile, hemos hecho un esfuerzo por impulsar el transporte colectivo. El metro ha sido un actor fundamental, pero también lo ha sido el proceso de integración tarifaria con los buses, que iniciamos en el año 2007, y que poco a poco ha ido lográndose convencer a la ciudadanía de que lo que tenemos es mejor que lo que teníamos antes, cada vez tiene mejor nota.
Hoy día, hemos ido avanzando no solamente en un Metro, que es cada vez más extenso, sino que también en un sistema de transporte que está pensado como tal, con más cobertura, con buses eléctricos, que son hoy día ya la mitad de todo el transporte, y que en marzo de 2026, dos de cada tres buses en el sistema serán eléctricos, una cara muy visible de la modernidad que se estamos jugando.
Hay muchos elementos que distinguen a Santiago como un transporte público que es un atributo muy positivo de la ciudad. Y ese esfuerzo se está llevando también a otras ciudades del país”.
¿Qué le pareció el tránsito en Santo Domingo, lo poco que pudo observar?
“Me tocó viajar desde el aeropuerto al hotel, y la verdad que el viaje fue larguísimo, con periodos prolongados, en que el automóvil casi no se movía, y eso va generado evidentemente frustración, y yo creo que también es parte de que empiezan a haber cada vez más motocicletas, que son las que más se mueven en la ciudad, y que son un modo de transporte que hay que tener mucho cuidado, porque es un modo de transporte que no promueve una buena convivencia vial y, al mismo tiempo, es muy complejo desde el punto de vista de la seguridad vial. Entonces, sí, pero tampoco quiero aquí dar a entender que las condiciones que se observan en Santo Domingo son tan distintas de algunas ciudades de Chile también. O sea, los desafíos que enfrentan las autoridades locales no son muy distintos a las que tenemos en algunas ciudades de Chile, en que la congestión también es muy fuerte.
Aquí, la convicción y la evidencia muestra que lo que tenemos que avanzar es poder poner transporte público de calidad, si es posible poner alternativas para el transporte no motorizado como bicicleta, y también poder salir a desincentivar el uso del automóvil con medidas que lo hagan menos atractivo”.
¿Cuál es más o menos el parque automotriz en Santiago de Chile actualmente?
“En Santiago, somos 8 millones de personas las que vivimos ahí. Entonces, si uno piensa que son 8 millones de santiaguinos, en Santiago debe haber del orden de 3 millones y medio de automóviles…. Y las motocicletas, deben ser unas 270,000, pero que igual causan problemas”.
En República Dominicana es al revés, hay más motos que autos… “¿Hay más motos que autos?… Wuau. Entonces, el tapón, como dicen ustedes acá, está causado por esos automóviles, porque las motos no causan tapones… Son los automóviles los que impiden que esto funcione de forma más expedita y ágil. Por lo tanto, la pregunta que uno se tiene que hacer, es cómo desincentivamos el uso del automóvil para que el tráfico fluya y, de esa manera, la motocicleta no sea un modo de transporte tan atractivo en comparación con las alternativas.
Creo que es clave poder brindarle al transporte de buses por vías segregadas, para que la gente diga: ‘bueno, si voy en el automóvil voy a meterme en un tapón, pero si me subo al bus, el bus fluye’. Que esté integrado, y en buena convivencia o en buena coordinación con el Metro. Yo creo que, también, la motocicleta, como medio de transporte, hay que regularlo más en República Dominicana. Me imagino yo, si tuviese que apostar, apostaría a que la siniestralidad de las motocicletas es un problema grave en este país”.

Sí, son los que causan incluso mayor cantidad de accidentes…
“Cuando digo siniestralidad, me refiero a eso: accidentes de tránsito, o sea, choques, colisiones, atropellos, volcaduras, que terminan a veces con las vidas de una persona o con lesiones que te acompañan toda la vida.
Entonces, aquí está en juego un problema de salud pública, una pandemia oculta, similar a la del COVID, pero que se juega todos los días. Nosotros en Chile perdemos 4 o 5 vidas cada día por esta razón. Estamos empecinados en tomar todas las medidas necesarias para regularizar más a las motocicletas, y yo apostaría en la República Dominicana que deberían hacerlo bastante agresivo.
Las motocicletas son el único modo de transporte en Chile que aumenta a sus fallecidos año a año en comparación con otros modos de transporte. Por ejemplo, la bicicleta, que a pesar de que hay cada vez más ciclistas, hay cada vez menos muertos en bicicleta, y es porque el ciclista tiene una velocidad mucho menor, evidentemente y, además, mientras más ciclistas hay, más visibles son y, por lo tanto, para los automovilistas es más fácil predecir que viene un ciclista. Entonces, es un modo de transporte que yo creo que hay que fomentar con cuidado, pero que tiene muchas virtudes en comparación con los motociclistas”.
¿Cuál ha sido la principal estrategia de Chile para mejorar el transporte?
“Yo creo que ahí, primero que todo, es que se entienda al transporte como un sector en el cual la mayoría de los proyectos trascienden gobiernos. Y, por lo tanto, para que el transporte y el tránsito prosperen, tenemos que entender esos proyectos como proyectos de Estado, que requieren una continuidad de gobierno a gobierno. No es la línea de Metro de la presidenta Bachelet, del presidente Piñera o del presidente Boric, sino que es la línea de Metro de todos los ciudadanos de Chile, y que se construye, se diseña, se proyecta, y se opera en múltiples gobiernos. Y creo que esa es una fortaleza de Chile, que permite que realmente las cosas vayan prosperando.
Me parece que ha habido, también, en el caso de Chile, un cuerpo profesional que ha logrado transmitir con éxito la importancia de que el transporte público requiere de subsidios, requiere de un financiamiento más allá de lo que las tarifas pueden ofrecer.
Cuando uno mira un transporte público que se financia solo con las tarifas, terminas con un sistema viejo, obsoleto, poco atractivo, que tiene poca renovación, que es contaminante, y que es como una suerte de atributo negativo de la ciudad. Y cuando uno va a otra ciudad y dice: ‘¿Por qué nosotros no podemos tener eso?’… Bueno, porque esas otras ciudades, lo que hacen, es poner recursos para que el bus sea mucho más atractivo de lo que los usuarios están pudiendo financiar. Porque hay una política que permite darle infraestructura exclusiva al transporte público, porque se invierte en Metro y trenes. Yo creo que esa es una convicción que hemos tenido en Chile. El año pasado pasamos una ley de subsidio al transporte público, que garantiza recursos muy importantes, por ocho años para el transporte público de Santiago y de regiones se desarrolle y progrese… yo creo que, en los próximos ocho años, se vienen tiempos muy positivos para el transporte en nuestro país”.
¿Qué enseñanzas puede dejar hoy la experiencia de la electromovilidad en los países de la región?
“Múltiples. Chile, en ese sentido, ha sido pionero, al punto de que Santiago de Chile es la ciudad del mundo, fuera de China, pero del mundo, con más buses eléctricos. Tú no vas a encontrar una ciudad europea, australiana, japonesa, norteamericana, con más buses eléctricos que Santiago de Chile.
Hoy día tenemos cerca de 3,000 buses eléctricos, y estamos en un proceso, porque cerramos una licitación, y vamos a llegar al 11 de marzo de 2026 con, aproximadamente, 4,400 buses eléctricos.
Es decir, la posición del liderazgo que tenemos hoy se va a acentuar. Y eso es producto de que, en el año 2017, exploramos con dos buses eléctricos, hicimos un estudio, los resultados fueron favorables, y a pesar de que eran buses caros, y que las economías de escala no estaban presentes, seguimos avanzando, y progresivamente, la administración anterior y esta, han impulsado una renovación de flota hacia la electromovilidad. Lo que muestra es que a los usuarios les encanta.
Los usuarios valoran no solamente la señal de modernidad, sino que también la poca vibración, poco ruido, las pocas emisiones que genera un bus eléctrico y, al mismo tiempo, los múltiples elementos que trae esta nueva modernidad. Porque los buses vienen equipados con espacio para personas con movilidad reducida, con cargadores para los teléfonos USB, con Wi-Fi, con aire acondicionado; también vienen equipados con cámaras de seguridad, que registran todo lo que está pasando al interior y al exterior de los buses, y también con cabinas que permiten a los conductores poder estar un poquito más seguros. Son elementos que han logrado que el transporte público en las calles se vea mucho más atractivo”.
¿Ustedes han podido medir, cuantificar en números, no solamente el ahorro en combustible, sino en múltiples otras cosas, tiempos, al tener flotas eléctricas?
“Hay ahorros que son evidentes. Por ejemplo, vamos por partes: los buses han bajado a la mitad su precio del pasaje desde el año 2017. Y eso es parte de que la industria del transporte de los buses eléctricos se ha ido desarrollando en China muy fuerte, y que Chile ha hecho una apuesta de ir impulsando la electromovilidad, y eso ha permitido que en Chile se instalen también más representantes de marca, y que el volumen vaya permitiendo que vaya bajando el costo. Además, cuando uno pone órdenes por cientos de buses eléctricos, los costos que significan, las tarifas a las cuales se accede, son mucho mejores. Pero no solo eso, también hay reducciones muy importantes en costos de mantención, en costos de operación de los buses. En el caso del costo de operación, estamos hablando de ahorro de un 66%. En el caso de los costos de mantención, un 40%, porque son buses que tienen menos piezas, y tienen una vida mayor. Hemos visto también cómo el ruido y las emisiones se reducen de forma muy sustancial. Medimos el ruido en las avenidas principales donde ahora circulan buses eléctricos, y vemos ahora una reducción del 40% del ruido. Y hay entonces una convicción de que esto es una muy buena noticia para todos”.
¿Cuál es el precio que tiene hoy un bus eléctrico?
“Depende del tamaño, pero nosotros hoy día estamos comprando para Santiago buses de 12 metros o buses articulados, incluso, estamos comprando buses de dos pisos, que han sido muy valorados. El bus padrón, el más normal, de 12 metros, hoy día está en un valor de precios de aproximadamente unos 230 mil ó 240 mil dólares, y ese es un precio que empieza a ser muy competitivo”.
¿Y el precio del ticket hoy en Chile?
“La tarifa de transporte público en Santiago, una tarifa integrada, que te permite moverte, combinar buses, metros, buses, durante dos horas, con total libertad. Hay una tarifa relativamente plana, en torno a 90 centavos de dólar. Esa es más o menos la tarifa… Depende de la hora del día también, en fin. Pero estamos hablando de 90 centavos aproximadamente, 90 centavos de dólar para viajar por toda la ciudad. Es una tarifa súper atractiva, pero que hay un subsidio por parte del Estado importante… Por ejemplo, los estudiantes pagan un tercio, y los adultos mayores pagan la mitad. Por lo tanto, si uno le suma, el subsidio, al final, en los costos del sistema, el 35% se financia por tarifa y el 65% se financia por subsidio del Estado”.
La mujer en el transporte
Juan Carlos, ¿cómo ha sido esto de la inclusión de la mujer como agente central del transporte público?
“Ha sido muy novedoso. Yo nací en 1970, y yo no tengo recuerdos de niño de haberme subido a un bus y que el conductor sea mujer. Y si hubiese ocurrido, probablemente hubiese estado toda una semana contando a la gente: ‘No sabes lo que me pasó, la cosa más increíble en la vida: había una mujer conduciendo un bus’. Y hoy día se ha transformado en algo muy normal. Han ido tomando cada vez más roles más importantes. Es una conducción además que es menos agresiva, pareciera, eso es lo que los indicadores, los operadores dicen, y eso es importante también a la hora de la vida útil de las baterías, que una conducción más suave de las mujeres permite que las baterías duren más tiempo. Los hombres manejan más rudo (Risas)…. Los usuarios en general valoran tener a una mujer en la conducción, es una conducción igualmente segura, y que ha permitido que la industria sea una industria más humana”.
¿Cuánto tiempo más o menos demora la capacitación de uno de estos choferes, sea hombre o mujer, antes de lanzarlos a la calle?
“Hay una capacitación que dura meses…. Ahora, en Chile nos faltan más conductores. Tenemos un déficit de conductores. Entonces, si nosotros podemos sumar más conductores, eso exige gente que no está conduciendo, mujeres que nunca han conducido, hay que partir por enseñarle a conducir el vehículo, y después pasar a la conducción profesional. Entonces, sí, puede tomar un semestre tal vez el proceso completo, pero yo creo que es un proceso que bien vale la pena impulsar”.

¿Cuál es el salario promedio de un chofer de un bus?
“Varía, entre distintas ciudades del país. Yo me animaría, si tuviese que decir una cifra como promedio tipo, en el sistema de transporte público de Santiago, es probablemente del orden de unos 1,200 dólares”.
¿Cuántas conductoras hay más o menos, de los 3,000 buses eléctricos?
“Tenemos, en el caso de Santiago, 6,500 buses en total. Si son 3,000 los eléctricos, pero tenemos 6,500 buses en Santiago y, por lo tanto, tenemos una cantidad de conductores que está casi llegando a los 20,000, y el 10% de ellos, un poco más, ya son mujeres…
En Santiago, tenemos un grupo de conductores mujeres que supera las 2,000, y eso es producto de que las licitaciones van exigiendo que, si tú te quieres ganar la licitación, tienes que garantizar que un cierto porcentaje de los conductores va a ser mujer. Entonces, con eso de alguna manera impulsas a que la empresa le dé relevancia, salga a buscar mujeres, las capacite. Y eso mismo lo estamos replicando en regiones, donde también tenemos un conjunto importante de conductoras mujeres que entran a trabajar producto de que las licitaciones lo van exigiendo”.
Megapuerto de San Antonio
Juan Carlos, hablando de transporte, sin duda, el proyecto del megapuerto de San Antonio, el más grande de la costa pacífica, va a ser algo que puede ser un antes y un después para Chile.
“Así es, cuando uno está pensando en un país como Chile, con la apertura al mundo, y lo que dependemos de nuestras importaciones y lo que dependemos como parte de nuestro ingreso de las exportaciones, somos un país que el comercio exterior es fundamental para nuestra economía. Y ese comercio exterior mayoritariamente no sale por las fronteras viales ni por el aeropuerto, si no que mayoritariamente va por nuestros puertos. Y, por lo tanto, pensando en la competitividad de Chile, es clave estar mirando a 10, 20 y 30 años al futuro, respecto de si la capacidad de nuestros puertos es o no es suficiente para la proyección de demanda.
Y al hacer ese análisis, hemos detectado, y esto es un proyecto de Estado, que la zona centro del país va a requerir un aumento importante de capacidad, y se determinó que ese aumento de capacidad no es en Valparaíso, sino que es más bien en el puerto de San Antonio.
Se determinó el lugar al sur del puerto actual, y se está proyectando un puerto que va a tener como capacidad mover 6 millones de contenedores al año, cuando un contenedor mueve cerca de 10 toneladas de carga”.
¿Cuánto mueve hoy el puerto de San Antonio?
“Son como 2 millones de contenedores al año… Es decir, este megapuerto va a triplicar la capacidad, pero hasta lo cuadruplicará, porque no es que lo vamos a reemplazar: vamos a pasar de 2 a 8, porque le vamos a sumar 6. Entonces, cuadruplicará la capacidad de San Antonio. Un proyecto que es una inversión de 4,000 millones de dólares, de los cuales, 2,000 millones son de inversión estatal, en su primera etapa, y después, con dos proyectos que serán privados, que tienen que implementar los terminales donde se van a instalar las grúas y donde van a finalmente atracar los barcos”.

¿Es una alianza público-privada?
“Sí, hoy día estamos en el proceso de licitación del molo de abrigo, hay ya siete consorcios o industrias internacionales de muy buen nivel que han precalificado para participar de esta licitación… Esta construcción tomará unos 7 a 8 años, quizás para el 2033 esté operando, o el 2034”.
Telecomunicaciones de Chile
“Las telecomunicaciones es un ámbito en el cual Chile también tiene un liderazgo que es evidente, principalmente, cuando uno compara el nivel de conectividad que tenemos en Chile con el de países mucho más desarrollados que nosotros.
En Chile, recibimos un servicio que es de muy buena calidad, y la tarifa que pagamos es comparativamente muy competitiva. Y esto es producto de que tenemos cuatro empresas, cuatro grandes empresas, ofreciendo servicios, con lo cual, la competencia es muy fuerte.
Hemos avanzado en distintos proyectos. Por una parte, está el despliegue de la red 5G en todo Chile, a través de dos licitaciones que han permitido que los cuatro mayores actores tengan un gran despliegue, y que hayan ganado el derecho a ofrecer 5G en el espectro de telecomunicaciones nacional, además, comprometiéndose a hacer contraprestaciones que permitan que la conectividad en el país vaya mejorando también en zonas donde no es tan rentable económicamente para la propia empresa.
Este despliegue 5G de conectividad viene acompañado de una red de fibra óptica que ya prácticamente cubre el país completo, los 4,000 kilómetros que tiene Chile… Nos faltan detallitos para las últimas dos regiones, pero estamos próximos a terminar. Y sobre esa fibra óptica estructural, las regiones están empezando a generar proyectos de última milla, que dan la capilaridad para poder llegar a zonas más periféricas. Estamos muy contentos en ese sentido, y esto también viene acompañado de otros proyectos, como los proyectos de fibra óptica austral, que permite llegar con fibra a la zona sur de Chile.
Estamos avanzando también en un cable submarino, que va a ser el primer cable de fibra óptica del Pacífico Sur, entre Sídney, Australia, y Valparaíso, en Chile, de 12,000 kilómetros de cable submarino… El país está avanzando mucho en telecomunicaciones”.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011