La República Dominicana continúa siendo una economía admirable en la región, con un crecimiento sostenible del PIB real sobre 5 %, estabilidad política, y un clima de negocios superior al de muchos países vecinos. Como tal, es cada vez un destino más importante para la inversión extranjera, y las cifras lo confirman: en 2024, se alcanzaron niveles récord de más de US$ 4,500 millones.
No obstante, el país apenas roza la superficie de su verdadero potencial. Con todas nuestras condiciones favorables, existe apetito de compañías multinacionales, fondos soberanos, y family offices de distintos orígenes; sin embargo, muchos prefieren invertir donde posean una participación de control superior al 50 % de las acciones.
El interés abarca infraestructura, energía renovable, hidrocarburos,
agro-tecnología, logística portuaria, hotelería y comercio. Sin embargo, detrás de ese atractivo, persiste un obstáculo silencioso: la resistencia cultural a compartir o ceder el control empresarial. En muchos casos, la oportunidad no se pierde por falta de capital, sino por falta de apertura.
Muchos empresarios dominicanos aún se resisten a incorporar socios estratégicos o permitir que estos lideren proyectos. Esa actitud proviene de una larga tradición de empresas familiares con escasa experiencia en accionistas externos. Pero ese modelo cerrado hoy choca con una nueva realidad: los grandes negocios transformadores prosperan gracias a alianzas internacionales. El socio correcto no resta control; suma conocimiento, reputación y escala.
La República Dominicana ya cuenta con ejemplos concretos de empresas que decidieron abrirse y multiplicaron su impacto en logística, aviación y seguros. Casos como DP World Caucedo, Amber Cove y Arajet muestran que los proyectos más exitosos surgen cuando empresarios locales y socios globales combinan visión y recursos. En la mayoría, los socios dominicanos fueron minoritarios, pero decisivos para el éxito y el desarrollo nacional.
El Puerto Multimodal de Caucedo es, sin duda, una de las obras de mayor impacto. La iniciativa del puerto, iniciada por Conde & Asociados, Tavares Industrial y Grupo Rannik, junto a CSX/Sealand como socio principal, convirtió al país en un verdadero hub logístico. En el podcast “Pesos Pesados” (septiembre 2022), Samuel Conde relató cómo el proyecto evolucionó hasta con CSX limitando su interés inicial hasta 15%, y luego accedió a aumentar su participación al 50 %, posteriormente, vendiendo su participación a DP World, quien a su vez aumenta aún más su cuota accionaria. Gracias a esa alianza, el puerto hoy mueve sobre 2.5 millones de contenedores, con inversiones que superan los US$ 800 millones.
De igual modo, el puerto de cruceros Amber Cove, donde también participa el Grupo Rannik junto a Carnival Corporation, reactivó a Puerto Plata como destino de cruceros, recibiendo más de 1.2 millones de cruceristas en 2024, consolidando al país como referencia en turismo marítimo.
La aerolínea nacional Arajet también refleja ese modelo de alianza con capital extranjero. Su capital es mayormente internacional, con Bain Capital controlando cerca del 80% de las acciones, y el resto distribuido entre accionistas locales. Una aerolínea requiere grandes recursos para adquirir su flota y negociar con fabricantes; el respaldo de Bain ha sido clave para obtener aviones nuevos de Boeing y arrendadores especializados, garantizando confianza y eficiencia operativa, claves del éxito de Arajet.
El temor a ceder control, suele surgir del miedo a perder influencia y poder de decisión en la empresa. La clave para afrontar el miedo, y superarlo, está en la estructura corporativa: existen mecanismos claros para proteger a los socios minoritarios y mantener equilibrio en las decisiones. A través de pactos de accionistas, derechos de veto y acuerdos de gobernanza, es posible resguardar intereses sin obstaculizar el desarrollo de la empresa. Los marcos legales dominicanos, y los mecanismos internacionales de arbitraje, refuerzan esa protección y transparencia.
Con estructuras bien diseñadas, el país, impulsado por sus empresarios, puede abrirse a nuevas asociaciones en sectores donde el potencial sigue sin explotarse. Los próximos grandes casos de éxito podrían nacer en la combinación entre capital global y talento dominicano.
Abrirse a socios internacionales, aun cediendo mayoría, no implica perder control, sino ganar terreno. El verdadero liderazgo empresarial no se mide por el porcentaje de propiedad, sino por la capacidad de crear valor que transforme y deje un legado sostenible, aportando al desarrollo de nuestra República Dominicana.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011