José Tejeda: Influencer por “Accidente”

José Tejada se embarcó en un viaje de cuatro meses por Asia, sin imaginarse el revuelo que causaría en las redes sociales, cuando comenzó a compartir la experiencia de su viaje. En una semana, lo siguieron más de 100,000 personas, quienes le “reclamaban” que subiera más videos, que querían “vivir la experiencia de su viaje junto él”. Tanto fue el furor por su “experiencia asiática”, que a pesar de que aún no retornaba al país de su viaje, que varias marcas dominicanas comenzaron a escribirle, comentándole que lo “estaban esperando para cuando regresara”.

Irte de viaje solo, a países asiáticos, donde no se habla ni inglés ni español, es una verdadera aventura. Sin embargo, para José Tejada, un comerciante y administrador de empresas de profesión, era simplemente “salir a vivir”.

 Pero, estos viajes no eran nada nuevo para José. Ya conocía 29 países y, en el 2024, se había ido por tres meses a Tailandia, Vietnam, Malasia, Singapur, Filipinas, Corea del Sur, Hong Kong
y Estambul.

 “Y en el 2025, me fui cinco meses de vacaciones a Asia y Medio Oriente. La ruta que hice fue India, Indonesia, Japón, China, Cambodia, Tailandia, Arabia Saudita, Egipto, Jordania e Israel. Pero, antes, había estado en Chile, Perú, Brasil y Ecuador”, cuenta José Tejada, al ser entrevistado por revista CONTACTO.

 Durante el viaje a China, mucha gente comenzó a seguirlo porque le gusta la naturalidad y la simpleza con la que vivía su viaje.

 “En China, gané 100,000 followers en una semana, ¡fue una locura!… Yo sentía que el país entero estaba pendiente a mí. Y la gente me escribía: ‘han pasado 8 horas y no has subido videos nuevos… Haz los videos más largos’”.

 José no buscaba mostrar grandes hoteles o finos restaurantes, si no que la realidad de cada país: caminar por sus calles, comer donde comen los locales, y conocer las diferencias de cada país… De hecho, en varias ocasiones, comentaba que se quedaba en hostales de US$10 y US$15 dólares, y viajaba ligero de ropa, incluso, bromeaba que solo andaba con un par de tenis y que podían “dejarlo” en el camino.

 “La gente está errada. Hay gente que cree que, porque me quedo en un lugar barato, estoy en una mala zona, ¡y no es así!: yo me quedo en zonas súper bien. Para mí, lo importante, es dormir bien, no pagar un hotel caro, ya que yo me pasaba todo el día en la calle, no en el hotel”.

El inicio de los viajes

José, ¿cómo comenzaron los viajes y esta aventura en las redes sociales? 

“Yo siempre he viajado: fui a Disney a los 3 años, es decir, no es algo nuevo para mí, pero ese interés por conocer países comenzó por culpa de Arajet. Cuando Arajet comenzó a operar, recuerdo que entré a su página web ¡y los precios eran una locura!… 

Comencé a ver los precios para viajar a Chile, Perú, y todos los países que Arajet iba sumando a sus rutas. Cuando vi pasajes, de ida y vuelta, por 120 dólares, me dije: ‘me sale más barato irme de viaje que salir a comer a un restaurante aquí’. 

Yo comencé a llamar a mis amigos y a decirles que estaba viendo un viaje a Chile por 120 dólares, y mis amigos comenzaban: ‘¿qué vamos a hacer en Chile?’. Y yo, diciéndoles vamos a conocer, pero nadie se animó a ir. 

Esa noche, compré el pasaje para Chile, y cuando me iba a dormir, me quedé pensando que esos pasajes estaban muy baratos. Y me levanté, y decidí irme de viaje todos los meses, entonces, compré el pasaje de Chile, Perú y el de Brasil. Como mi empresa funciona online, no estoy atado a cumplir un horario o estar en un lugar para poder trabajar”. 

¿Te fuiste solo a Chile?

“Sí. Me fui dos semanas a Chile y la pasé espectacular, aunque me fui súper asustado, porque me metía a las redes sociales, y veía a los chilenos quejándose que ya no podían salir, que los venezolanos se han apoderado del país, que les estaban robando, y yo dije: ‘qué miedo’, y de verdad que llegué al aeropuerto temblando. En Chile, me quedé en Santiago, en la zona de Providencia.Todo fue espectacular, me encantó la ciudad, no me pasó absolutamente nada, pero sí sentí que en Chile hay mucho hate, sobre todo a los venezolanos, porque tienen mucha migración de ellos. Y eso es una cosa que lo sentí desde el aeropuerto. Me preguntaron varias veces que si me iba a quedar, donde quiera que llegaba me preguntaban lo mismo”. 

Además de Santiago, ¿conociste otras ciudades?

“Fui a Valparaíso, me quedé en un Airbnb, y fue una experiencia súper chula. Se veía toda la ciudad, ahí pagué mucho dinero, pero fue genial. Después me fui para Viña del Mar, que es mucho más bonito, y en Viña me quedé en la casa de una señora multimillonaria, que estaba alquilando sus habitaciones y fue súper cute.

La señora era genial, era una casa inmensa. Estaba en una zona que yo salía a caminar, y me encontraba la casa presidencial de veraneo. Incluso, solicité la visita online a la casa presidencial y fue una experiencia muy bonita.

Mi visita a Chile fue súper genial, y cuando tuve esa experiencia y dije: ‘¡esta vaina me encanta! No necesito a nadie, porque me divertí solo y conocí gente’”. 

El viaje a Asia

José, ¿cómo surgió la idea de viajar a Asia?  

“Yo había ido a Asia por tres meses, me fui solo, y tuve una experiencia bonita. Pero, en las redes, veía cómo la gente atacaba a la gente de la India. Algunos creadores de contenido suelen viajar a la India, y lo que hacen es buscar la experiencia negativa. 

Cuando decidí viajar a la India, vi que la visa costaba 40 dólares y un vuelo 650 dólares. Solicité la visa y, en menos de 24 horas, me la aprobaron. Entonces, dije: ‘qué rápido fue eso’. Llamé a una amiga y le dije: ‘me aprobaron la visa de la India, voy a tener que ir’. Entonces, compré el vuelo. Y, como vi que China estaba cerca, pedí visa para ir a China. 

Ahí comenzó todo. Subí un video a Tik Tok diciendo que iba para China, que el proceso de visa era muy fácil, que no había que hacer cita, y hablé de mi experiencia en la embajada de China, que todo fue espectacular. 

El tema es que ese video se hizo viral, llegó como a 100,000 personas, y yo sólo tenía como 2,000 followers

Entonces, me fui para la India, y tuve una experiencia fenomenal, porque creo que fui con un corazón noble. Yo sabía lo que iba a encontrar, pero no fui con la mentalidad de que todo tenía que ser aesthetic, que todo tenía que ser fino. No fui con intención de ir a hacer show, fui con la mentalidad de fluir.

La India no es el país más bonito, pero yo veía cómo los viajeros iban a humillar a la gente. Estando allá, vi la cara de la gente de la India y, en su cara, se veía que estaban cansados de ese tipo de turistas. Yo veía cómo frente a ellos se reían, probaban la comida y la escupían.

Mi experiencia fue positiva. En la India sentí una energía bonita, que sólo me ha pasado en tres países. En la ciudad de Agra, en India, donde estuve dos días, sentía esa energía tan bonita”.

Tu dices que hay tres países que te han hecho sentir una energía bonita. ¿Cuáles son?

“Te mencioné India, Perú e Israel. No es algo que te puedo explicar, no es que tu vas allá y vas a preguntar: ‘¿dónde está la energía?’… Yo no sé cómo explicar eso, pero cuando fui a Perú, que fui a Cusco, caminando por el centro histórico, sentí una energía, y yo decía ‘este país se siente especial, como que hay algo aquí que lo siento en mi cuerpo’. 

Yo pensaba que eran cosas mías. Y conocí a un muchacho en Perú, y le hice el comentario, y él me dijo: ‘Cusco se siente especial’. Eso también me pasó en la India. 

Eso me pasó también en Israel, y es controversial, porque la gente con el conflicto de Israel comentaba muchas cosas negativas. Yo no planifiqué a Israel en mi viaje, solo lo planifiqué hasta Egipto y Jordania, y dije que, si todo estaba bien, iría a Israel… Vi la cantidad de gente que recibía hate por visitar Israel, pero yo quería vivir mi experiencia. 

Cuando llegué a Jerusalén, caminar por las calles, se sentía como una energía bonita. Yo creo que lo mencioné, y la gente me decía: ‘cómo puedes sentir una energía bonita si están matando mucha gente alrededor’. Pero, la realidad es que yo salía llorando de Israel, nunca me había pasado. Cuando pasé el gate me desplomé”. 

El viaje que revolucionó las redes

José, ¿cómo fue tu experiencia en Japón?

“Japón es un país muy bonito, pero la gente es muy conservadora. Los japoneses no te van a hablar. Incluso, si tu vas en el transporte, donde nadie habla, nadie se va a sentar a tu lado, pero nadie. 

El país es espectacular, súper limpio, no sé cómo funciona, pero no hay un zafacón de basura en ningún lugar. Nunca vi a nadie con su fundita de basura, nunca vi que recogieran la basura, es que no sé cómo funciona eso… Yo salí a diferentes horas, de madrugada, a todas horas, y nunca vi que anduvieran recogiendo la basura. Y la limpieza es impresionante. Allá sientes que la gente está cansada de los turistas. Ellos son muy tranquilos, muy respetuosos, muy reservados, y los turistas llegan a hacer ruido”. 

¿Cómo fue China?

“En China duré un mes. Allá nadie habla inglés, ni español, ni en Japón tampoco. En China, todo era usar el sentido común, ver qué hacían los demás, y hacer lo mismo. Quieres un café, y ves que hay una máquina donde todos se sirven el café. No te traen la cuchara, y ves a alguien abriendo una pequeña gaveta que está en su mesa y saca los cubiertos de ahí, pues yo hacía lo mismo… La idea era ver el comportamiento de los demás”. 

¿Cómo fue el tema de la comida?

“En cada ciudad es diferente, pero yo sentía que la comida china sabe totalmente diferente a la que encontramos fuera de China. Tiene muchísimo más sabor. Dependiendo de la ciudad, la comida puede llegar a ser más picante”.

Estuviste un mes en China, ¿qué cantidad de ropa llevaste?

“Yo andaba con una mochila y una carry on. Le demostré a la gente que, cuando vas a un viaje largo, no hay necesidad de llevarte muchísima ropa”.

La gente aquí estaba muy pendiente de tu viaje, parecía que estábamos de viaje contigo.

“En China, gané 100,000 followers en una semana, ¡fue una locura!… Yo sentía que el país entero estaba pendiente a mí. Y la gente me escribía: ‘han pasado 8 horas ¡y aún no has subido video!… Haz los videos
más largos’”.

 ¿Cuál fue el costo de ese viaje?

“Yo gasté unos 4,500 dólares, y con ese dinero, cubrí todo: pasaje aéreo, estadía, alimentación, transporte, todo.

Hay una gran diferencia entre irte a un país y pasar trabajo, y otra cosa es viajar como yo. Nunca pasé trabajo, volé a todos los lugares, cogí trenes carísimos, comí en todas partes, porque parte del viaje es vivir la experiencia del país, que no se tiene en un restaurante, sino donde comen los locales”.  

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