Karla Javier: Una “libélula” en transformación

La sororidad no tiene sentido si no se practica, y Karla Javier ha convertido esa palabra en un verbo al crear la fundación Libélulas, con la que busca impactar a mujeres y niñas en situaciones vulnerables. Su influencia en las redes sociales la utiliza para llegar de forma positiva a esas mujeres que necesitan apoyo o, simplemente, inspiración.

Las redes sociales pueden tener un impacto positivo o negativo en las personas, depende del uso que le des. Para Karla Javier, su propósito no es venderte una vida perfecta, si no real. Karla es el ejemplo de una mujer con diversos roles, en los que busca dar lo mejor de ella, sabiendo que la perfección no existe.

 Como madre de tres niños y esposa, tiene sus compromisos familiares claros, y a cada uno les dedica su tiempo. Pero, al mismo tiempo, como mujer ejecutiva que es, ha comunicado de manera clara sus propósitos con su familia, de esa manera, todos reman para el mismo lado.

 Sin embargo, la vida de oficina y familiar, no es todo lo que Karla es, ya que también es una mujer creyente en Dios, y preocupada por el bienestar de otras mujeres.

 Aprovechando su influencia a través de las redes sociales, trabaja para impactar de manera positiva la vida de otras féminas, y así nació Libélulas, la fundación a la que ahora le dedicará la mayor parte de su tiempo, al dejar de lado su trabajo formal, para dedicarse al altruismo, como revela a revista CONTACTO. 

La evolución

Karla, ¿cómo ha sido tu evolución desde que comenzaste a crear contenido en redes sociales hasta hoy?

“Mi evolución ha sido de crecimiento constante; nunca ha sido estática. Cada etapa de mi camino en las redes sociales me ha traído aprendizajes, desafíos y la oportunidad de descubrir nuevas versiones de mí misma.

Cuando inicié, las redes eran un espacio para compartir y conectar de manera mucho más espontánea. Con el tiempo, fui entendiendo el verdadero poder que tienen para influir, inspirar y movilizar a las personas. Esa conciencia me llevó a replantear el tipo de contenido que quería crear, y el mensaje que deseaba transmitir.

Hoy, procuro que cada publicación tenga intención y propósito. Más que crear contenido por crear, mi deseo es inspirar a otros a aportar, a servir y a comprometerse con quienes más lo necesitan. Mirando hacia atrás, agradezco cada etapa, porque todas han sido necesarias para formar a la mujer y comunicadora que soy hoy”.

¿Cómo te defines hoy?

“Hoy me defino como una mujer que sabe lo que vale, lo que quiere, y cuál es su propósito en la vida.

Hubo un tiempo en el que estaba en un proceso de búsqueda personal, tratando de entender qué me hacía feliz, y hacia dónde quería dirigir mi energía. Ese proceso fue necesario porque me permitió crecer, cuestionarme, y descubrir lo
que realmente quería construir.

Hoy, a mis 35 años, siendo madre de tres hijos, esposa y una mujer profundamente guiada por Dios, puedo decir que tengo mucha más claridad. Entiendo que mi propósito es servir y ayudar a otros, y lo hago a través de mi fundación, de mis proyectos y de cada espacio donde tengo la oportunidad de compartir mi voz”.

¿En qué consiste tu proyecto Libélulas?

“Libélulas es mucho más que una fundación: es un espacio de encuentro, crecimiento y servicio entre mujeres.

Es una plataforma donde mujeres comparten conocimientos, experiencias y talentos a través de charlas, encuentros y eventos que buscan aportar valor real a quienes participan. Siempre me ha apasionado la comunicación y el poder de las conversaciones que transforman, por eso, este proyecto también nace desde esa vocación.

Nuestra filosofía es muy clara: mas que pedir, buscamos dar. Queremos que las personas que se acercan a nuestros espacios se lleven herramientas, aprendizajes y experiencias que realmente sumen a sus vidas.

Al mismo tiempo, la fundación tiene como misión apoyar a mujeres y niñas en estado de vulnerabilidad. Creemos profundamente en el poder de las mujeres cuando se unen para servir, compartir sus talentos, y construir juntas un impacto positivo en la sociedad”.

¿A quiénes quieres impactar?

“Quiero impactar, en primer lugar, a la sociedad en general, pero de manera muy especial a la comunidad que me sigue.

Durante mucho tiempo, no dimensionaba realmente el alcance de las personas que forman parte de esa comunidad. Con el tiempo, entendí que tener una plataforma también implica una responsabilidad.

Mi deseo es que, a través de lo que comparto, las personas se sientan inspiradas a ayudar, a aportar y a comprometerse con su entorno. No necesariamente solo a través de mi fundación, sino desde cualquier espacio donde puedan tender una mano.

Creo, firmemente, que cuando una persona decide servir, se genera un efecto multiplicador muy poderoso. Y, muchas veces, aunque sentimos que estamos dando, en realidad somos nosotros quienes más aprendemos, crecemos y nos transformamos en
ese proceso”.

Decidiste dejar tu trabajo como ejecutiva para enfocarte en tus proyectos. ¿Cómo se siente ese cambio?

“Es una decisión que trae sentimientos encontrados. Después de 16 años trabajando en diferentes empresas, y entregando siempre lo mejor de mí, entendí que nunca me había dado un tiempo real para desarrollar plenamente aquello que me apasiona.

Durante muchos años, construí proyectos, logros y resultados para otros, algo que agradezco profundamente, porque me formó como profesional y como líder. Sin embargo, llegó un momento en el que sentí que Dios había puesto en mis manos un propósito que requería una entrega más completa.

Por eso, decidí dedicarme de lleno a fortalecer mi fundación, mi marca personal, y los proyectos que estoy desarrollando. Es una etapa que nace desde la fe, la convicción y el deseo de generar un impacto aún mayor”.

También, estás involucrada en Proyecta. ¿En qué consiste este proyecto?

“Proyecta nace de la unión de amigas que creen en el poder de compartir talentos y crear oportunidades para otras mujeres.

Siempre he creído profundamente en el poder femenino y en lo que ocurre cuando las mujeres se apoyan entre sí. Este proyecto se inspira en tres pilares fundamentales: liderazgo con propósito, marca personal, e imagen profesional.

Estas herramientas han sido claves en mi propio camino para proyectarme con seguridad y conectar con las personas. Muchas veces las mujeres tenemos talento, capacidades y una gran historia que contar, pero no siempre sabemos cómo proyectarlo hacia afuera.

Por eso, invité a mis colegas, Melissa Gonell y Rose Fortunato, a formar parte de esta iniciativa. Juntas, apostamos a crear un espacio donde más de 250 mujeres puedan inspirarse, adquirir herramientas prácticas, y salir con una visión más clara de cómo proyectarse con seguridad en sus vidas y en sus carreras”.

¿Cómo logras el balance entre tus proyectos, la maternidad y la vida de pareja?

“Con el tiempo, he aprendido algo muy importante: no puedo ser perfecta al 100% en todos mis roles al mismo tiempo.

Habrá días en los que soy más mamá, porque mis hijos me necesitan más. Otros días, estoy más enfocada en mi rol como esposa, o en mis proyectos profesionales. El balance, para mí, no significa dividirme perfectamente, sino entregarme con amor al espacio que me necesita en cada momento.

En casa también valoramos mucho la comunicación. Tratamos de que nuestros hijos entiendan en qué está mamá y en qué está papá, y que todos comprendamos que los proyectos
de cada miembro de la familia
son importantes”.

Karla Javier, la creadora de contenido

Karla, como creadora de contenido, ¿qué significan para ti las redes sociales?

“Para mí, las redes sociales son un motor. Son una herramienta poderosa para expresar ideas, crear proyectos, emprender, vender y conectar con personas que comparten intereses similares.

Cuando se utilizan de manera estratégica, también pueden convertirse en un espacio de aprendizaje, inspiración y crecimiento. Nos permiten acercarnos a historias, conocimientos y comunidades que quizás de otra manera no conoceríamos.

Sin embargo, también creo que es importante mantener equilibrio y ser conscientes del tiempo y del uso que les damos”. 

¿Cómo han cambiado las redes sociales tu vida?

“Las redes sociales, realmente, han cambiado mi vida. Me han permitido conectar con personas maravillosas, construir una comunidad, y desarrollar proyectos que quizás no habrían sido posibles de otra manera.

También, me han enseñado a proteger ciertos espacios de mi vida privada. Con el tiempo, entendí que no todo tiene que compartirse y que también es importante cuidar a la familia y lo que uno ama”.

¿Cómo impactas a las mujeres a través de tu contenido?

“Creo que impacto siendo auténtica. Comparto tanto los momentos positivos como los desafíos que he vivido a lo largo de mi camino.

He hablado abiertamente de procesos personales, como la ansiedad y de momentos difíciles, como las complicaciones de salud que tuvo mi hijo Ian cuando nació. Pero, también, comparto lo hermoso de la familia, del matrimonio y de tener a Dios en el centro de mi vida.

Esa honestidad ha permitido construir una comunidad muy genuina con la que siento una conexión real”.

¿Se puede vivir de las redes sociales?

“Sí, definitivamente es posible, pero también requiere disciplina, constancia y mucho trabajo.

Las redes no son sólo publicar contenido; también implican construir una marca personal, desarrollar proyectos, generar alianzas con marcas y convertir ideas en oportunidades reales.

En mi caso, han sido una plataforma que me ha permitido impulsar iniciativas personales, y conectar con empresas que creen en lo que hago. Como cualquier camino profesional, exige compromiso, creatividad y perseverancia”.

¿Cómo es tu relación con las marcas?

“A lo largo de mi trayectoria he tenido la oportunidad de colaborar con marcas de distintos sectores, tanto locales como internacionales.

He trabajado con marcas nacionales e internacionales, como PediaSure, Jugos del Valle, HK Cosmetics, Domex, EGO, y muchas otras, además de colaboraciones con salones de belleza y otras marcas que confiaron en la autenticidad de mi influencia y en la conexión real que tengo con mi comunidad.

En esta etapa, también estoy muy enfocada en mis propios proyectos, y ha sido muy gratificante ver cómo grandes empresas han decidido respaldarlos. Actualmente, contamos con el apoyo de aliados del sector asegurador, la banca, la belleza en general, y en todos mis proyectos he recibido mucho apoyo”.

¿Qué es la moda para ti?

“Para mí, la moda es una forma de comunicación. Es una manera de expresar quién eres, cómo te sientes, y cómo deseas proyectarte al mundo, incluso, antes de decir una sola palabra.

La moda tiene la capacidad de reflejar nuestra personalidad, nuestra seguridad, y también nuestras emociones. A través de ella, podemos contar una historia sobre quiénes somos y sobre la energía que queremos transmitir”.

¿Qué te gusta y qué no te gusta de las redes sociales?

“Lo que más me gusta de las redes sociales es la posibilidad de conectar con personas, crear comunidad, y compartir mensajes que pueden inspirar a otros.

Lo que quizás no me gusta tanto, es cuando se generan percepciones o juicios basados únicamente en lo que se ve en pantalla. Muchas veces, las personas ven un resultado final, y no todo el camino de esfuerzo y disciplina que hubo detrás”.

¿Qué libro estás leyendo actualmente?

“Actualmente, estoy releyendo ‘La mujer de mis sueños’, de Luz María Doria, un libro con el que conecté profundamente.

Me impactó mucho porque habla del éxito desde una perspectiva muy humana. Muchas veces admiramos a personas que han logrado grandes cosas, pero no siempre conocemos todo lo que atravesaron para llegar hasta allí.

En esta etapa de mi vida, sentí la necesidad de volver a ese mensaje. Releerlo ha sido un recordatorio de confiar en mi proceso, de no dejarme llevar por los comentarios externos, y de entender que cada paso forma parte del camino”.

¿Qué te inspira?

“Soy una mujer muy apasionada, y me di cuenta hace mucho tiempo de que trabajo profundamente desde la inspiración. Me motivan los retos, las metas y la posibilidad de intentar, incluso, aquello que a veces parece imposible.

Desde muy joven, tuve una visión clara de lo que quería construir, y con el tiempo, he ido avanzando paso a paso hacia esa visión. Algo que he aprendido, es a disfrutar cada etapa del proceso, pero, al mismo tiempo, nunca perder el deseo de seguir creciendo.

Muchas veces, he hecho cosas con mucho miedo, pero aun así doy el paso. Me desafío a mí misma y sigo adelante, siempre poniendo mis proyectos en manos de Dios, y confiando en que cada experiencia forma parte del camino”. 

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