Uno de los principales orgullos de la industria farmacéutica dominicana es, sin duda alguna, Laboratorios ROWE, empresa que durante 37 años se ha mantenido en lo más alto en materia de calidad de sus productos, la innovación constante, y un desarrollo de más de 1,000 presentaciones de medicamentos, que exporta a más de 15 países en América Latina, y con inversiones de más de 2.5 millones de dólares anuales en República Dominicana. “La meta es siempre avanzar, tratar de ascender, obviamente como un referente que ya somos, pero aspirando a consolidarnos en ese sitial de la primera posición del mercado farmacéutico dominicano”, afirma Martín Cereijo, gerente general Laboratorios ROWE.
La historia de Laboratorios ROWE es digna de conocer. Pocas empresas en República Dominicana pueden contar una trayectoria como esta, que comenzó en el país en 1989, cuando un argentino de ascendencia alemana, llamado Rodolfo Wehe, decidió apostar por una visión que, en ese momento, parecía poco probable.
Muchos se podrían preguntar, ¿y por qué es una historia tan singular? Lo cierto es que, hace más de tres décadas, pocos imaginaban que el país desarrollaría un laboratorio de referencia en la Primada de América, porque, sencillamente, República Dominicana no se destacaba en esta materia en aquella época… Pero Rodolfo Wehe hizo algo distinto.
Con formación en ciencias, su camino lo llevó desde Argentina hasta Alemania a finales de los años cincuenta, adonde llegó en barco para integrarse a un programa de formación en la industria farmacéutica. Esa etapa le dio las bases técnicas y una visión internacional del negocio que marcaría su trayectoria.
Más adelante, su carrera lo llevaría a América Latina, estableciéndose en El Salvador, desde donde recorría distintos mercados de la región y consolidó experiencia en entornos complejos. Fue en ese recorrido donde conoció República Dominicana, país que comenzó a visitar con frecuencia por trabajo desde mediados de los años sesenta, en una época en la que la ciudad era muy distinta a la de hoy.
Con el tiempo, y tras varios años de vínculo con el país, tomó la decisión de establecerse definitivamente en República Dominicana a mediados de los años setenta, trasladándose junto a su familia e iniciando una nueva etapa tanto personal como profesional.
Su primer paso fue en la distribución de productos farmacéuticos, donde logró posicionarse y comprender a fondo la dinámica del mercado local. Esta experiencia sería clave para lo que vendría después.
Y es que Wehe no se conformó con distribuir. Entendió que el desarrollo de la industria requería dar un paso más y decidió apostar por la producción local de medicamentos, en un entorno donde esto aún no era la norma.
De esa decisión nace Laboratorios ROWE, una empresa que desde sus inicios se propuso operar bajo altos estándares de calidad y con una mirada de largo plazo. Su nombre responde a las siglas de su fundador, reflejando el carácter personal del proyecto.
Lo que comenzó como una apuesta en un contexto poco desarrollado para la industria, se transformó con el tiempo en una de las compañías farmacéuticas más relevantes del país.

El presente de ROWE
Hoy, Laboratorios ROWE es una empresa que fabrica cientos de productos farmacéuticos, con múltiples certificaciones nacionales e internacionales, y que cumple con los más altos estándares de calidad.
“La visión de ROWE apunta a ser un referente en la fabricación y comercialización de productos farmacéuticos de óptima calidad”, afirma Martín Cereijo, gerente general de Laboratorios ROWE, entrevistado por revista CONTACTO para la sección Business From Cappuccino, en el restaurante Il Cappuccino, con su propietario, Claudio Paccagnella.
A la entrevista en el restaurante Il Cappuccino, Cereijo estuvo acompañado por su directora de Operaciones, Sarah Pineda; María Domínguez, gerente de Mercadeo & Planificación Corporativa, y Yeymis Alcántara, gerente de Personas & Cultura. Estas últimas áreas resultan clave para comprender cómo ROWE articula su estrategia de mercado, desarrollo de portafolio, cultura organizacional y gestión del talento.
Desde hace cuatro años y medio, Martín Cereijo, argentino, contador público, y con una maestría en Organización y Dirección Empresarial
en la Universidad de Buenos Aires,
es el gerente general de Laboratorios ROWE, y cuenta que la experiencia ha sido extraordinaria.
“Yo vine aquí después de una larga trayectoria, que abarcó algunos países de Latinoamérica, pero sin duda alguna, me encontré con un país y unas personas que, por su calidez, me cautivaron automáticamente. Siempre serviciales, siempre atentos, y siempre tratando de apoyar a uno.

Ahora, con respecto a la empresa, me encontré con una compañía grande, como todos sabemos, que ocupa posiciones de liderazgo en la industria farmacéutica dominicana, y también con una planta increíble, que pocos se pueden dar el lujo de tener. El alcance internacional de ROWE es muy importante también, tanto, que es el principal exportador de medicamentos de República Dominicana”, revela Cereijo.
En la actualidad, Laboratorios Rowe exporta medicamentos a más de 15 países de Latinoamérica, con “más de 1,000 presentaciones de medicamentos, en distintas concentraciones y formatos. Estamos en toda América, desde América Central hasta América del Sur, excepto en Argentina, Brasil y México. Aproximadamente el 68% de nuestra producción se destina a exportación, mientras que el 32% permanece en el mercado local.
Hace cuatro años, durante la pandemia, recibimos el reconocimiento como Exportador del Año a nivel país, otorgado por el presidente Luis Abinader, con una distinción en la categoría de resiliencia, por haber sostenido nuestros niveles de exportación en un contexto especialmente desafiante”, explica orgullosa Sarah Pineda, directora de Operaciones, quien lleva 22 años trabajando en Laboratorios ROWE.
Uno de los puntos en que Cereijo y Pineda coinciden totalmente, es que en 37 años, Laboratorios ROWE ocupa uno de los sitiales de liderazgo en la industria farmacéutica dominicana, y en el mercado farmacéutico. “Damos a la población la posibilidad de contar con productos de altísima calidad, a estándares mundiales, y a precios asequibles para la población, que eso también es otro factor importante”, asegura Cereijo, quien trabajó por 14 años en Laboratorios Acromax, en Guayaquil, Ecuador.
“El portafolio de Laboratorios ROWE se estructura como un ecosistema de marcas que responden a distintas necesidades terapéuticas y segmentos del mercado. ROWE funciona como marca paraguas, junto a Panalab, RoweFem —enfocada en salud femenina—, la representación dermocosmética de Isispharma y Ratio, su línea de genéricos y OTC.
En Laboratorios ROWE, aunque el portafolio supera las 1,000 presentaciones de medicamentos al considerar las exportaciones, a nivel local se sitúa entre 550 y 600, lo que evidencia la magnitud de la empresa”, explica Cereijo.
“En la actualidad, Laboratorios ROWE ofrece soluciones innovadoras y eficaces que abarcan las principales áreas terapéuticas y distintas formas de dosificación, incluyendo productos sólidos, semisólidos y líquidos. Nuestro portafolio contempla cápsulas, comprimidos, polvos, cremas, geles, lociones, supositorios, óvulos, emulsiones, gotas, jarabes y suspensiones, entre otros”, agrega la directora de Operaciones de Laboratorios ROWE.
En Laboratorios ROWE trabajan hoy 660 personas, distribuidas entre su planta en el Parque Industrial Perlav, en Pantoja; su edificio corporativo en la Avenida Simón Bolívar 458; y sus oficinas en Santiago.
“En la planta, trabajan hoy unas 438 personas, y unas 222 en las oficinas de Santo Domingo y Santiago”, revela Pineda.
Desde la perspectiva de Personas & Cultura, Yeymis Alcántara destaca que ROWE ha construido una organización con alta participación femenina y equilibrio en posiciones de liderazgo. “Más allá de los números, lo importante es que la compañía promueve oportunidades reales de desarrollo, participación y crecimiento para el talento, independientemente del área en la que se desempeñe”, explica.
En una industria donde la relación científica y comercial con el cuerpo médico es determinante, la gestión del talento adquiere un peso estratégico. Para Alcántara, el proceso de selección no se limita a cubrir posiciones, sino a identificar personas capaces de representar la cultura, el propósito y los estándares de la compañía.

“Nuestro modelo de selección se apoya en assessment centers, una metodología que nos permite evaluar competencias reales en escenarios prácticos. No creemos en entrevistas tradicionales centradas en preguntas repetitivas o invasivas; buscamos observar cómo las personas piensan, interactúan, resuelven y se conectan con la cultura de la organización.
A través de dinámicas, análisis de casos y ejercicios de role play, evaluamos capacidades, comportamientos y potencial de adaptación. El proceso genera una experiencia muy positiva para los candidatos, porque les permite conocer desde el primer contacto cómo se vive la cultura ROWE”, afirma Alcántara, quien lleva cuatro años trabajando en Laboratorios ROWE.
Desde Mercadeo & Planificación Corporativa, María Domínguez explica que el desarrollo de portafolio en ROWE parte de una lectura estratégica del mercado, las necesidades terapéuticas, el comportamiento de los diferentes públicos de interés y las oportunidades de innovación dentro de la industria farmacéutica.
“ROWE es una empresa profundamente cercana a sus públicos de interés. Médicos, pacientes y farmacéuticos reconocen en la compañía una relación construida sobre confianza, cercanía y capacidad de respuesta. Esa forma de relacionarnos es parte de nuestro ADN y de la historia que sostiene la cultura ROWE”, afirma Domínguez.
“El vínculo con el cuerpo médico y con los distintos actores del ecosistema de salud nos permite captar información relevante sobre la experiencia de uso, las necesidades terapéuticas y las oportunidades de mejora. Esa retroalimentación orienta nuestras decisiones de portafolio, comunicación y desarrollo.
Además, contamos con sistemas de farmacovigilancia que nos permiten monitorear continuamente los casos que se presentan —que son mínimos— y realizar ajustes oportunos. Este proceso se complementa con un análisis de mercado constante, que facilita una toma de decisiones ágil y alineada con las dinámicas del sector”, indica Domínguez, quien trabaja desde hace ocho años en Laboratorios ROWE.
Con 23 años de trayectoria en la industria farmacéutica dominicana, Domínguez sostiene que el área de Mercadeo & Planificación Corporativa desempeña un rol que va más allá de la promoción de marcas: identifica oportunidades de negocio, analiza el potencial de nuevas representaciones, impulsa desarrollos propios y articula la estrategia comercial con las necesidades del mercado.
“Trabajamos de forma integrada con las áreas técnicas y comerciales para evaluar oportunidades: qué demanda el mercado, qué alternativas terapéuticas pueden generar valor, qué presentaciones responden mejor a las necesidades del paciente y cómo podemos fortalecer la propuesta de nuestras marcas. En un entorno donde la innovación farmacéutica global se concentra cada vez más en áreas de alta especialización y elevado costo, como los biológicos o la medicina celular, compañías como ROWE tienen el reto de innovar desde la calidad, la eficiencia, la accesibilidad y la pertinencia de su portafolio”, afirma Domínguez.
“La innovación en ROWE se sustenta en la calidad como principio fundamental. Cuando un médico prescribe un medicamento de la compañía, lo hace con la confianza de que su eficacia está respaldada. Este ecosistema se retroalimenta continuamente: médicos, pacientes, farmacéuticos, equipos comerciales, áreas técnicas y líderes internos aportan información que fortalece la toma de decisiones. La compañía se apoya en dos grandes pilares: una sólida capacidad técnica e industrial que respalda la calidad de sus productos, y una estrategia comercial y de mercadeo orientada a interpretar el mercado, gestionar marcas y acompañar la evolución del portafolio. Este enfoque permite sostener un sistema de innovación basado en decisiones oportunas y alineadas
con las necesidades del entorno”,señala Domínguez.
Para Martín Cereijo, uno de los elementos que diferencia a ROWE en el mercado dominicano es su forma de gestionar el talento.
“El liderazgo se construye con la práctica y la experiencia. En ROWE he encontrado un equipo formidable y una cultura de puertas abiertas, basada en el respeto y la responsabilidad. Para mí, empoderar significa confiar en los equipos, darles espacio para desarrollar la estrategia y acompañarlos en la obtención de resultados. Aquí todos aportamos, no solo los directivos”,
afirma Cereijo.
“El verdadero éxito de una organización se alcanza cuando las personas están preparadas para asumir mayores responsabilidades y dar continuidad a la estrategia. Ese enfoque genera compromiso y permite que los equipos avancen con mayor autonomía
y sentido de propósito.
Cuando las personas se sienten empoderadas, rinden más y los resultados fluyen de manera natural, siempre dentro de un marco claro de políticas y objetivos. Ese equilibrio entre autonomía y responsabilidad es lo que, en definitiva, impulsa el desempeño y el crecimiento sostenible de la organización”, añade.
Para María Domínguez, el estilo de liderazgo impulsado por Cereijo ha fortalecido una cultura de alto desempeño en la que la autonomía, el seguimiento y la transparencia se combinan para sostener los
resultados del negocio.
Según María Domínguez, la cultura de ROWE —impulsada por el liderazgo actual de Cereijo— es la que hoy genera resultados positivos y orienta a la compañía hacia la excelencia y la calidad.
“El liderazgo de Martín promueve un empoderamiento acompañado. No se trata de libertad sin dirección, sino de autonomía con indicadores, seguimiento y transparencia. Las reuniones de check-in, la revisión periódica de KPIs y el acceso claro a la información permiten que los líderes tomen decisiones con mayor responsabilidad y confianza.
La confianza se construye con información: los números hablan, los indicadores orientan y el seguimiento permite que el empoderamiento se traduzca en resultados concretos”, explica Domínguez.
La interrogante es: ¿cómo se construye hoy la salud desde la calidad y desde las personas que trabajan en Laboratorios ROWE? Para Sarah Pineda, directora de Operaciones, la respuesta es clara.
“En ROWE entendemos que las personas se identifican con lo que ayudan a construir. La alineación no se logra por imposición, sino a través de una cultura compartida y una visión común que guía a todos los equipos.

Todo está estructurado para que funcione: comunicamos objetivos, propósitos y reglas claras, de modo que cada colaborador, desde su rol, pueda entender cómo aporta al conjunto. Ese sentido de propósito es clave para mantener la cohesión y el enfoque.
Trabajamos en salud, y eso implica una responsabilidad muy grande. Por eso, la calidad y las certificaciones no son un discurso, sino una práctica diaria. Es algo que se vive en la organización, y que permite que cada persona tenga claridad sobre para qué y para quién trabaja”, asegura Pineda.
Para Yeymis Alcántara, el concepto de Personas & Cultura responde a una visión más amplia del talento humano. “No hablamos de recursos humanos porque las personas no son recursos agotables. El ser humano deja legado, aporta conocimiento, cultura y sentido de pertenencia. Esa mirada transforma la forma en que acompañamos a nuestra gente”.
Domínguez agrega que esa cultura también se refleja en la experiencia del candidato. “En ROWE procuramos acompañar a las personas desde el momento en que aplican, incluso cuando no continúan en el proceso. Muchos candidatos insisten en ingresar a la compañía porque valoran la cultura que encuentran desde el primer contacto. Y es que la cultura no está en la pared: se vive desde que una persona entra a nuestras oficinas, en cómo es recibida y en cómo se siente. De hecho, el proceso comienza desde ese primer momento”.
La inversión
En la actualidad, Laboratorios ROWE mantiene un plan de inversión sostenido en República Dominicana, con montos que superan anualmente los mínimos establecidos por la compañía.
“En los últimos años hemos promediado inversiones cercanas a los 2.5 millones de dólares anuales. La planta se reinventa constantemente; aquí no se escatima en calidad ni en tecnología. Por ejemplo, mientras muchos laboratorios cuentan con uno o dos equipos HPLC, en ROWE operamos actualmente con 32 en funcionamiento”, asegura la directora de Operaciones de Laboratorios ROWE.
Este nivel de inversión es respaldado por el gerente general, Martín Cereijo, quien señala que cada uno de estos equipos tiene un costo aproximado de
100 mil dólares.
En materia de control de calidad, Sarah Pineda destaca que en el país no se realizan análisis de impurezas elementales en muchos laboratorios, mientras que ROWE se posiciona como uno de los pocos que lo hace, siguiendo los estándares establecidos por la farmacopea USP, referencia internacional para la validación de productos farmacéuticos.
“Nos regimos por estándares internacionales, lo que exige una formación constante del equipo. Por ello, hemos institucionalizado evaluaciones externas en control de calidad, donde nuestros analistas deben enfrentar casos reales, analizarlos y validarlos. Este proceso se realiza de forma continua”, explica.

El orgullo de ROWE
“Para mí es un orgullo pertenecer a esta empresa. Trabajamos en el negocio de salvar vidas, y eso, por sí mismo, genera un profundo sentido de propósito. Más allá de cualquier dimensión empresarial, lo más importante aquí es contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas a través de medicamentos de calidad”, afirma Martín Cereijo.
“Además de nuestra operación, ROWE ha sido certificada como Great Place to Work, un reconocimiento que refleja la confianza en el liderazgo y el compromiso de las personas con lo que hacen. Cuando existe esa confianza, se genera orgullo, sentido de pertenencia y una conexión genuina con la organización”, agrega Sarah Pineda.
“Nuestro principal aporte social comienza en lo que hacemos cada día: contribuir a la salud. La sostenibilidad y la responsabilidad social forman parte de nuestros valores y de la manera en que entendemos el rol de la empresa. Ese enfoque empieza desde dentro, desde nuestra gente, y se refleja en cómo construimos cultura y organización”, señala Yeymis Alcántara.
“En ROWE entendemos que la marca es responsabilidad de todos. Cada área, desde su rol, contribuye a cuidarla y proyectarla. Esa visión compartida permite que la organización actúe de manera coherente y alineada, fortaleciendo su presencia en el mercado”, indica María Domínguez.
“En ROWE, la gestión de marca es una responsabilidad transversal. Todas las áreas vinculadas al posicionamiento, la comunicación y la relación con el mercado deben tener claridad sobre los lineamientos, los mensajes y los estándares que resguardan la reputación de la compañía”, indica María Domínguez.
“A medida que una organización crece, el cuidado de la marca requiere mayor coordinación. No depende únicamente del equipo de mercadeo: involucra comunicación, áreas técnicas, líderes internos y todos los puntos de contacto que proyectan la identidad de ROWE hacia el mercado.
Cada área contribuye desde su rol, pero bajo una visión común. La reputación se construye con coherencia, consistencia y corresponsabilidad. Al final, cuidar la marca de ROWE es una tarea de todos”, concluye Domínguez.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011