Durante años, el vínculo entre las familias dominicanas y sus mascotas ha cambiado profundamente. Perros y gatos han pasado de ocupar espacios secundarios en el hogar a convertirse en parte activa de la dinámica familiar: duermen dentro de la casa, acompañan rutinas diarias, protagonizan celebraciones y reciben un nivel de atención y afecto cada vez […]
Durante años, el vínculo entre las familias dominicanas y sus mascotas ha cambiado profundamente. Perros y gatos han pasado de ocupar espacios secundarios en el hogar a convertirse en parte activa de la dinámica familiar: duermen dentro de la casa, acompañan rutinas diarias, protagonizan celebraciones y reciben un nivel de atención y afecto cada vez mayor.
Por la Dra. Alejandra Núñez, médica veterinaria. @deardogtor
Esta evolución refleja una transformación cultural evidente: hoy las mascotas son vistas no solo como animales de compañía, sino como miembros emocionales de la familia.
Sin embargo, mientras la forma de quererlas ha evolucionado, surge una pregunta importante: ¿ha evolucionado también la manera en que entendemos sus necesidades?
Uno de los aspectos donde esta conversación resulta más relevante es la alimentación.
En República Dominicana, compartir la comida es una expresión natural de afecto. Es una práctica profundamente ligada a nuestra cultura y, en muchos hogares, también forma parte de la relación con las mascotas. Darles comida de la casa suele percibirse como una forma de consentirlas, incluirlas y demostrarles cariño.
Pero la ciencia veterinaria moderna plantea una realidad que muchas personas desconocen: el cuerpo de un perro o un gato no funciona igual que el de un humano.
Sus necesidades nutricionales son distintas y requieren un equilibrio específico de proteínas, vitaminas y minerales para garantizar un desarrollo adecuado, un sistema inmunológico fuerte y una buena calidad de vida.
Estudios internacionales han demostrado que hasta el 95% de las dietas caseras para mascotas presenta deficiencias en al menos un nutriente esencial, lo que evidencia que muchas veces la intención de cuidar no necesariamente garantiza una nutrición adecuada.
Algunas investigaciones han encontrado, por ejemplo, que ciertas dietas caseras aportan menos del 20% del calcio requerido y apenas un 4.4% de la vitamina D necesaria, nutrientes fundamentales para la salud ósea y el funcionamiento del organismo.
En el caso de los gatos, la situación puede ser aún más delicada. Estudios desarrollados por la Universidad de California Davis concluyeron que ninguna de las recetas caseras evaluadas cumplía completamente con los requerimientos nutricionales mínimos para estos animales.
Esto no significa que las familias dominicanas estén cuidando mal a sus mascotas.
Por el contrario.
El cariño está presente en cada decisión que toman por ellas.
Lo que ocurre es que hoy existe más información y más conocimiento sobre nutrición animal que hace algunos años. Y ese avance abre la oportunidad de evolucionar también la forma en que entendemos el cuidado.
Así como la medicina humana, la educación o la tecnología cambian con el tiempo, el bienestar animal también evoluciona a medida que la ciencia avanza.
Hoy sabemos que una nutrición adecuada puede impactar directamente aspectos como:
Por eso, cada vez se insiste más en la importancia de informarse, consultar con veterinarios y comprender que alimentar a una mascota no es exactamente igual que alimentar a una persona.
El reto no es reemplazar el amor con el que cuidamos a nuestros animales. Es acompañarlo con conocimiento.
Porque el cuidado de las mascotas ha evolucionado.
Y quizás ha llegado el momento de que su alimentación también lo haga.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011
Leave a Reply