Leonardo Lemos: El dominicano que logró trabajar para Boeing y la NASA, sin estudiar en EE. UU.

Trabajar en tres programas de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), desde la empresa Boeing, es un sueño hecho realidad para Leonardo Lemos, un dominicano que se formó por completo en República Dominicana, en la Universidad APEC, y que salió en busca del “sueño americano” desde Villa Consuelo, y terminó trabajando para la misión Artemis 1 hacia la Luna. En Contacto Podcast, conocimos a fondo la historia de éxito del Project Manager de Boeing, un ingeniero en Sistemas de Computación, con Maestría en Gerencia y Productividad, y Postgrado en Alta Gestión, un verdadero “orgullo dominicano”.

Leonardo Lemos es un hombre que peca de humilde. No se considera en lo más mínimo alguien extraordinario, por el contrario, dice que en sus años de estudios fue un estudiante promedio. El valor que le da a sus logros los sustenta en la preparación, perseverancia y trabajo duro.

 Este ingeniero en sistemas, de 48 años, egresado de la Universidad APEC, nació en el sector de Villa Consuelo, y creció en el sector de Invivienda, en Santo Domingo Este.

Con tan solo 15 años, Leonardo se graduó en el Instituto Técnico Salesiano (ITESA), como Perito Técnico en Programación de Computadoras. Años más tarde, se graduó como Ingeniero en Sistemas de Computación, con Maestría en Gerencia y Productividad, y Postgrado en Alta Gestión Empresarial, en la Universidad APEC, completando todos sus estudios en República Dominicana, incluido el aprendizaje
del idioma inglés.

A los 34 años, decidió emigrar a los Estados Unidos donde vivió en diferentes estados, y realizó diversos trabajos, hasta que, en el 2018, logró ingresar a la empresa líder en el mercado aeroespacial: Boeing, asentada en el Centro Espacial Kennedy (KSC, por sus siglas en inglés), trabajando directamente con importantes programas de la NASA, como son: Estación Espacial Internacional, Sistema de Lanzamiento Espacial, y el Sistema de Transportación Comercial. 

 Algunos de sus principales aportes a los programas de la NASA han sido: 

1- Implementación de soluciones tecnológicas para soporte de las operaciones en la construcción de la nave espacial Starliner CST-100, la cual tiene la capacidad de viajar hacia/desde la Estación Espacial Internacional,
y es la única con capacidad de
aterrizar o acuatizar sin necesidad
de hardware adicional. 

Adicionalmente, proporcionar el soporte técnico a servidores y diversos dispositivos indispensables para el mantenimiento e integración de
nuevos vehículos de la Estación Espacial Internacional (ISS).

 2- Planificar acciones de cara a suplidores críticos para el exitoso desarrollo del programa CCTS, así como también coordinar varios
equipos de profesionales garantizando el cumplimiento de los objetivos de cada proyecto. 

3- Desarrollar y probar códigos para el control del cohete de propulsión principal de la nave de la misión Artemis 1, como parte del Programa SLS, el cual fue lanzado al espacio exitosamente el 16 de noviembre del 2022, lo que representa un avance sin precedente para NASA y toda la

humanidad, ya que permitirá que podamos regresar a la luna. 

Su llegada a EE. UU.

Leonardo, ¿qué lo motivó a irse del país?

“Yo estaba trabajando aquí en Codetel, en el 1998 hasta el 2008, y en ese lapso, fui enviado a Estados Unidos a prepararme en áreas específicas de sistemas que tienen que ver con comunicaciones. Ahí, me surgió la curiosidad de seguir ampliando mis conocimientos y ampliar nuevos horizontes. En el
2012, tuve la oportunidad de
emigrar, motivado por esa curiosidad de seguir ampliando mis conocimientos en materia tecnológica y mi preparación profesional”.

¿Cómo llegas a Boeing?

“Yo llego en el 2012 a la Gran Manzana, luego de un periplo en Nueva York por unos años, y luego llego en el 2014 a Orlando, y trabajo para una empresa de reparación de computadoras, impresoras y tecnología de información.

Allí, en un momento determinado, me tocó la oportunidad de reparar equipos para Boeing, en Cabo Cañaveral (Florida). Dicho sea de paso, no me tocaba a mi esa área, porque era por cobertura, pero cosas de Dios, me mandaron a cubrir a un compañero, y a Boeing le gustó la manera en que yo trabajaba.

Entonces, Boeing entra en un acuerdo con Dell, y deciden instalar de manera presencial un centro para la reparación. En ese momento, los técnicos de Boeing me dicen que iban a hacer ese proceso, y que les gustaría que yo aplicara a ese programa para ver si me contrataban, y así sucedió.

En el 2016, yo entro como contratista para ese tipo de procesos, donde duré dos años como contratista, y en el 2018, aplico a una posición en el Departamento de Tecnología de Información con Boeing, y ahí es cuando entro a trabajar con Boeing en los
programas de la NASA”.

¿En qué áreas entras a trabajar?

“Entro a trabajar en la parte aeroespacial. Los programas específicos en los cuales yo trabajo son con la Estación Espacial Internacional, el Programa de Lanzamiento Espacial, donde
trabajé con Artemis I, y el Sistema
de Transportación Comercial”.

Es decir, usted no llegó a trabajar en Boeing, ni con la NASA… No fue un sueño que estuviera persiguiendo, sino que la vida
lo llevó hasta ahí.

“Yo podría decir que sí, aunque siempre tuve una ambición de crecimiento, yo siempre pensé en grande. Desde pequeño yo le decía a mi madre que iba a ser científico, siempre tuve esa visión de crecer, de expandirme. Entonces, llegar a Boeing y trabajar en estos programas de la NASA, yo podría decir que está alineado con mi visión de la vida”. 

¿Eres el único dominicano trabajando en Boeing?

“No, en Cabo Cañaveral, hasta hace tres o cuatro años, había dos dominicanos. Al día de hoy, no podría decirte con precisión si hay más, al menos en Cabo Cañaveral”.

Proyectos en la NASA

Leonardo, ¿cuál fue su primer proyecto para la NASA?

“Allí yo hacía soporte técnico, trabajaba con servidores, con integración de sistemas”.

¿Qué nivel de responsabilidad implica su trabajo para la Estación Espacial?

“En la administración de los servidores que utilizan los ingenieros de diseño, si yo cometía un error en cuanto a que un servidor no estuviese disponible en un tiempo específico, se puede dar una dilación en el desarrollo de un hardware, y por consecuencia, no se cumple con el calendario de la integración de un módulo. También, puede afectar la calidad del producto, porque hay información y datos que deben tener los ingenieros para poder hacer el trabajo de manera segura, cumpliendo con ciertos estándares
de calidad”.

¿Qué se siente trabajar para proyectos como Artemis, que ahora mismo acaba de tener una expedición alrededor de la Luna?

“En primer lugar, me siento muy agradecido de Dios, agradecido del esfuerzo de mis padres, porque sin
el esfuerzo de mis padres, no estuviera donde estoy.

En segundo lugar, es un gran privilegio. En muchas ocasiones, escucho decir a compañeros, cuando le preguntas cómo estás, y te dicen: ‘living the dream’, porque es literal: ‘viviendo un sueño’. Es una labor única, es algo que en ninguna otra parte del mundo se está realizando. Esto va a quedar registrado para los anales de la historia. Independientemente, en mi caso, de que no sea el ingeniero que está desarrollando el hardware, pero yo estoy dando el soporte, colaborando con la construcción de ese equipo,
el cual es algo único en la historia
de la humanidad”.

Luego de la Estación Espacial, ¿a qué otro programa pasas?

“El programa SLS, que es Space Launch System, que es un programa de lanzamiento espacial, es decir, el diseño y construcción del cohete más poderoso que se ha construido en la historia de la humanidad, que es el
que está montado en el Artemis, y
que fue el que se usó en Artemis 1,
se usó en Artemis 2, y se va a usar otro en Artemis 3”.

¿Cuál fue tu labor específica ahí?

“Ahí yo trabajé como ingeniero de software. Nosotros allí estábamos desarrollando códigos, y probando códigos para monitorear comportamientos del cohete y del tanque naranja, que está en el centro, y de los propulsores que están debajo del cohete”.

¿Qué se siente estar en Cabo Cañaveral y ver el lanzamiento de Artemis 1 y Artemis 2?

“Una satisfacción muy grande. Te voy a contar una anécdota: en una ocasión, cuando yo paso al Departamento de Tecnología de Información, en el año 2019, aproximadamente, la gerente del departamento estábamos conversando un día y me dice: ‘este es el fruto de cuatro años de trabajo’, porque yo entré en 2016 como contratista, y la respuesta mía fue: ‘no, este es el fruto de toda mi vida de trabajo, porque para yo llegar aquí he tenido que transitar mucho’.

Recuerdo que le comenté, ‘un dominicanito de Villa Consuelo, de
un barrio, y de una familia humilde, ¡mire dónde Dios me ha traído!’…
Para mí, es prácticamente un sueño hecho realidad. Y, aprovecho, para reiterar que, así como lo estoy viviendo yo, hay muchos jóvenes dominicanos que pueden vivir este mismo sueño, que puedan realizar sus sueños, y que puedan ver en mí que todo es posible, que pueden alcanzar lo que ellos aspiran”.

Leonardo, ahí podríamos decir que cuando se une la preparación con la oportunidad, se pueden lograr las metas, porque para ti no ha sido un camino corto, han sido muchos años de estudios.

“Correcto, y me ha pasado a mí, que a veces estás conversando con una persona y te dicen: ‘eso es que esa persona es un genio’. ‘Ese muchacho que llegó a Boeing, a trabajar en los programas de la NASA, ese es superdotado’. Yo nunca fui un gran estudiante. Yo ni soy un genio, ni soy un prodigio. Fui un estudiante promedio que, de hecho, mi madre me tuvo que empujar bastante para que yo me encarrilara por el camino correcto en cuanto a los estudios.

Ahí aprovecho para decirle a los padres que les den seguimiento a sus hijos, no desmayen, continúen trabajando fuertemente, y tengan
fe en sus hijos.nYo fui un estudiante normal, un empleado normal, pero que mantuve una ética de trabajo, que la he mantenido hasta el día de hoy, y una permanencia y una determinación para cumplir con mis metas”.

¿Cómo es un día de trabajo cuando hay un lanzamiento
en la NASA?

“La preparación para los lanzamientos es intenso, es un proceso intenso, porque se manejan muchas cosas, incluido la visita de personalidades gubernamentales.
A nivel técnico, u operativo, hay
que montar lo que se llama el monitoreo de la misión.

En Boeing, con el tema de las misiones, son muchas piezas las que se mueven, que deben tener sinergia. Entre ellas, puedo mencionar líneas de comunicación especial para mantener un contacto con el equipo de NASA, que está dirigiendo y monitoreando los cohetes, y también comunicación interna especial, y algunas jornadas extendidas de monitoreo de las cápsulas de vuelo”. 

¿Cuáles son los próximos pasos de Artemis 3, bajaría a la Luna?

“No, Artemis 3 no va a bajar a la luna, Artemis 4 es que va a bajar a la luna. Artemis 3 hace, aproximadamente, un mes se identificaron y se dio a conocer quienes van a ser los astronautas de esa misión.

Entonces, Artemis 3, lo que va a hacer, es la prueba del módulo Orión, donde van los astronautas, en el acoplamiento con los módulos lunares que están siendo desarrollados por Blue Origin y por Space 6… Estos módulos lunares sí van a bajar a la Luna, pero en Artemis 4.

Entonces, el acoplamiento se va a simular en el espacio en la orbita terrestre, y algo muy importante que se va a hacer: se va a probar la nueva generación de trajes para los astronautas, los cuales están siendo diseñados por Axiom Space, en un acuerdo en conjunto con la afamada marca de ropa italiana, Prada, que por primera vez una firma de moda participa en esta confección, que es un material sintético especial, con tecnología 3D, que va a permitir que haya mayor flexibilidad para los astronautas moverse y poder maniobrar de una manera más efectiva”.

¿Cuándo iría Artemis 4 a la Luna?

“Se tiene estipulado para el 2028”  

Si en el 1969 se pudo llegar a la Luna, ¿por qué ahora se están llevando a cabo estas misiones tan escalonadas para poder asentar base nuevamente?

“En el 69, para ser muy específico, el 20 de julio de 1969, cuando Neil Armstrong pronunció aquellas palabras: ‘un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad’, el objetivo era ese: dar ese paso en la Luna.

Evidentemente, explorar un poco, y tomar algunas muestras y demás, pero el objetivo no iba más allá de llegar a la Luna, que era también parte de la geopolítica del momento, en cuanto a aquello de la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética y aquella carrera espacial.

Ahora, la carrera espacial es por Marte, no por la Luna, y es entre Estados Unidos y China. Entonces, el retorno a la Luna no es para llegar a la Luna y regresar a la Tierra: se va a retornar a la Luna para establecer presencia en la Luna, una base lunar, que desde allí sirva eso como soporte para llegar a Marte”.

¿Al día de hoy, los cohetes chinos han superado a los norteamericanos?

“Yo entiendo que los de Estados Unidos siguen siendo pioneros, y siguen siendo número 1 en desarrollo de tecnología. Los chinos han avanzado mucho, sin embargo, la tecnología estadounidense sigue siendo líder en el mundo”. 

Leonardo, si te dijeran que necesitan un ingeniero que se integre a una misión para subir
al espacio, ¿te unirías?

“Yo creo que mi mamá no me dejaría ir… (Risas). La verdad es que yo iría, porque yo teniendo la oportunidad de ver el diseño, la preparación y la combinación y ensamblaje que se da, y todos los procesos y criterios de seguridad, y control de calidad que tiene Boeing para la construcción de la nave, me siento en la seguridad de abordar una nave construida por Boeing e ir al espacio”.

¿Has tenido la oportunidad de conocer astronautas?

“He conocido astronautas y he quedado prácticamente en shock con los astronautas que he conocido, por su humildad, y se los he comentado, les he dicho: ‘yo no admiro que tú hayas ido al espacio, que seas astronauta; que antes de astronauta fueras piloto de aviones de guerra, yo admiro tu nivel de humildad’, porque con ese currículum, tratan a la gente con un sentido de amor y de igualdad que es digno de admirar”.

Área aeroespacial

Leonardo, tú trabajas con códigos, como hemos hablado para el área aeroespacial. ¿Tú necesitaste algún entrenamiento especial para trabajar con esos códigos?

“Cuando trabajé como ingeniero de software, en el desarrollo de códigos, nosotros recibimos un entrenamiento de aquellos ingenieros que ya estaban en el departamento para costomizar la manera en que ellos trabajan con los códigos, así como las pruebas de los cohetes, y las pruebas que debían realizarse en el departamento. Ellos tienen una estructura de entrenamiento para que se pueda desarrollar el trabajo de manera correcta”.

Y un ingeniero formado aquí, en APEC, como es el caso suyo, para llegar a trabajar en Estados Unidos, ¿tiene que hacer alguna validación de títulos?

“Allá hay una institución que se llama World Education Services, que es la que hace la convalidación de títulos, pero en el caso de la carrera de tecnología, esta tiene la virtud de ser prácticamente universal. Adicional a eso, la maestría que yo realicé en APEC, tiene un reconocimiento internacional. Entonces, para mí no hubo barreras en ese aspecto”.

Leonardo, te percibimos como una persona humilde, ¿eres tímido?

“No, quizás un poco reservado, pero tímido no soy. Un empresario dominicano dijo en una ocasión que hay que tener cuidado con uno hacer alarde del éxito, porque hay muchas variables que se conjugan, porque hay muchos casos de profesionales dominicanos que han emigrado a Estados Unidos, y uno sabe que hay médicos taxiando en Nueva York o
en otras ciudades grandes de los Estados Unidos.

Entonces, ¿qué tuve yo de especial? Por eso, yo me manejo con un perfil bajo, sabiendo que está la providencia de Dios, su misericordia, que he puesto mi esfuerzo y mi empeño, pero al
mismo tiempo, también el de mucha gente, de mucha gente que me ha ayudado. Yo podría decir que soy el rostro que puede contar esta historia, pero detrás de mí, para yo llegar donde estoy, mucha gente ha colaborado, y si me pongo a calcularlos, son innumerables”.

Después de la NASA

Leonardo, después de Boeing, y trabajar en proyectos para la NASA, ¿tienes otros sueños pendientes de cumplir?

“El sueño mío es la realización de mis hijos, yo como ente profesional e individual, me siento, gracias a Dios, realizado. Entonces, a mí, lo que me toca y me queda, es lo que me mueve mi corazón, la realización de mis hijos y, evidentemente, servir de motivación para otros jóvenes que necesitan esa motivación, no como Leonardo Lemos Guzmán, sino que yo sea un vehículo, una herramienta para esa motivación y para ese empoderamiento en esa dirección”.

¿Qué edad tienen tus hijos?

“23,18 y 16. A ninguno les llamó la atención el tema de la tecnología. Aysha, que es la mayor, está estudiando psicología, Leonardo, va a entrar a estudiar medicina, y la más pequeña, que es Sarah, ella es artista, toca piano, ella es creativa”.

¿De qué manera se podrían usar sus conocimientos para seguir desarrollando la industria de la aviación dominicana, por ejemplo?

“Creo que, lo número uno, es la escuela que es Boeing en materia de seguridad, y no estoy hablando de ciberseguridad, estoy hablando en la seguridad en el desarrollo, en la construcción de los equipos; y número dos, es el control de calidad. Está todo ese conocimiento acumulado, toda esa experiencia para poder llevar los estándares de seguridad, de calidad al desarrollo de esa industria.

Y por qué no, también mencionar lo que es la integración de sistemas, o sea, hay sistemas que son muy particulares para la industria aeroespacial, en consecuencia, los conocimientos que yo he logrado acumular sobre los sistemas que se utilizan para diseños tridimensionales”.

¿Algún día piensas volver a la República Dominicana?

“Ahora mismo, no lo tengo en agenda. Sin embargo, solo Dios sabe cómo se mueven las cosas, y no descarto la posibilidad. Aunque es bueno resaltar que yo estoy en la disposición plena de colaborar con lo que yo puedo con mi país. Para mí, eso no es nuevo, porque siempre he estado del lado de los aspectos sociales y de los esfuerzos voluntarios, e intentado insertarme en la vida pública para colaborar en el desarrollo y aplicación de políticas públicas. Creo mucho en la agenda país, y no creo en las agendas particulares. Entonces, en todo lo que sea para el beneficio del país, yo estaré en primera fila”. 

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