El dilema del EGO

Me encanta poner el dedo en la llaga… aunque me salpique. Y hoy quiero hablar del ego. Cada vez me convenzo más de que el ego es el desgaste silencioso del liderazgo, ese ruido de fondo que no siempre se ve, pero que consume energía, desvía el foco y erosiona la cultura.

|
|
July 16, 2026

Hace unos días conversaba con una amiga, recién nombrada directora general de una gran institución. Venía de una jornada intensa, pero su agotamiento no tenía que ver ni con la carga laboral ni con la presión por los resultados. Me dijo, con una mezcla de frustración y sinceridad: “Lo que más me agota no es la responsabilidad… es tener que liderar egos que no se saben gestionar”.

Esa frase se me quedó grabada. Porque resume una realidad que muchos líderes viven en silencio. El cansancio no viene de las jornadas largas, ni de las decisiones difíciles, ni de los indicadores que hay que mover. Lo que realmente drena, es navegar entre sensibilidades inflamadas, susceptibilidades ocultas, y luchas internas que no guardan relación con el propósito de la organización. Lo que más agota… son los egos.

Mientras hablábamos, su frustración era evidente. Y pensé en algo que he visto repetirse una y otra vez: cuando el ego manda, nadie escucha. Cuando el ego lidera, nadie aprende. Cuando el ego se siente amenazado… todo se vuelve personal.

Y entonces, el líder deja de dirigir proyectos para dedicarse a contener fricciones humanas. Se convierte en mediador de tensiones que no deberían existir; en guardián de sensibilidades que no son su responsabilidad; en amortiguador de emociones que otros no han aprendido a gestionar.

Pero, en su defensa, el ego no es el problema. Demonizarlo sería simplista. El ego también impulsa: nos da ambición, creatividad, valentía y el deseo de dejar huella. Nos mueve a mejorar, a innovar, a construir. El problema no es tener ego: el problema es no reconocerlo. Todos lo tenemos. Lo que no todos saben, es cuándo los conduce… y ahí es cuando se convierte en un obstáculo.

En las organizaciones, y en nuestras relaciones interpersonales, necesitamos crear espacios donde el ego no sea un muro, sino una conciencia. Donde podamos mirarlo de frente sin miedo, sin vergüenza, y sin pretender que no existe. Donde la validación no sustituya la inteligencia emocional. Donde el talento brille sin necesidad de humillarse ni de competir por protagonismo. Donde el éxito colectivo importe más que la necesidad individual de ser visto.

Porque ese es el dilema del liderazgo moderno: ¿cómo avanzar cuando lo que más pesa no es el trabajo, sino las emociones de las que nadie se hace cargo? ¿Cómo mantener la visión cuando el ruido emocional interno desvía la energía? ¿Cómo liderar cuando el desgaste no proviene de la estrategia, sino de la fragilidad emocional que se esconde detrás de los títulos?

El ego, cuando no se reconoce, se vuelve un saboteador silencioso. Pero cuando se observa, se entiende y se gestiona, y puede convertirse en un aliado. Un recordatorio de nuestras motivaciones, de nuestras heridas, de nuestras aspiraciones. Un espejo que nos invita a crecer.

Mi llamado, desde estas líneas, es simple, pero urgente: mirarnos desde adentro. No perdamos el foco. Que tu brillo resplandezca sin opacar la luz de los demás. Que el liderazgo no sea una lucha de egos, sino una práctica de conciencia. Que pensemos en los resultados colectivos antes que en los individuales. Porque cuando el ego se pone al servicio del propósito, el liderazgo deja de desgastarse… y empieza a transformarse. 

CONTÁCTANOS

Central: 809-622-4983

Dusan Piña. Presidente y Director.
Contacto: dusanpina@revistacontactord.com
809-697-7585

Haydée Ramírez. Vicepresidenta y subdirectora.
Contacto: hramirez@revistacontactord.com
809-729-8980

DELIVERY SERVICE
Llenar con tus datos el siguiente formulario para recibir la revista CONTACTO en tu residencia o negocio.
Costo: 200 pesos por revista. (Todos los campos obligatorios*)

Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011