Durante muchos años hemos hablado de públicos, audiencias, grupos de interés o stakeholders. Son conceptos útiles y necesarios. Sin embargo, cada vez estoy más convencida de que muchas organizaciones siguen observando su entorno como una suma de actores aislados, cuando en realidad, operan dentro de sistemas mucho más complejos.
En Mix Comunicaciones hemos comenzado a llamar a esta realidad “Ecosistemas de Influencia”. Entendemos un Ecosistema de Influencia como el conjunto de personas, organizaciones, comunidades, instituciones y relaciones que rodean a una organización e influyen, directa o indirectamente, en su capacidad de generar confianza, legitimidad y reputación.
Porque ninguna organización existe sola. Toda empresa, institución o líder forma parte de una red de relaciones donde comunidades, clientes, colaboradores, proveedores, autoridades, medios de comunicación, líderes de opinión, academia y sociedad interactúan permanentemente entre sí, influyendo en decisiones, percepciones y comportamientos.
Y ahí es donde suele aparecer uno de los errores más frecuentes.
Durante años hemos aprendido a identificar actores. Sin embargo, identificar actores no necesariamente significa comprender cómo se relacionan entre sí. Y muchas veces es precisamente en esas relaciones donde nacen las oportunidades, los riesgos y las decisiones que terminan impactando a una organización.
Muchas organizaciones dedican gran parte de sus esfuerzos a gestionar aquello que consideran visible o estratégico, mientras descuidan relaciones que aparentemente son pequeñas, pero que son fundamentales en el sistema de influencia corporativo.
Invierten en reputación, pero no siempre invierten en confianza. Trabajan el posicionamiento, pero no siempre fortalecen las relaciones que lo sostienen. Buscan influencia, pero a veces olvidan comprender cómo funciona el entorno al que intentan influir.
La realidad es que la reputación rara vez se construye de manera aislada.
Nace de cientos de interacciones, grandes y pequeñas, que terminan revelando quiénes somos y cómo actuamos.
Por eso los Ecosistemas de Influencia no se limitan a identificar actores. Su verdadero valor está en comprender cómo se relacionan entre sí: Quién conecta. Quién valida. Quién moviliza. Quién observa. Quién amplifica. Y,
quizás más importante aún, qué
motiva y qué espera cada uno.
Cuando logramos entender ese sistema, comienzan a aparecer patrones que antes parecían invisibles.
Las oportunidades dejan de depender exclusivamente de los contactos. Los riesgos dejan de surgir por sorpresa.
Y las relaciones comienzan a gestionarse desde una lógica de construcción
de valor, no únicamente desde la necesidad del momento.
En nuestra experiencia, las organizaciones que construyen las reputaciones más sólidas no son necesariamente las que comunican más. Son las que entienden mejor su entorno a través de una escucha activa y construyen puentes hacia la sostenibilidad y el valor compartido, generando así relaciones coherentes en todos los niveles de su Ecosistema de Influencia.
En Mix creemos que la reputación no se construye únicamente en una campaña, una publicación o una entrevista; se construye en la coherencia y en la capacidad de actuar con la misma esencia frente a una comunidad, un cliente, un colaborador, un proveedor o un aliado estratégico. Esa coherencia siempre termina generando algo más valioso que la visibilidad. Genera confianza.
Por eso creo que uno de los grandes retos de los líderes y las organizaciones modernas no consiste únicamente en comunicar mejor. Consiste en comprender mejor:
• Comprender el sistema en el que operan.
• Comprender las relaciones que lo sostienen.
• Comprender cómo cada decisión impacta a quienes forman parte de él.
En ese sentido, nunca podemos olvidar que las organizaciones no influyen únicamente por lo que dicen. Influyen por la calidad de las relaciones que son capaces de construir.
Y comprender esas relaciones es, quizás, el primer paso para gestionar cualquier Ecosistema de Influencia.
Ahí es donde comienza, verdaderamente, la construcción de una reputación sostenible.
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