¿Quién ocupa las butacas?

Hace unas semanas, a raíz de un post publicado por @letstalkart.rd, sobre el consumo del teatro entre la población joven dominicana, decidí detenerme a mirar con mayor atención los principales resultados de la Encuesta Nacional de Consumo Cultural 2024, publicada por el Ministerio de Cultura y el Banco Central de la República Dominicana.

|
|
October 20, 2026

Desde que nací he estado inmersa en una familia amante de las artes y de la buena música. Crecí rodeada de conversaciones, experiencias y espacios vinculados a la cultura, por lo que conocer cómo se relaciona la población dominicana con las distintas manifestaciones artísticas siempre me ha generado especial interés. Y estos resultados abren una conversación que deberíamos tener con mayor frecuencia, especialmente, ante el crecimiento
y la diversidad de las propuestas artísticas que se desarrollan actualmente en nuestro país.

Según la encuesta, el 49.9 % de la población de 13 años o más realizó al menos una actividad cultural durante los últimos 12 meses. En música, el 15.7 % asistió a conciertos, recitales o presentaciones musicales. En artes escénicas, el 3.8 % asistió a alguna presentación, incluyendo obras de teatro (2.1 %), danza (2.1 %), performance o stand-up comedy (0.4 %) y ópera (0.3 %).

Son cifras que invitan a preguntarnos ¿cómo podemos convertir ese acercamiento ocasional en hábitos culturales más frecuentes? Porque participar de una actividad alguna vez no necesariamente significa haber desarrollado el hábito de asistir al teatro, comprar un libro, visitar un museo o acudir regularmente a un concierto. Y ahí aparece uno de los grandes desafíos: la formación de públicos.

¿Qué nos falta, entonces, para que un mayor número de dominicanos tenga acceso a las excelentes producciones que se están desarrollando en nuestro país?

Cada año somos testigos de la creatividad, el esfuerzo y el compromiso de productores, artistas, compañías e instituciones que apuestan por espectáculos de gran nivel. Teatro, ballet, musicales, conciertos y festivales forman parte, cada vez con mayor frecuencia, de nuestra oferta cultural.

Y cuando disfrutamos producciones como Chicago, Cabaret, Rent, Matilda, El Diario de Ana Frank, Habemus Papa, Mariposas de Acero o La Ciguapa, surge con frecuencia una pregunta: ¿por qué no se presentan más funciones? La respuesta también está en algo tan sencillo como que las producciones necesitan espectadores que compren sus boletas.

Detrás de un espectáculo de estas dimensiones hay importantes inversiones en derechos de autor, artistas, músicos, técnicos, escenografía, vestuario, iluminación, sonido, ensayos, alquileres, promoción y logística. Una producción artística moviliza, además, a una amplia cadena de profesionales y servicios que muchas veces permanecen invisibles para quien ocupa una butaca.

Por eso, una boleta no es simplemente una entrada. Es parte de la estructura que permite que una producción exista, se extienda y vuelva a presentarse. Pagar por una experiencia cultural también es una manera de apoyar las artes y de participar en el ecosistema que las hace posibles.

También, tenemos que preguntarnos: ¿por qué las instituciones públicas no adquieren funciones completas de determinadas producciones para llevar a estudiantes de liceos y centros educativos? 

Imaginemos lo que significaría que cientos de jóvenes, que quizás nunca han asistido a una obra de teatro, un ballet o un musical, pudieran vivir esa experiencia y luego conversarla en sus aulas. 

Eso también es educación. Eso también es formación de públicos.

De igual manera, el sector privado puede ir más allá del patrocinio tradicional y desarrollar programas que permitan extender temporadas, facilitar funciones para estudiantes, trabajadores o comunidades y acercar las artes a nuevos espectadores.

Si queremos más teatro, más ballet, más musicales, más conciertos y más experiencias culturales de calidad, tenemos que preguntarnos: ¿qué estamos dispuestos a hacer para que existan y puedan llegar a más personas?

Porque no se trata únicamente de llenar butacas. Se trata de formar audiencias, ampliar el acceso y hacer posible que nuestro ecosistema cultural siga creciendo. Y esa responsabilidad nos involucra a todos: ciudadanos, empresas e instituciones.

Una cultura viva no depende únicamente de quienes la crean. También depende de quienes elegimos apoyarla, consumirla y hacerla posible. 

CONTÁCTANOS

Central: 809-622-4983

Dusan Piña. Presidente y Director.
Contacto: dusanpina@revistacontactord.com
809-697-7585

Haydée Ramírez. Vicepresidenta y subdirectora.
Contacto: hramirez@revistacontactord.com
809-729-8980

DELIVERY SERVICE
Llenar con tus datos el siguiente formulario para recibir la revista CONTACTO en tu residencia o negocio.
Costo: 200 pesos por revista. (Todos los campos obligatorios*)

Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011