La Fundación Francina celebró el Segundo Congreso de Accesibilidad Urbana: Productividad, Empleabilidad y Sostenibilidad, con el que busca abrir un espacio de diálogo para repensar la forma en que nos movemos en la ciudad, y poder convertir a Santo Domingo en una smart city, una urbe más amigable, no solo con las personas con discapacidad, sino con todos sus ciudadanos. “Reconociendo que las barreras que están en el entorno pueden gestionarse, y que cada uno de nosotros, desde los distintos sectores, tenemos el poder de propiciar una movilidad más sostenible en República Dominicana”, afirma Francina Hungría, presidente de la Fundación Francina.
El lunes 26 de noviembre de 2012 era un día como cualquier otro para la ingeniera Francina Hungría, de 28 años. Iba a trabajar en una obra, que junto a otros ingenieros, tenían a cargo en el sector de Piantini.
Al concluir su trabajo, Francina subió a su vehículo, puso música, y salió de la construcción… Pero ella no se imaginaba que ese camino que recorrería sería lo último que “vería” en su vida.
Ese lunes, la vida de Francina cambió para siempre. Dos hombres, a bordo de una motocicleta, le dispararon en la cara y la tiraron al suelo para robarle el vehículo que conducía.
En ese momento, la preocupación de Francina era si volvería a ver… Sin embargo, a pesar de múltiples cirugías en el país y en el extranjero, Francina quedó ciega. No obstante, ella no se quedó acostada en una cama escuchando a todos decirle las cosas que NO podía hacer.
Estando aún en cama, el señor Peter Weinerth le propuso a Francina crear una fundación para ayudar a las personas con discapacidad visual. Pero, en ese momento, Francina no estaba preparada para asumir esa responsabilidad…
Le tomó un año entender lo que significa vivir en República Dominicana siendo una persona con discapacidad visual. Fue, en ese momento, cuando la ingeniera le dio el sí al señor Weinerth para crear la Fundación Francina, la cual, desde el 2014, se ha encargado de crear conciencia y buscar que se creen políticas, públicas y privadas, para que las personas discapacitadas puedan insertarse en la sociedad sin obstáculos, principalmente, en las vías del país.
“Lo que era la discapacidad en el 2012, no es lo que es la discapacidad el día de hoy. Es un concepto dinámico, y eso es algo esperanzador, porque conocí las herramientas que permiten que una persona con discapacidad visual pueda sortear las barreras. Cuando reconocí que podía volver a ser autónoma, dije: ‘esto no va a ser tan malo’”, afirma Francina Hungría, presidente de la Fundación Francina, al ser entrevistada por revista Contacto, en el hotel Embassy Suites By Hilton Santo Domingo,, donde se celebró el Segundo Congreso de Accesibilidad Urbana: Productividad, Empleabilidad y Sostenibilidad en la República Dominicana, auspiciado por la fundación.
Con este Congreso, la Fundación Francina busca dotar de bastones blancos a personas con discapacidad, pero a la vez, abrir un diálogo con actores del sector público y privado para que Santo Domingo pueda convertirse en una ciudad inteligente, más amigable para las personas discapacitadas y ciudadanos en general, y un lugar con oportunidades laborales para las personas no videntes.
Francina, cada 15 de octubre se celebra el Día Internacional del Bastón Blanco. ¿Qué buscan al conmemorar esta fecha?
“La idea es levantar conciencia sobre el funcionamiento del bastón blanco. Es decir, el bastón es una herramienta que no solamente sirve para que una persona con ceguera o baja visión pueda desplazarse de manera autónoma por las vías públicas, sino que también es una simbología internacional.
Primero, se celebró el día del bastón blanco, pero luego, en 2012, el entonces presidente Obama, decide que la celebración elevaría un poco la conciencia sobre las habilidades que desarrolla el usuario del bastón blanco para propiciar su participación plena en la sociedad.
En ese sentido, nosotros también hacemos una toma de conciencia sobre cómo, más que la condición física, es el entorno que condiciona, limita o interpone barreras a personas con algún tipo de discapacidad visual”.
¿En qué consiste la Campaña del Bastón Blanco?
“Comienza como una iniciativa para brindar acceso gratuito al bastón blanco a todas las personas con discapacidad visual. De hecho, cuando iniciamos en el 2014, lo hicimos porque encontramos un déficit enorme de bastones en el país, listados interminables de personas solicitando bastones. Y, la verdad, es que es una herramienta tan básica para la inclusión plena de las personas con discapacidad.
En ese momento, como institución, nos propusimos mejorar la calidad de vida de los dominicanos con discapacidad y promover niveles de inclusión acorde con los derechos humanos de las personas con discapacidad. Entonces, teníamos que propiciar ese fácil acceso al bastón blanco. Luego, entendimos que no bastaba con proveer el bastón blanco a las personas con ceguera, que también es importante educar, cambiar el entorno que rodea a la persona con discapacidad y, por eso, reconociendo que las barreras que están en el entorno pueden gestionarse, y que cada uno de nosotros desde los distintos sectores tenemos el poder de propiciar una movilidad más sostenible en República Dominicana”.
Segundo Congreso
Francina, ¿en qué consistió este Segundo Congreso de Accesibilidad Urbana: Productividad, Empleabilidad y Sostenibilidad?
“En este Congreso, dialogamos con actores de diferentes ámbitos de la vida en sociedad, por el impacto de la movilidad sostenible desde la perspectiva económica, desde la perspectiva de desarrollo humano sostenible, desde la perspectiva de la salud, de la seguridad ciudadana y, finalmente, con todo esto, y acorde a lo que demandan los nuevos tiempos, hemos estado haciendo una labor de transmedia.
Hemos creado contenido para Tik Tok, con el bastón blanco challenge. Hemos estado haciendo unas campañas con influenciadores que, de alguna forma, experimentan lo que las personas con ceguera y baja visión padecen cuando transitan por la vía pública, porque se vendan por un par de horas y se dejan guiar por una persona ciega. Pero también, hemos estado publicando una serie de artículos de corte más técnico, con datos estadísticos para que podamos comprender; cómo la movilidad sostenible permea todos los sectores, y que lejos de seguirse tratando como algo periférico, debe estar en el centro de las políticas públicas en República Dominicana. Es impostergable que se tomen medidas en esta dirección, para ser coherentes con los compromisos internacionales que ha asumido el país”.
¿Qué te motivó a realizar nuevamente este Congreso?
“Lo primero, es que siguen habiendo barreras, y sabemos que hay tendencias globales en torno a smart cities, y esas tendencias de que las ciudades sean pensadas, sean planificadas para la ciudadanía, no para los carros… Entonces, en la vía pública, el actor más vulnerado es el peatón, y en el país, hemos normalizado decir: ‘el peatón no es gente’. Pero, el peatón sí es gente, el turista que llega al país, sí es gente. Entonces, nos afecta a nivel turístico por la mala reputación que podemos tener, por los siniestros viales que existen. Además, afecta a nuestra economía, por los 60,000 millones que se gastan al año en estos siniestros, y encima de esto, mueren más de 2,000 personas al año, que es una cifra mayor que el Covid en su época. Si a eso le sumas, que esto es una zona franca de personas con discapacidad físico motora, teniendo también unos nuevos actores en el gobierno, pues vimos necesaria la oportunidad.
Este es un primer paso, un diálogo, pero la iniciativa del bastón blanco se compone de tres ejes y cada eje es muy importante para el éxito”.
EJES
La Jornada Nacional del Bastón Blanco, que es el mecanismo por el cual recaudamos bastones para que las personas con discapacidad visual, de todo el país, accedan al mismo.
Luego, está la Campaña, que es necesaria para que todos los actores participen de los cambios que buscamos propiciar;
Y el Congreso, que busca generar este diálogo, más técnico, que generó un documento que marca una ruta priorizada hacia donde debe conducirse la República Dominicana en materia de movilidad sostenible en los próximos años”.
Los resultados
Francina, la Fundación Francina realiza actividades de educación y generación de opinión pública en torno al tema desde 2014. ¿Cómo han sido los resultados en estos 8 años?
“En términos de proyectos, te puedo decir que todo el tiempo hemos estado evolucionando. La Fundación empieza trabajando con dos proyectos, que son Beep Béisbol y el Bastón Blanco, y básicamente, las fuentes de financiamiento venían de empresas, medios de comunicación e instituciones públicas que formaban parte de las iniciativas.
Pero, ahora, tenemos una serie de proyectos con fondos de cooperación internacional que nos han permitido ampliar nuestros servicios sustancialmente, a la vez, que se ha generado un boca a boca. Es decir, hace poco me llamaron del Centro de Recursos para Discapacidad Visual Olga Estrella, una dependencia del Ministerio de Educación y me dicen: ‘necesitamos que ustedes amplíen sus servicios a los jóvenes que están en las escuelas, en el servicio educativo regular’. Y cuando pregunto de dónde viene la motivación, resulta que una serie de padres de los niños con lo que trabajamos han estado llamando para expresar la conformidad con el trabajo que estamos haciendo, y el progreso de la transformación de sus hijos. Es algo que, obviamente, motiva, satisface, que te impulsa a seguir adelante.
Lamentablemente, en sentido general, sigue siendo insuficiente. Nosotros, por ejemplo, trabajamos con los niños de cuarto, quinto y sexto de secundaria, precisamente porque no podemos abarcar todo el estudiantado, porque no tenemos los recursos y lejos de lo que pueda hacer una organización de la sociedad civil, por más liderazgo que tenga, hay compromisos que tienen que asumir los tomadores de decisiones, los gobiernos, las empresas, para que haya transformaciones reales y podamos transversalizar la participación plena de todos en la sociedad”.
¿Qué falta para crear más conciencia en el país sobre movilidad urbana sostenible?
“Yo creo que estamos todavía en una transición cultural sobre el modo en que se percibe la discapacidad. Se percibe desde la limitación, desde la barrera, no se percibe desde la oportunidad, desde la riqueza que hay en las diferencias, desde la tolerancia, desde la gestión de espacios de convivencia pacífica, que son tan necesarios. No solamente para la comunidad con discapacidad, sino también para que podamos vivir en sociedades menos excluyentes. De hecho, tenemos una sociedad muy excluyente, donde tenemos un grupo de jóvenes talentosos que no se sienten parte, que prefieren delinquir, ser fármaco-dependientes. Entonces, yo creo que ese cambio cultural, se hace necesario”.
La Fundación Francina
Francina, ¿cómo surgió la idea de crear la Fundación Francina?
“Yo estaba en cama, y Peter Weinerth, el vicepresidente de la Fundación, fue quien me dijo: ‘estoy viendo la reacción positiva que tiene la gente ante tus intervenciones. Yo creo que eso es algo que podemos sacarle provecho para ayudar a otras personas’. En ese momento, no lo entendí. Lo vine a entender un año más tarde, pero accedí y aquí estamos”.
¿Cómo te sientes con el trabajo que realizas?
“Te puedo decir, que lo que era la discapacidad en el 2012, no es lo que es la discapacidad el día de hoy. Es un concepto dinámico y eso es algo esperanzador, porque conocí las herramientas que permiten que una persona con discapacidad visual pueda sortear las barreras. Cuando reconocí que podía volver a ser autónoma dije: ‘esto no va a ser tan malo’. Entonces, pienso que esa misma fuerza que se desprende de tu entorno, y te brinda las oportunidades, podemos otorgarlas a otras personas, y de eso se trata lo que he venido haciendo a través de la Fundación.
Te puedo decir que ha sido la mejor terapia. Yo se lo recomiendo a todo el mundo que haga alguna labor de voluntariado, algo que te mantenga con un propósito de vida, y creo que eso, de alguna manera, ha hecho que hoy me considere una versión mejorada de mí misma, y me siento muy cómoda conmigo, con mi piel. Me siento tranquila, en paz, y eso no tiene precio”.
¿Qué tiempo te tomó adaptarte a tu nueva realidad y entender que tenías que aprender a vivir con una discapacidad?
“Yo le atribuyo mucho mi proceso de adaptación a que soy ingeniera. A mí me encanta ser ingeniera. Yo manejaba mucha información y trabajaba con comunidades muy vulnerables.
En un principio, muchas personas creían que podrían convencerme de que yo no podía hacer tal o cual cosa, porque tú no ves. ¡No puedes, no puedes, no puedes…! El no puedes me tenía hastiada, pero, más que todo, tuve que demostrar que sí podía para que mis padres pudieran soltar esa sobreprotección que se desprende de cuando por poco pierdes a un hijo. Pero, creo que nos hemos unido como familia y ya hay una conciencia de que sí es posible lograr autonomía”.
¿En qué etapa de la vida se encuentra hoy Francina Hungría?
“En una etapa super ocupada. De hecho, manejo varias consultorías en materia de responsabilidad social empresarial y sostenibilidad. Doy clases en Barna Business Academy, y desde la Fundación buscamos ampliar nuestros servicios.
A nivel personal, me encuentro muy bien, pero mi mamá acaba de pasar por una mastectomía. Este año no pudo estar con nosotros. Ella está bien, porque está recibiendo tratamiento, pero este es su primer bastón blanco que no ha podido asistir y estuvo bien nostálgica por eso.
Me siento muy agradecida por todas las personas que han creído en mí, que confían en mi trabajo y que respetan la labor que realizamos”.
Lucía Bellocchio es consultora en smart cities para empresas, sector público y organismos multilaterales. Fundadora de Trend Smart Cities.
Bellocchio fue una de las expositoras internacionales del Segundo Congreso de Accesibilidad Urbana: Productividad, Empleabilidad y Sostenibilidad.
Bellocchio es argentina, residente en el Reino Unido. Ha visitado más de 300 ciudades y vivido en 5 países diferentes, lo que la llevó a interesarse por el estudio de tendencias en entornos urbanos, y en indagar sobre cómo la innovación y las tecnologías pueden ponerse al servicio de las personas, para hacer de las ciudades entornos más inteligentes, pero también más humanos.
“Este sistema de smart city nos parece lejano, pero si miramos para arriba, vamos a ver que hay una cámara, o si conducimos más de la velocidad permitida, nos va a llegar una foto multa. Cada vez, más ciudades implementan semáforos inteligentes. Tenemos muchas aplicaciones que nos dicen el tránsito en tiempo real, y todo esto, es parte del enfoque de smart cities”.
Lucía, eres consultora, asesora y capacitadora. ¿Por qué decidiste incursionar en estas áreas?
“La realidad es que desde chica me apasionan las ciudades, el dinamismo con que se mueven, y siempre me gustaron mucho las tecnologías. Cuando empezó a aparecer este concepto de lo que es una smart city, poder aplicar tecnología a la gestión urbana. Realmente, descubrí un mundo, me apasioné por ese mundo, y también, porque realmente, cuando uno trabaja por proyectos urbanos, puede ver esa huella y creo que esa frase que dice que ‘seamos el cambio que queremos ver en el mundo’, es mejor comenzar por las ciudades que es nuestro impacto más directo en el mundo”.
¿Qué te motivó a participar en este congreso en República Dominicana?
“La verdad es que soy la presidenta y la fundadora de Trend Smart Cities, que es una consultora que justamente focaliza proyectos urbanos, cómo impactar positivamente en las ciudades, cómo hacer que las ciudades sean más sostenibles, más inteligentes, pero principalmente, más humanas.
Priorizar la escala humana de las ciudades es la reaccesibilidad, es hablar de que las ciudades sean más amigables, de que las ciudades repiensen sus espacios públicos, y la invitación de la Fundación Francina me pareció maravilloso poder unir estos temas, porque, por supuesto, la reaccesibilidad urbana es hablar de sostenibilidad, de ciudades, y son temas que están conectados; cómo hacemos que el diseño urbano realmente beneficie a todos y no a unos pocos”.
Estando en la ciudad de Santo Domingo, ¿ves oportunidades de mejora?
“Hay una gran tendencia hoy en materia de urbanismo, de planificación de espacios públicos, que se está viendo alrededor de todas las ciudades y que, principalmente, después de la pandemia, vemos cómo se está repensando el espacio.
Tradicionalmente, las ciudades fueron construidas, diseñadas, pensadas alrededor del auto. Por muchos años, se pensó que invertir en más infraestructura iba a mejorar los problemas de tránsito, cuando en realidad eso hizo que tengamos más autos en las ciudades, cada vez contaminemos más el ambiente, cada vez generemos más tránsito. Y eso, es un gran problema aquí en Santo Domingo y muchas ciudades del mundo.
En los últimos tiempos, se están viendo las tendencias de reducir la velocidad máxima de los autos en los cascos históricos, en los centros urbanos. Estamos viendo la peatonalización de muchos lugares, esto para fomentar que el espacio público vuelva a ser ese lugar de encuentro donde uno disfruta del espacio, del derecho a la ciudad.
También estamos viendo una tendencia muy fuerte de ciudades libres de autos, de ciudades que empiezan a restringir el acceso a autos en algunos lugares. Y es interesante, como este tipo de iniciativas tiene varias barreras en Latinoamérica. Acá viene un factor muy importante, como lo es lo cultural, y hay todo un entramado cultural con todos los temas urbanos”.
¿Qué se necesita para motivar, por ejemplo, al sector público y privado dominicano, sobre la movilidad urbana sostenible?
“Es un tema fundamental, porque cuando hablamos de ciudad, se tiende a pensar que solo es el sector público y en realidad no es así; es el sector público, sector privado y yo agregaría a las personas. Porque cuando hablamos de temas urbanos no podemos olvidarnos de quién habita las ciudades.
Para empujar ese diálogo, mucho más fluido, hay que empezar a generar espacios como este Congreso, donde el sector público, el sector privado y la ciudadanía se juntan. Creo que comunicar y educar en estos temas es fundamental”.
¿En tu país de origen, Argentina, u otros países que has visitado, habías visto algo como esta iniciativa?
“La realidad es que no he visto iniciativas como esta. Obviamente, he visto entornos donde se habla de ciudades, de gobernanza, de sostenibilidad, y quizás, sí desde un aspecto más genérico, pero nunca focalizado en personas no videntes o con discapacidades. Por eso, me parece grandioso el trabajo que hace la Fundación Francina y, por eso, no dudé en estar aquí y acompañar esta causa, que además, es muy noble”.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011