Despertar para ir a trabajar sintiéndote cansado, porque no pudiste dormir durante la noche, es más común de lo que te imaginas. Según el psiquiatra César Mella, en Santo Domingo, al menos el 30 % de la población en edad de trabajar padece de insomnio. Mientras, el informe “Carga social y económica del insomnio en adultos”, elaborado en 16 países por la organización internacional RAND Europe, cuantifica en aproximadamente US$400 mil dólares la pérdida anual del PIB por esta causa.
“Yo dormía poco antes y estoy durmiendo menos ahora”, es una frase que podría ser de cualquier persona, pero en este caso, la dijo el presidente de la República, Luis Abinader, durante una entrevista hace unas semanas atrás. El año pasado, incluso, el mandatario había reconocido que tenía problemas para dormir, pero no es el único…
Las cifras de personas con dificultades para conciliar el sueño van en aumento. Esto puede provocar problemas de salud, y países desarrollados ya están cuantificando el costo del insomnio de sus trabajadores.
La organización internacional de investigación sin fines de lucro RAND Europe, en colaboración con la compañía Indorsia, acaba de realizar el informe “Carga social y económica del insomnio en adultos”. Este estudio fue llevado a cabo en 16 países: Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, España, Estados Unidos, Finlandia, Francia, Grecia, Italia, Noruega, Portugal, Reino Unido, Suecia y Suiza.
Según el informe, el 50 % de los adultos en edad laboral presenta síntomas de insomnio; en total, 172 millones de personas; hasta un 25 %, de insomnio clínico (72 millones); y un 15 %, de insomnio crónico (42 millones de personas), su forma más grave.
El psiquiatra dominicano, César Mella, define el insomnio como la falta de calidad del sueño expresada por una sensación de no haber dormido bien o de cansancio después de haber dormido.
“Hay un insomnio que se llama predormicial, que es dar vueltas en la cama y no poder conciliar el sueño hasta las 12 ó 1 de la mañana. Y está el insomnio postdormicial, que es aquel que se presenta a partir de las 3 ó 4 de la madrugada, y la gente no puede dormir más”, afirma Mella, al ser entrevistado por revista CONTACTO en su c‑onsultorio de MedicalNet.
El experto en la conducta explica que el insomnio, generalmente, se asocia a trastorno en el estado de ánimo: depresión. Pero, la segunda causa de insomnio es la ansiedad.
“Una gran cantidad de personas con responsabilidades laborales, educativas o familiares, va a la cama pensando en lo que tiene que hacer al otro día, o lo que dejó de hacer en ese día. Esos pensamientos se constituyen en una rutina e impiden la relajación, que es una de las principales características de un sueño agradable, de un sueño reparador. El paciente que se despierta muy temprano y se siente estropeado con una sensación de no haber descansado, posiblemente tenga un insomnio asociado a una depresión.
En el plano de los negocios, como los banqueros, que son personas que dependen de la entrada y salida de capitales, o que tienen grandes responsabilidades en la industria, suelen exclamar: ‘yo estoy tan preocupado por la prima del dólar que a veces ni duermo’. Y esa es una causa general que afecta a grandes negocios. Incluso, los consejos de los bancos cuando entran en algún desencaje legal, producen mucho estrés en ejecutivos bancarios”, señala el doctor César Mella.
Las consecuencias de este síndrome neurológico, conllevan un impacto económico cada año, por la pérdida de productividad en el trabajo, porque los adultos que lo padecen son más propensos al absentismo laboral y, por tanto, no rinden igual. El informe señala que, en términos de costes indirectos, el insomnio crónico se ha relacionado con unos 11-18 días de absentismo, 39-45 días de presentismo, y 44-54 días de pérdida general de productividad al año.
“La persona que se va en la mañana al trabajo sin haber dormido bien, pierde su concentración. Se pierde la agilidad habitual para el cálculo. Y, sobre todo, las personas se tornan irritables cuando no han dormido bien. Incomodarse fácil, no tener una respuesta adecuada. Incluso, muchos accidentes de tránsito se producen entre las 6 y las 9 de la mañana. Son conductores que se duermen en la carretera porque no han podido dormir bien, y eso es causa muy frecuente de accidentes”, señala Mella.
El psiquiatra explica también que “una persona entre 60 y 90 años puede dormir entre 4 y 5 horas y son satisfactorias, pero una persona en pleno ejercicio laboral de más de 20 años, necesita mínimo 7 horas de sueño”.
Signos de alerta y qué hacer
El Dr. César Mella explica que, si una persona se pasa una o dos semanas sin dormir bien, debe visitar a un médico internista, a un neurólogo o a un psiquiatra para buscar las causas del problema.
“Se debe hacer un chequeo de medicina general, porque puede ser que ese paciente esté teniendo variaciones en su azúcar, un diabético no diagnosticado; variaciones en su frecuencia cardiaca; arritmia cardiaca; alteraciones de la respiración y la circulación, que se presentan, principalmente, de noche, y eso no permite un sueño reparador o sencillamente el paciente está atravesando por un momento de toma de decisiones, problemas económicos, problemas familiares, que impiden un sueño reparador”.
Luego de identificado el problema, ¿cómo se trata el insomnio? El Dr. Mella indica que el insomnio se trata con hábitos alimenticios sanos, con técnicas de relajación, con ejercicios físicos, principalmente, una hora en la mañana, tres veces por semana.
“Cuando no se resuelve de esa manera, entonces acudimos a la medicina natural, como el jugo de tamarindo, que induce al sueño. En última instancia, bajo la guía de un psiquiatra, el uso transitorio, que quiere decir de 15 a 21 días, un inductor del sueño. Los inductores del sueño se usan siempre guiados por un psiquiatra, y respetando ese tiempo para luego desmontarlo. Porque, de lo contrario, lo que pasa con miles de personas en nuestro país que están ‘enganchados’ con determinadas tabletas que se expenden con control sanitario, con recetas controladas, y ya no pueden dejarlo. A algunas personas tenemos que internarlas para ir bajando esa adicción a ese medicamento”.
El psiquiatra advierte que el insomnio no debe ser tratado de entrada con tabletas para dormir, ya que estos causan adicción.
“Los antialérgicos inducen al sueño, pero hay que tener mucho cuidado porque esos medicamentos habitúan. Hay pastillas que son capaces de crear hábitos muy difíciles de quitar”.
Automedicación
“La automedicación es muy peligrosa, porque de la automedicación se pasa a la habituación y de la habituación se pasa a la adicción, es decir, crea una dependencia que, primero, es psicológica y después se hace física, de una manera que el día que no consigue esa pastilla para dormir, no puede dormir.
La mayoría de la gente en este país están ‘enganchado’ con los antidepresivos, por un lado, y los ansiolíticos, por el otro, porque ambas categorías de psicofármacos son inductores del sueño.
Una de las características de las depresiones nerviosas y los trastornos por ansiedad es la falta de calidad del sueño. Por eso, a la gente que se ejercita se le recomienda que lo haga en la mañana, más que en la noche, porque en la noche el ejercicio intenso excita un poco. Se recomienda que la comida de la noche no sea tan pesada como la del mediodía y, además, se recomienda no comer e ir a la cama inmediatamente.
Muy importante en todo esto es la higiene del sueño. Una persona que está en sobrepeso, eso dificulta la inducción del sueño, una persona que tiene el hábito de tomar alcohol todas las noches para irse a la cama, lo que dice es: ‘yo me tomo un traguito de whisky, yo me tomo una cerveza pequeña’. Han hecho de la inducción del sueño por alcohol un hábito”.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011