Esta instagramer es una mujer con múltiples facetas. Madre, esposa, Gerente Regional AFP Atlántico; profesora de Comunicación y Marketing, en Apec; CEO de la tienda de ropa Kahlep Store y, como si esto fuera poco, una apasionada en ayudar a otras mujeres a empoderar su imagen y así lucir exitosas.
Su objetivo de vida es muy claro: inspirar. Y ella lo hace con el ejemplo. Karla Javier es una mujer que se ha preparado para enfrentar los retos que se le presenten por delante. Con dos licenciaturas en Comunicación Social y Administración de Empresas y una maestría en Comunicación Estratégica, Karla utiliza sus conocimientos para aportar valor a través de las redes sociales.
Está consciente de que todas las mujeres no pueden comprar marcas costosas, ni tener un guardarropas con cientos de piezas. Por eso, se encarga de enseñarle a las mujeres a sacarle provecho a lo que tienen en la casa y lucir bien.
Karla está convencida que una buena imagen te abre muchas puertas y sabe que el éxito se consigue trabajando. Sin embargo, entiende que debe haber armonía. “No debes ser solo preparada, sino que debes lucir como una mujer preparada”, asegura Javier, entrevista por revista CONTACTO.
Karla, ¿Cómo te surgió la idea de orientar a las mujeres sobre cómo vestirse?
“Hace siete años, cuando salí embarazada de Noah, mi primer hijo, me deprimí, porque tenía 23 años, acabando de terminar una maestría. Había llegado hace poco de España y de tener una posición gerencial, entre muchas otras cosas. De verdad que ser mamá no era una opción, ni un plan, pero quedé embarazada y siempre he dicho que los propósitos de Dios son por algo.
Con el embarazo, comencé a tener ciertas complicaciones. Duré un tiempo de licencia en la casa porque tenía amenaza de aborto.
Tuve que salir de mi casa, porque mi mamá y mi papá son muy tradicionales. Desde que quedé embarazada, mi esposo y yo, que recuerdo como hoy que fuimos los dos a darle la noticia a mis padres, nos quedaron mirando y nos dijeron: ‘busquen qué hacer porque tú sabes que aquí no te vas a quedar’. Siempre he sido muy responsable, y desde que mi papá me dijo eso, esa casa ya no era la mía… Así lo hicimos. Nos mudamos y empezamos la vida de pareja. Fue un proceso muy agotador, porque a parte de todo, nosotros trabajábamos juntos, en la misma empresa. Entonces, fue un choque de muchas emociones, porque la gente no lo sabía, pues era una relación que nosotros la teníamos muy discreta por el tema de que trabajábamos juntos, aunque no había una política que lo prohibiera en la empresa, pero uno siempre a nivel de trabajo se cuida mucho. Entonces, la gente se sorprendió. Enterarse que teníamos una relación y que estaba embarazada. Fue algo muy fuerte lidiar con eso… yo me deprimí muchísimo. Luego dije: ‘espérate, yo tengo que hacer algo’. Y ahí fue que inicié lo de las redes sociales. Que inició, básicamente, no tanto para yo aportarle a las mujeres… creo que era para yo salir un poco de mi. Y así, embarazada, comencé a compartir mis looks, porque a mi siempre me ha gustado la imagen. Siempre me ha gustado transmitir a través de la imagen. Soy mercadóloga, comunicadora de profesión. Son carreras que ven mucho por la imagen. En ese momento, abrí mi Instagram y empecé a subir los looks de embarazada. Las chicas me empezaban a preguntar y ahí también empecé a vender la ropa. O sea, lo combiné como un modelo de negocio, y me entretuve tanto, que dije: ‘espérate, aquí puedo hacer algo adicional a mi trabajo’.
¿Vendías la ropa que usabas en tu embarazo?
“La misma que yo usaba embarazada. Como yo la combinaba de cierta forma, las chicas la veían y me pedían que les vendiera la ropa que usaba. Mi esposo me dijo que me pusiera a vender, porque yo vendo todo lo que me pongan al frente, y así lo hice. Después comencé a buscar ropa de segunda mano para embarazadas y las empecé a combinar, a hacerme mis fotos y a subirla a Instagram. Así partió todo”.
¿Cuándo evolucionó la venta de ropa para embarazadas a ropa para mujeres en sentido general?
“Yo nunca pensé en hacerme influencers. Comencé a hacerlo para vender, porque mi objetivo era ‘echar para adelante’. Acabada de casar, estaba trabajando, y un día dije: ‘yo puedo con todo’, y así lo hice, en su proceso y en su momento.
Ahí empezó el tema de las redes que comencé a tener seguidores. Cada día eran más las que preguntaban por la ropa. Fue más por la ropa y las combinaciones y ahí comencé con esa pequeña comunidad. ¿Cuándo se volvió más serio? Cuando marcas me comenzaron a hablar. Y como te decía al principio, yo no tenía ninguna intención de negocio aún, porque tenía una posición gerencial y quería explotar mi carrera profesional. Y dije: ‘déjame ver cómo lo combino, puede ser una mezcla interesante’. Siempre sabiendo que mi familia y el bebé que venía en camino eran lo más importante”.
Todos los días tú publicas la ropa que usas para trabajar. ¿Cómo nace el worklook?
“Luego que entré de mi licencia pensé que tenía que buscar la forma de seguir con la dinámica, porque me gustó… me gustó la forma de conectar con chicas, porque yo estudié Comunicación Social. A mi me gustaban los medios sociales. Yo empecé en los medios de comunicación y tenía esa ‘espinita’ de hacer algo, pero tenía esa disyuntiva, si volver o no volver. Y dije: ‘esta es la mejor forma de hacer lo que me gusta’, pero aportando, aportando de verdad y de corazón, no haciéndolo como un trabajo, sino porque de verdad me salía del corazón. Así empecé a compartir los #worklook diario. Desde ese entonces, hasta ahora, es algo que me caracteriza. Todo el que me conoce, me conoce por eso”.
¿Esas son las publicaciones que más engagement tienen?
“Sí, yo subo una recopilación de todos los worklook de la semana y pregunto cuál fue el que más les gustó y esas son las publicaciones que más siguen, que más guardan y que más comentarios tienen”.
Tú tienes una lista de publicaciones programadas para la semana? Por ejemplo, tienes “Lunes de empoderar tu imagen”. ¿Cómo surgió este post?
“Tú sabes que en las redes sociales uno a veces se pierde. Llegaba un momento que decía: ‘qué voy a hacer’, porque a veces me sentía perdida, porque estaba siguiendo tendencias. A veces seguía cosas por moda, pero no era algo que a mi me llenaba. O sea, hacer algo para que alguien te siga no tiene ningún sentido. Yo me sentía tan vacía subiendo fotos por subirlas en un momento… A mí me pasó, y creo que a todos nos pasa eso, de que nos sentimos perdidos y que no encontramos ese horizonte. Y en un momento de reflexionar, de decir: ‘déjame ver cómo puedo aportar’, y así lo hice. Dije: ¿qué hace Karla? Yo no tengo que seguir a nadie, ni ser nadie, o sea, lo que hago puede marcar a otras chicas, que tal vez como yo, son mamá, jóvenes y quieren emprender. Entonces, comencé a hacer una lista de lo que me caracterizaba y ahí surgieron los ‘Lunes de Empoderar tu Imagen’, porque va 100 % conmigo y con mi esencia”.
Los jueves tienes #withallmyhealt. ¿De qué tratan estas publicaciones?
“Esto viene a raíz de algo que me sucedió el año pasado con la salud. Me di cuenta que el corazón es el motor, lo que mueve todo. Sin él, no podemos hacer nada y ahí fue que dije: ‘déjame ver cómo a todo lo que hago le pongo el corazón’. Y ahí empezaron esos post que han gustado muchísimo, las chicas hasta me lo piden”.
Cuéntame de tu salud. ¿Qué fue lo que te pasó?
“Parece que fue el cúmulo de muchas cosas, porque después de todos los estudios que me hice, al parecer, fue un choque de estrés… me afectó el corazón. Un día normal, yo estaba tranquila y me comencé a sentir mal y ya en la noche, cuando llegué a la casa, no podía estar tranquila. Me tomé un relajante, y cuando me levanto en la mañana y me pongo a hacer ejercicios, y estoy caminando, colapsé… El corazón se me puso en 200 y algo, sin estar haciendo nada pesado. Era caminando que estaba y no me bajaba, y llegué al punto que ya era a darme shock que iban, porque estaba colapsando. Tenía mucha anemia, pero estoy segura, y los doctores coinciden, en que fue más estrés que otra cosa”.
Los domingo combinas looks con tu hija, Zoe. ¿Qué tal la experiencia de vestirse iguales?
“Yo busqué la manera de agregar a mi familia a esto que estoy haciendo, porque la familia es un motor. Tú necesitas el apoyo de tu esposo para esto. Ya cuando estás metida en esto, tienes una responsabilidad con un público que te sigue, y dije: ‘déjame ver cómo involucro a mi familia’. Y las sesiones de fotos son muy divertidas porque ellos también las disfrutan. Entonces, decidí mezclar a Zoe y comenzamos a cambiarnos juntas. Como tengo una tienda, también es una forma de impulsar esa ropa que muchas mamás pueden comprar para combinarse con sus niñas. Y ese domingo me lo piden. Y ahí es que yo soy una influencer, porque mi hija quiere vestirse como yo y ella sabe y me dice: ‘mami, qué nos vamos a poner hoy’, ¡y tiene tres años! Y ese día que no tengo nada planeado, que tengo que inventarme lo que sea en la casa, es muy bonito”.
¿Cómo haces con esos look para poder tener piezas iguales todos los domingo?
“Lo que pasa es que ahí hay un ‘truquito’. Hay piezas que las compro iguales y hay otras que las mando a hacer. Hay algunas que las pido por internet, además de tener las piezas básicas y comprándole las piezas básicas a la niña, porque tu le pegas un lacito a un t-shirt blanco y te lo pegas tu también, unos jeans, y lo combinas”.
Los domingos también tu haces contenido para IGTV. ¿Cuál es el contenido que compartes por esa vía?
“Ahí trato de ser bien orgánica: cómo me maquillo, cómo me peino y trato algunos temas familiares. Lo que hago por ejemplo con mi hijo, con Noa, que tiene problemas de dicción, y esos tips de cómo ayudar al niño los comparto con mis seguidoras, porque algunas de ellas son madres”.
¿Cuéntame un poco de tu experiencia con YouTube?
“¡Ay, YouTube! Es muy demandante, yo no he dado abasto con eso. No es fácil. Yo sé que es un proceso y uno quiere ver los resultados de una vez, pero estoy en un tema. Ahora me voy a planificar para YouTube. Tengo unos talleres que voy a dar en Apec de Marca Personal. Tengo muchas cosas puntuales de las que quiero salir para dedicarle tiempo a YouTube y a mi web karlajavier.com, que por ahí también conectaba con muchas chicas y lo he tenido que parar”.
La emprendedora
Las redes sociales son un trabajo, llevadas como lo haces. ¿Le dedicas mucho tiempo a planificar?
“Sí, a planificar y producir. Desde el momento que tengo un fotógrafo, un diseñador, dije: ‘esto es un trabajo, es una producción’… (Risas)”.
¿Cuántas personas trabajan contigo?
“Mi asistente, que es la que me coordina todo: los eventos, las marcas. Tengo mi fotógrafo, mi diseñador y un community manager, que muchas veces me ayuda a subir el contenido”.
Hablemos de tu tienda. Hoy ya no es solo para embarazadas, sino para mujeres en general y para niñas.
“Sí, traigo ambas combinaciones. Ahora estoy trabajando en la plataforma web para que sea todo E-commerce y también pienso internacionalizarla, o sea, que la gente pueda pedir la mercancía desde donde quiera que esté”.
¿Cómo puedes hacer tantas cosas y te da tiempo para dedicarle a las redes sociales?
“Creo que llega un momento donde haces equilibrio de todo, sabiendo la escala de importancia. Lo más importante siempre va a ser mi familia, trato de involucrar en todo a mi familia. El tiempo de mis hijos no es negociable, y más después de la situación de salud que tuve… ya todo es muy planificado”.
Pasando a otro tema, tú impartes talleres. ¿En qué consisten?
“Talleres de imagen. El año pasado tuve un gran taller al que asistieron 40 chicas. Tuvimos la presencia de muchísimas marcas y fue mi primer taller masivo y estoy preparando el segundo, más grande todavía. Es un taller de imagen integral, o sea, desde adentro hacia afuera. Con la cuarentena hicimos un taller online de dos días”.
¿Cómo has logrado hacer ese balance para no volver a llegar a ese punto crítico de salud?
“Hice una promesa con papá Dios: ya la Karla de antes no es la Karla de hoy. Duré un día y medio en intensivo, siempre pidiéndole a papá Dios ‘sácame de aquí’, pensando en mis hijos, en mi esposo, y cuando vi la luz hice una promesa con papá Dios: me organicé, busqué una asistente y comencé a delegar. Esa es la clave: delegar. Porque todas las cosas no están sobre nuestros hombros. Al contrario, uno se desgasta, pierde su salud física, mental y le resto tiempo a mi familia. Además, ellos necesitan a la Karla en salud, porque si estoy en la casa y no sirvo para nada, no estoy presente”.
¿Qué haces para mantenerte activa?
“Yo siempre he sido una persona positiva, siempre, desde que me levanto, digo ‘gracias señor por este nuevo día’, pongo mi música para cambiarme y para bañarme. Eso me ánima mucho. Me levanto temprano para tomarme mi tiempo de relajarme, de cambiarme, de buscar mi ropa, de estar tranquila para poder salir a comerme el mundo, como dicen”.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011