No hay una fórmula mágica para que te pasen cosas buenas. Sin embargo, Marian Rojas Estapé, psiquiatra y autora de este libro homónimo, explica que la mejor forma para que te pasen cosas buenas es la actitud con la que enfrentas la vida, las elecciones que haces, alejarte de personas tóxicas, y tratar de ser una persona vitamina para otros.
Aunque las cosas buenas te pasan todo el tiempo, quizás no eres capaz de verlas… En este libro, Marian enfatiza en reconocer esos pensamientos negativos, intrusivos y detenerlos. Esa vocecita interior que vive preocupada por las heridas del pasado, o por lo que traerá el futuro; esos pensamientos que te roban la felicidad, que te quitan la paz, que te estresan y te enferman.
La psiquiatra señala que la mente no sabe distinguir entre preocupaciones por cosas que son reales, y otras que no lo son.
“El 90 % de las cosas que nos preocupan nunca jamás suceden, pero el cuerpo y la mente las viven como si fueran reales”, afirma Marian, quien señala que “la fortaleza interior nos ayudará a superar los problemas, y se cultiva aprendiendo a dominar el yo interior, los pensamientos del pasado o inquietudes del futuro que nos atormentan y nos impiden vivir de forma equilibrada en el presente”.
Aquí, les comparto la fórmula de Marian Rojas Estapé para que te pasen cosas buenas:
Necesitas tener un proyecto: “Pocas frases han hecho más daño que la de ‘vendrá cuando menos te lo esperas’. Nadie va a venir a buscarnos a casa para proponernos el proyecto de nuestra vida. Hay que ir al encuentro”.
Mantener el equilibrio: “El equilibrio es aprender a mantener cierta paz interior, ecuanimidad y armonía, a pesar de los mil pesares de la vida”.
Habla bien de los demás, no critiques: “Hay que proponerse seriamente que en las conversaciones en que uno intervenga no se generen críticas o juicios negativos. Hablar mal de los demás induce nuestro organismo a un estado emocional tóxico, ¡lleno de cortisol!
Si quieres que te valoren como persona íntegra, y que la gente busque tu amistad, crea en ti o en tu negocio, sé discreto.
No hablar mal de nadie produce una enorme paz, es como un sedante incorporado en la ingeniería de nuestra conducta, incluso, cuando nos lo pongan en bandeja”.
Para recibir tienes que dar y darte primero: “Intenta ser persona vitamina, alguien que aporta, que ayuda, que resulta alegre y optimista en un momento de turbulencia.
Busca que tus metas tengan una finalidad buena; cuando tus objetivos tienen un valor positivo, atraes cosas positivas”.
Descansa: “La falta de sueño nos hace más vulnerables a los miedos. Nos lleva a interpretar la realidad de forma más amenazante de lo que es”.
Gestiona los momentos malos: “Si negamos o bloqueamos constantemente el sufrimiento, nuestra mente pierde la capacidad de saber afrontarlo y superarlo… No significa intentar enfrentarse a todas, y cada una de las batallas que se nos presenten, sino aprender a gestionar los malos momentos”.
Ser positivos: “Podemos aprender a ser positivos… El optimismo es una forma de capturar el instante presente, ya que la felicidad no es lo que nos sucede, sino cómo interpretamos lo que nos sucede”.
En estas páginas, Marian invita a pensar positivo, a vivir en el presente… “La felicidad es la capacidad de vivir instalado de manera sana en el presente, habiendo superado las heridas del pasado y mirando con ilusión el futuro. Los que viven enganchados en el pasado son los depresivos, neuróticos y resentidos; los que viven angustiados por el futuro son los ansiosos. Depresión y ansiedad son las dos grandes enfermedades del siglo XXI”.
“Haces que te pasen cosas buenas cuando conectas con la vida real, saliendo de la virtual, y recuperas tu capacidad de prestar atención”.
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