La biopsia por congelación permite al equipo quirúrgico obtener información clave sobre un tejido durante una intervención y, en determinados casos, tomar decisiones mientras la cirugía aún está en curso. En el Hospital General de la Plaza de la Salud, el Departamento de Anatomía Patológica desempeña un papel fundamental en este proceso.
Durante una cirugía, hay decisiones que no pueden esperar, mientras el equipo quirúrgico trabaja, en otro punto del hospital un pequeño fragmento de tejido puede convertirse en una pieza de información determinante para orientar lo que ocurrirá en los siguientes minutos.
Es allí donde entra en escena la biopsia por congelación, una herramienta de la Anatomía Patológica que permite estudiar tejido fresco durante una intervención quirúrgica y ofrecer al cirujano una orientación diagnóstica en un período de tiempo reducido.
Su importancia no radica simplemente en obtener un resultado rápido. Su verdadero valor aparece cuando esa información puede contribuir a modificar la conducta quirúrgica mientras el paciente todavía se encuentra en el quirófano.
En el Hospital General de la Plaza de la Salud (HGPS), este procedimiento requiere la coordinación entre el equipo quirúrgico y el Departamento de Anatomía Patológica, donde especialistas como la Dra. Ángela Herrera, del Departamento de Anatomía Patológica del HGPS, participan en la evaluación de estas muestras.
Todo comienza en el momento en que el cirujano obtiene una muestra durante la intervención y la envía fresca al laboratorio de Anatomía Patológica, a partir de ahí, el tejido debe ser recibido, examinado y preparado con rapidez. Se selecciona la zona de interés y se congela para posteriormente realizar cortes delgados mediante un criostato, un equipo especializado que permite obtener secciones del tejido.
Estos cortes se preparan en láminas, se tiñen y finalmente son examinados al microscopio por el patólogo, el resultado puede ser comunicado al equipo quirúrgico aproximadamente en 15 a 20 minutos, aunque este tiempo puede variar de acuerdo con la naturaleza de la muestra y la complejidad del caso.
En esos minutos, el trabajo del patólogo se desarrolla en paralelo con la cirugía. La información que surge del microscopio puede regresar al quirófano y convertirse en un elemento más para la toma de decisiones.
Una de las aplicaciones más conocidas de la biopsia por congelación es la evaluación de los márgenes quirúrgicos, cuando se retira una lesión, especialmente en el contexto de una enfermedad tumoral, puede ser necesario determinar si existe compromiso en los bordes del tejido extraído. Si se identifica tejido tumoral en un margen, el cirujano puede considerar la resección de tejido adicional durante la misma intervención.
Dependiendo del caso, la biopsia por congelación también puede ayudar a orientar sobre la naturaleza de una lesión, confirmar o descartar determinados hallazgos, valorar algunos implantes tumorales o determinar si una muestra es suficiente y representativa para continuar el estudio mediante otras técnicas, en situaciones seleccionadas, puede utilizarse además para valorar la viabilidad de tejido, como ocurre en determinados escenarios relacionados con trasplantes.
La decisión de realizarla, sin embargo, no debe basarse únicamente en la posibilidad de obtener una respuesta rápida.
La pregunta que debe responderse:
La biopsia por congelación adquiere verdadero sentido cuando existe una pregunta clínica concreta, antes de solicitarla, el equipo médico debe tener claro qué información necesita y, sobre todo, si esa información puede influir en una decisión durante la cirugía, esta consideración es importante porque la técnica también tiene limitaciones.
No todas las lesiones pueden interpretarse adecuadamente después de ser congeladas. El tipo y el tamaño de la lesión pueden influir en la utilidad del procedimiento, mientras que la congelación puede generar cambios en el tejido que dificulten su interpretación.
En algunas situaciones, además, intentar obtener una respuesta inmediata puede consumir una parte de la muestra que posteriormente podría ser necesaria para el estudio definitivo, por eso,
la experiencia del patólogo resulta esencial para reconocer cuándo la técnica puede aportar información útil y cuándo es más prudente esperar el resultado del estudio convencional.
Uno de los aspectos que más debe comprenderse sobre esta herramienta es que la biopsia por congelación no equivale necesariamente al diagnóstico histopatológico definitivo, la evaluación intraoperatoria ofrece una orientación que puede ser de gran utilidad durante la cirugía, pero el estudio definitivo continúa siendo indispensable en muchos casos.
Posteriormente, el tejido puede procesarse de manera convencional, habitualmente en parafina, para obtener cortes que permitan una valoración más detallada de su arquitectura y características microscópicas. De acuerdo con el caso, pueden ser necesarias técnicas adicionales para completar el diagnóstico.
La correlación entre ambos estudios permite comprender mejor el tejido analizado y reconocer aquellas situaciones en las que la biopsia por congelación
no es suficiente para establecer una conclusión definitiva.

La experiencia detrás de una respuesta
Para el patólogo, trabajar durante una cirugía implica mucho más que actuar con rapidez.
Una muestra congelada debe ser estudiada con precisión y dentro de un contexto clínico determinado. El patólogo necesita conocer qué está ocurriendo en el quirófano, cuál es la pregunta planteada por el cirujano y qué decisión podría depender de la información obtenida.
La comunicación es, por tanto, parte fundamental del proceso, el cirujano aporta los datos clínicos y quirúrgicos relevantes; el patólogo selecciona y estudia la muestra, interpreta los hallazgos y comunica una conclusión clara al equipo.
Esa interacción permite que el resultado sea comprendido dentro del contexto de la intervención y que sus limitaciones sean tomadas en cuenta.
En el HGPS, este trabajo refleja la importancia de la integración entre las diferentes áreas que participan en la atención del paciente. Anatomía Patológica no es únicamente el lugar donde se analiza un tejido después de una cirugía; en determinados escenarios, sus especialistas pueden formar parte activa de las decisiones que se toman mientras el procedimiento está ocurriendo.
Cada minuto, con propósito
La biopsia por congelación demuestra que la velocidad y la precisión no tienen por qué estar enfrentadas, su propósito no es simplemente entregar un resultado en menos tiempo, sino proporcionar información útil en el momento en que todavía puede influir en una decisión quirúrgica.
Para lograrlo se necesita tecnología, pero también experiencia, criterio médico y coordinación, desde el momento en que una muestra sale del quirófano hasta que una imagen aparece bajo el microscopio, existe una cadena de pasos que debe ejecutarse con precisión. Y detrás de esa respuesta de pocos minutos está el trabajo especializado de un equipo que comprende tanto el potencial como las limitaciones de la herramienta.
En el Hospital General de la Plaza de la Salud, el Departamento de Anatomía Patológica forma parte de esta dinámica, aportando conocimiento especializado para apoyar al equipo médico en momentos en los que cada información puede ser relevante.
Porque en una cirugía, cada minuto cuenta. Pero también cuenta saber qué hacer con la información que llega en esos minutos.
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