Todavía sigo con la emoción a flor de piel por el inicio de la segunda temporada de Brain Matters Podcast. Tanto así que, cuando me senté a escribir este artículo, sentí que estaba dando continuidad a la conversación del primer episodio.
Y no es para menos. Pues el servicio al cliente y la reputación influyen directamente en la confianza de los diferentes stakeholders y pueden marcar la diferencia entre que un cliente se convierta en embajador de una marca o en uno de sus principales detractores.
Durante nuestro conversatorio del más reciente episodio surgieron varias preguntas: ¿Qué departamento es realmente responsable de que el servicio al cliente funcione? ¿Son las reseñas la nueva comunicación corporativa? ¿Quiénes construyen la narrativa de una marca?
Estas y otras interrogantes tuvimos la oportunidad de analizarlas junto a nuestro invitado, Ramón Grullón, experto en servicio al cliente, customer journey y experiencia sensorial.
Durante la conversación, Grullón planteó una idea que considero fundamental: la comunicación establece la promesa de valor de una marca, pero es la experiencia del cliente la que confirma si esa promesa realmente se cumple.
Una buena campaña puede posicionar una marca, generar reconocimiento y despertar interés. Sin embargo, es en cada punto de contacto donde esa promesa se pone a prueba.
Una llamada, un mensaje, una visita, una respuesta a una reclamación o incluso un proceso de compra son momentos en los que el cliente construye su percepción sobre la organización.
Cada interacción cuenta y comunica
Por eso, una buena campaña puede posicionar una marca, pero la experiencia la valida. Cuando ambas están alineadas, nace la confianza y, con ella, la posibilidad de generar fidelización, recomendación y una reputación sólida.
“Las marcas más sólidas no son necesariamente las que hacen la mejor publicidad, sino las que logran que cada interacción refuerce la promesa que comunican”, agregó Grullón.
El cliente también construye la narrativa
Otro de los temas que abordamos fue el papel de las reseñas. Hoy, estas se han convertido en uno de los espacios donde también se construye la comunicación corporativa, porque parte del control del relato de la marca ha pasado de la organización hacia sus públicos.
Antes, la marca hablaba y el público escuchaba. Hoy, la comunicación es colaborativa. La marca comunica, pero sus clientes interpretan, evalúan, responden y comparten públicamente sus experiencias.
La reputación, por tanto, ya no se construye únicamente mediante campañas, comunicados o relaciones públicas. También se construye en las conversaciones digitales y, sobre todo, en las experiencias que los clientes deciden contar. Por eso, la narrativa de una marca comienza mucho antes de que el cliente publique una reseña.
Por su parte Jeimie Reyes, fundadora y host de Brain Matters Podcast, indicó:
“La reputación no culmina con la comunicación de la marca o producto; comienza en la experiencia que vive cada cliente. Hoy, cada reseña, comentario y conversación digital puede convertirse en parte de la narrativa que aporte valor. Por eso, gestionar reputación implica escuchar, responder y, sobre todo, diseñar experiencias que las personas quieran contar a otros.”
Cada colaborador, canal, proceso y experiencia comunica
En consecuencia, el customer experience es la puesta en escena de la narrativa de marca: convierte el discurso institucional en una experiencia que el cliente vive, interpreta y recuerda.
Mi invitación a las empresas es a mirar su customer journey, identificar cada punto de contacto y preguntarse: ¿qué experiencia estamos dejando en nuestros clientes?
Porque una experiencia memorable no ocurre por casualidad. Se diseña, se gestiona y se convierte en cultura. Al final, una marca no es solamente lo que comunica. Es también aquello que sus clientes viven, cuentan y recuerdan.
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