Cada vez, consumimos más energía. Vivimos con mayores comodidades que en épocas pasadas, rodeados de tecnología, dispositivos, electrodomésticos, etc. No sé si somos más felices que antaño, pero más cómodos, es innegable que sí lo estamos.
Este incremento de la economía, y del bienestar, va acompañado de un incremento del consumo de energía nacional. Este incremento va ligado, de manera directa, al crecimiento económico y poblacional.
Se proyecta que el PIB actual de la República Dominicana se duplique para el año 2036. Por consiguiente, el consumo de energía crecerá en una proporción parecida.
Hay grandes desafíos para poder suplir este crecimiento de la demanda de energía, que está a la vuelta de la esquina.
Por un lado, el Estado tiene que viabilizar y atraer las inversiones en generación de electricidad, pero las inversiones en la construcción de plantas de generación eléctrica son elevadísimas. Es necesario que lleguen inversionistas dispuestos a llevar a cabo estos proyectos para poder suplir la demanda energética. Para ello, tienen que sentirse atraídos, y encontrar un panorama general favorable y seguro, para llevar a cabo las inversiones.
En lo que va de este 2025, el 23 % de la inversión que ha recibido el país proviene del sector de la energía. Tanto en el 2023, como en el 2024, se llevaron a cabo más de 1,000 millones de dólares de inversión en este sector.
Por otro lado, recordemos que la energía llega a los hogares y a las empresas a través de cables eléctricos. Los sistemas de transmisión (alta tensión) y distribución (media tensión) de energía eléctrica, tienen que estar preparados para recibir ese incremento de energía. Eso es un gran desafío, y se requiere de mucha inversión también.
Y me pregunto: ¿qué pasará cuando el vehículo eléctrico se masifique? Probablemente, los hogares consumirán el doble de energía al día siguiente de comprar su vehículo eléctrico. Obviamente, se ahorrarán el dinero de la compra de combustible, pero su demanda de energía eléctrica se duplicará.
Es tan grande el desafío de poder responder a este incremento del consumo de energía que, incluso, este mes de septiembre se acaba de emitir el Decreto 517-25, donde “se declaran de emergencia nacional las compras y contrataciones de bienes, servicios y obras que se realicen para incrementar la capacidad de generación, reducir la inestabilidad de la red eléctrica, suplir la demanda del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI), y fortalecer el almacenamiento de energía en la República Dominicana”.
¡Imagínense el tamaño real de este desafío! Y esto no sucede sólo aquí, es una situación global que se da allá donde haya crecimiento económico y poblacional.
Y, todo esto, sin pensar en lo que le puede pasar al precio de los combustibles. Dada la “maravillosa” situación geopolítica que estamos viviendo en los últimos años, cualquier cosa se puede esperar en cualquier momento con los importes de los combustibles fósiles.
Por ello, la energía solar va a ser la gran protagonista en este contexto. Tanto los grandes proyectos de generación fotovoltaica, acompañados de almacenamiento que aporten estabilidad operativa y robustez al sistema eléctrico, como los proyectos de paneles solares a nivel residencial, comercial e industrial.
El que disponga de techo en su casa, o en su negocio, para instalar paneles solares para generar la energía que consume, lo hará sin dudarlo. De hecho, muchos lo han estado y lo están haciendo ya.
La tecnología solar fotovoltaica está evolucionado a un ritmo inimaginable hace años. Los precios actuales están por el suelo, si los comparamos con los importes de hace 10 años, y los equipos cada vez son más eficientes y versátiles.
Hoy día, si se realiza un análisis financiero, es más barato comprar un sistema de autoconsumo solar fotovoltaico, que seguir pagando la factura eléctrica.
En este contexto, si dispones de techo en tu casa o en tu empresa, creo que no hay que pensarlo demasiado para invertir en autoconsumo solar.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011