Tras una dilatada carrera periodística, que ha incluido funciones gerenciales ejercitadas en diferentes medios con capacidad e integridad, Vivian Jiménez ha publicado su primer libro, que recoge una recopilación de cuentos con una narrativa fluida y atrayente en “La mujer del río”. En esta entrevista, Vivian nos narra sus vivencias y experiencias para explicarnos la forma en que se engendró lo que ella define como sus experimentos con el cuento.
Vivian, ¿qué te impulsó a escribir tu primer libro, y si desde el primer momento, estuviste inclinada por el género del cuento, que el ensayista y crítico, José Alcántara Almánzar, califica como “un intrincado camino”?
“La génesis de este libro se sitúa hace casi cuarenta años, cuando me iniciaba en el periodismo, con fuertes inclinaciones literarias. Como reportera y editora de periódicos y revistas, trabajé con diversos temas, desde todos los géneros del oficio, una experiencia enriquecedora que engendró mis experimentos con el cuento.
Pero fue en 2017, al emigrar a los Estados Unidos, cuando desempolvé mi vieja vocación. Retomé cuentos dejados a medias desde hacía muchos años, actualicé otros y creé unos cuantos, desde cero, inspirados en noticias del momento, como la pandemia del COVID-19”.
En “La mujer del río”, ¿cuánto hay de recreación en cuanto a temas, diálogos, personajes, lugares y situaciones: en alguna parte hay algo relacionado con vivencias propias?
“Personajes, testimonios, escenarios y contextos impactantes de los hechos noticiosos, que cubría o leía, no pasaban de largo por la mente de la aspirante a escritora, así que gran parte de los cuentos se inspiró en hechos reales, como ‘La mujer del río’.
Mis vivencias se deslizan en muchos de los lugares descritos. Hay bastante de lo visto y vivido en Bonao, mi pueblo natal, y en su campiña, más lo experimentado como reportera en la capital”.
Alcántara Almánzar califica el cuento como un camino hacia una ficción verosímil con un cierre convincente. ¿Cómo viviste entonces esa experiencia, y también el desafío de lograrlo a plenitud?
“Transité un camino lleno de dudas, pues, a diferencia de lo que mucha gente me decía, que para mí sería fácil por ser periodista, lo cierto es que son cosas muy distintas. Periodismo es realidad, contar las cosas tal y como suceden, mientras que el cuento es ficción, narrado de modo que atrape al lector de principio a fin, despertando sus emociones, lo que se consigue dominando una técnica difícil y muy específica del género, que Gabriel García Márquez denominó como ‘vaciar en concreto’”.
¿Cómo te sentiste cuando este destacado crítico afirmó que cada cuento de “La mujer del río”, “ha sido escrito con la lúcida conciencia de una autora que sabe lo que tiene entre manos, y conduce a sus personajes con pulso firme a través de sus historias”?
“Me sentí sumamente halagada, más porque el comentario provino de un intelectual consagrado. Hasta el momento en que lo escuché, no me había convencido a mí misma de que lo había logrado”.
Cuéntanos, ¿cómo iban surgiendo los personajes, los diálogos y las situaciones a medida que avanzabas en el cuento, y por qué tomaste como título del libro el que encabeza precisamente uno de tus cuentos?
“Algunos personajes fueron personas que entrevisté como reportera, otros, gente cercana que tomé como modelos para caracterizaciones físicas o psicológicas. Unos pocos fueron obra de mi imaginación. Los diálogos y situaciones surgieron solos, en gran medida. También, me inspiraron algunas problemáticas sociales que abordé para motivar a la reflexión, como la prostitución, la violencia intrafamiliar, y el abuso sexual.
El título ‘La mujer del río’ surgió por consenso, tras un proceso de consultas y análisis, por ser considerado sugerente y enigmático”.
Finalmente, después de esta primera experiencia, ¿estás animada a escribir otro libro y si sería de cuentos o de otro género de creación literaria?
“Escribo constantemente, por pasión, tanto género narrativo como piezas periodísticas. No importa si voy a publicarlo, si gustará o se venderá, si será un éxito o un fracaso… Son ideas que plasmo sin plan específico, confiada en que tienen vida propia y en que ellas mismas encontrarán su ruta.
“La mujer del río”, de Vivian Jiménez, forma ya parte de la colección bibliográfica del Banco Central, donde se puso en circulación la obra.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011