General (r) Juan Manuel Méndez: “Todavía en mi cabeza retumban los gritos y desesperación de personas pidiendo ayuda en Jet Set”

A un año de la tragedia en la discoteca Jet Set, el general Juan Manuel Méndez, director del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), no puede transitar por la avenida Independencia, o por las inmediaciones donde se encontraba la referida disco. Olvidar ese 8 de abril se ha convertido en una tarea difícil, y que aún provoca que le broten las lágrimas.

Corrían las primeras horas del 8 de abril, la ciudad dormía para muchos, otros disfrutaban de la voz más alta del merengue, Rubby Pérez, quien después de mucho tiempo, se presentaba en la discoteca Jet Set. 

Mientras algunos bailaban De Color de Rosa en aquel escenario, el general Juan Manuel Méndez, director del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), dormía
junto a su familia.

Sin embargo, una llamada telefónica, pasada la medianoche, lo despertó: se trataba de la asistente del presidente Luis Abinader, quien le informaba de un suceso en la discoteca Jet Set, tras el Presidente recibir la alerta de la gobernadora de Monte Cristi, quien se encontraba en el lugar.  

Como buen soldado, Méndez se levantó rápidamente de su cama, se vistió, pero antes, llamó a Edwin Olivares, Jefe de Operaciones del COE, para alertarlo de la situación.  

Mientras conducía por la avenida Núñez de Cáceres rumbo a la zona de desastre, recibió una llamada de Olivares, quien ya estaba en Jet Set. “Comandante, termine de llegar, porque esto es una tragedia”, le advertía Olivares. 

“Cuando llegué allá, eso fue algo que todavía, a estas alturas del juego, aún no nos reponemos… Cuando vimos esta situación, la desesperación de las personas debajo de los escombros, las familias que empezaron a llegar al lugar, pidiendo que por favor los ayudaran, los que salían de ahí diciendo dónde estaban las demás personas…Todo eso fue bastante fuerte”, recuerda el general Méndez, visiblemente emocionado, durante una entrevista concedida a Contacto Podcast, alojada en su
canal de YouTube. 

“Podrán pasar todos los años de la vida y al recordarlo siempre me voy a sensibilizar”, afirma el general Méndez, director del COE. 

La noche de la tragedia

General, ¿a qué hora usted llegó al Jet Set?

“Llegué como a las 12:15 am. Prácticamente, fui de los primeros en llegar, Olivares ya estaba ahí… Tan pronto llegué, comenzamos la localización de las demás instituciones. Ahí me llamó el señor Presidente, y me dijo que me estaba mandando al ministro de Obras Públicas para que me asistiera con equipos pesados, porque yo le dije que necesitábamos esos equipos para poder movilizar las vigas, que eran enormes… y a todo esto, ¡el ministro no sabía que su hijo estaba ahí!”.  

¿Usted fue quién le dio la noticia
a Eduardo Estrella?

“No, él se enteró estando en el lugar, por la situación familiar que estaba tanto su hijo como la esposa del mismo. ¡La verdad que fue algo impresionante!”. 

¿De qué manera se decide qué
se va a hacer, por dónde se va
a comenzar?

“Inmediatamente, contactamos al cuerpo de bomberos del Distrito Nacional, pues ellos tienen una unidad especializada, que se llama Hurón, que nosotros conjuntamente con el Comando Sur de los Estados Unidos, desde el año 2005, venimos dándole entrenamiento en búsqueda y rescate en estructuras colapsadas. También, contactamos al Ministerio de Defensa para que ordenara la unidad del Ejército especializada en estos temas, porque nosotros le dimos entrenamiento a esa unidad”.

¿Cómo fue el proceso de rescate con tantos escombros encima de las personas?

“Inmediatamente, se crea un patrón de búsqueda con las mismas autoridades del Jet Set, que estaban ahí, de los empleados, verificamos cuántas personas más o menos habían en el lugar, la ubicación acorde al área, a ver documentaciones, a ver la boletería, para tener una idea de cuántas personas podían haber y empezamos a trabajar en la búsqueda inicialmente de los primeros accesos, porque estaba todo colapsado, y tan pronto empezamos a apuntalar y a penetrar a las áreas donde podíamos encontrar personas que todavía siguieran con vida”. 

¿Cuántas horas estuvo usted en la discoteca Jet Set?

“Estuve entre 52 a 54 horas, sin descanso, porque dormí minutos, porque ya el cuerpo no resistía tantas horas de pie, y el estrés que te genera toda esa situación”. 

Llega un momento en que usted siente que está colapsando, no solamente por el cansancio físico, sino también emocional. ¿En qué momento usted sintió que ya era demasiado?

“La gente habla de quebrarse, en el caso mío, una vez terminado el último boletín donde dijimos la cantidad total de personas rescatadas con vida y las que perecieron, obviamente me embargó la emoción, porque usted tiene que ser empático, tiene que ser sensible ante la tragedia y el dolor ajeno, y también ponerse en el lugar del otro. Cuando usted habla de personas fallecidas, hijos, hermanos, padres, uno a veces dice: ‘y si fuera a mí’, por eso la gente me vio llorar.

Yo lo hago con frecuencia, porque soy una persona sensible, igual que cualquier ser humano, y por más tragedias que veas, y por más situaciones que veas, si pierdes ese grado de sensibilidad, entonces no estarías apto para estar en un lugar como el que yo estoy, que es tratando de preservas vidas: cuando tu pierdes la empatía, cuando pierdes la sensibilidad, entonces te conviertes en una máquina, y las máquinas no trabajan estos temas”. 

General, ¿usted ha vuelto a cruzar frente al Jet Set después de la tragedia?

“No, no… (hace una pausa, lloroso)”. 

¿No lo ha hecho porque no ha querido, o no lo ha hecho porque no ha tenido la oportunidad?

“(Hace una pausa entre lágrimas) … No, no he querido, y si puedo evitarlo, lo evitaría”.

¿Qué siente si tuviera que volver a llegar a ese escenario?

“De verdad que no me gustaría, porque todavía en mi cabeza retumba los gritos, retumba la desesperación, retumba el dolor de las personas…tú ver a un padre sentado diciéndome: ‘Méndez, dime la verdad, dime si lo encontraste, si no lo encontraste, si está con vida o no está con vida’… Ver a un hijo preguntar por su familia, ver a un padre decir: ‘mi hija está ahí, ayúdame’, no importa quién sea, es el ser humano… Entonces, hay cosas en la vida que uno quisiera evitar y no volverlo a repetir, ni volverlo a ver, ni que vuelva a ocurrir otra vez, que Dios nos libre.

A menos que yo no esté en el Centro, porque hace mucho que no quiero estar, pero por un tema que la misma población quiere que permanezca, el mismo Presidente, pero si fuese por mí, yo no estuviera en el Centro de Operaciones de Emergencias, con toda sinceridad, porque entiendo que cumplí un ciclo, entiendo que después que tienes 21 años en un lugar, no tienes nada que demostrar”. 

General, usted dice que aún escucha los gritos de personas pidiendo ayuda, después de la tragedia. ¿Cómo fue para usted volver a su casa y dormir, usted necesitó ayuda psicológica, la buscó?

“(Llorando)…No, lo que pasa es que por más ayuda que puedas buscar, o por más explicación que te quieran dar, ante la muerte, ante el dolor, el ser humano se resiste, no creo que sea por ayuda que todavía me sensibilice por la tragedia ocurrida, más bien es por lo que representa el ser humano para mí… (hace una pausa y con la voz quebrada continúa) …, y podrán pasar todos los años de la vida, y al recordarlo, siempre me voy a sensibilizar. Cuando tú hablas en un lugar en específico, la concentración de víctimas fatales, los heridos, los familiares, no creo que haya terapia alguna que te pueda ayudar a no conmoverte, porque es parte de mi esencia como ser humano. 

La gente no me ve llorar, pero cada vez que yo hago un operativo en Semana Santa o en Navidad, hay momentos que te marcan. Por ejemplo, la situación ocurrida con la tormenta Noel (octubre 2007), donde perecieron tantas personas, también, y tanto dolor de los seres humanos por la pérdida de sus ajuares y sus familiares, igual también me afectó, y todavía al recordarlo me sensibilizo, porque entiendo que el dolor del prójimo debe ser también tu dolor. Tú debes ser empático, debes ponerte en las situaciones en las que un ser humano, lo poco que tiene, lo pierde, y aunque lo más importante es la vida, pero también para ellos les cuesta mucho sacrificio, mucho esfuerzo tener sus cosas, y la situación de la pobreza que les embarga no les permite estar en un lugar donde podemos estar nosotros que tuvimos mejores oportunidades, y ante eso, naturalmente, uno se sensibiliza”. 

Labor cumplida

General, usted me decía que ya cumplió su función en el COE. ¿Por qué se quiere ir del COE?

“Lo que pasa es que después de tantos años en un lugar, entiendo que los seres humanos deben cumplir ciclos. En el año 2020, la gente me preguntó: ‘¿por qué te vas del COE?’, y en esa época, yo tenía 16 años al frente del COE, tenía 12 años como general de brigada, a pesar de que mi generalato vino por la parte de que soy oficial auxiliar, es decir, profesional y no académico, porque los que estudian para ser militar de carrera, son los que van a la academia, y yo ya tenía 34 años en el servicio activo y me hice una pregunta, una introspección, dije: ‘tú tienes 16 años como director del COE, 12 como general, tienes 34 en el Ejército, ¿qué tú vas a esperar, que te saquen?’. 

Yo no hice nada para que el señor presidente, Luis Abinader, llegara al poder, porque era militar. Entonces, a mí me unen unos lazos afectivos y de amistad con los medios de comunicación, estoy seguro que si los medios en esa época me ponían en retiro, no se iban a sentir bien, por el trabajo que veníamos haciendo, así que dije que se la iba a poner fácil a todo el mundo: voy a solicitar mi retiro, voy a esperar que me releven en el Centro de Operaciones de Emergencias, y buscaré qué hacer para cerrar un ciclo. Cerré ese ciclo, pero el Presidente entendió, y la misma población, de que no, que no debía irme del Centro, y cinco años después, aún estamos aquí, tras la llegada del presidente Abinader… Pero, aún así, yo le he dicho a él, en privado, en público y de todas las formas, que no le voy a renunciar porque a los presidentes no se les renuncia, pero que él puede disponer de ese puesto; a la misma población se lo pongo a disposición, porque entiendo que hay personas que tienen el deseo de llegar a ser el director del COE, y además de eso, se lo merecen, porque ya después de 21 años en un puesto, lo lógico
es que vayas pensando en hacer
otras cosas”. 

¿Qué le dice el presidente Abinader?

“Que le aguante un ratico”. (Risas). 

Usted también está dirigiendo la Dirección de Servicios de Atención a Emergencias Extrahospitalarias (DAEH). ¿Siente que la DAEH
lo ha retado?

“Entiendo que sí, porque en la DAEH estamos hablando de casi 9,000 hombres y mujeres que laboran; estamos hablando de más de 800 ambulancias que nos tocan a nosotros coordinar la respuesta prehospitalaria y la interhospitalaria, es decir, la prehospitalaria, que es la del 911, porque nosotros somos la parte de salud del 911, pero la interhospitalaria es los CRUE, los Centros Regulador de Urgencias y Emergencias, que debemos hacer los traslados interhospitalarios o ir a buscar una persona que está en su casa, que no tiene recursos, y se le pone una ambulancia a su disposición, profesionales de la salud, y es totalmente gratuito”.  

¿Cuál es la mayor satisfacción que le da ese trabajo?

“Cuando llegué a la DAEH, estamos hablando de que había una situación bastante difícil. Los tiempos de llegada de una ambulancia estaban en 28 minutos, y ahora llegamos igual o por debajo de los estándares internacionales: estamos en 16 minutos aquí en Santo Domingo, que es bastante complicado, pero en otros lugares, estamos más bajito. En su totalidad, estamos en 16 minutos, que es una muy buena respuesta.

En esta gestión, en los últimos dos años, el Presidente me ha entregado 376 ambulancias nuevas. Encontré una institución con tres mil y algo de hombres y mujeres, y ahora mismo, estamos cerca de 9,000.

Ellos no tenían un backup de personal que les permitiera tomar sus vacaciones, no tenían carnet, no tenían uniformes, no tenían una sede. Ahora, nosotros estamos sacando una licitación que hicimos, que ha habido dos oferentes, uno para la parte sur, central y para el norte, y vamos a remozar todas las bases operativas de la DAEH, para dignificar las bases y personal nuestro.

Estamos en una mejor sede que, aunque es alquilada, pero antes no teníamos sede, y estamos en los Próceres, y el personal se siente bastante a gusto. Hemos creado centros de monitoreo, hemos creado una institución, por disposición del presidente Abinader, mediante un decreto en el 2022”.  

Su entrada a la política

General, usted había dicho que iba a entrar en la política. ¿Cuáles son sus aspiraciones: va a ser candidato a senador o a diputado?

“Todavía no lo he definido. Yo no pertenezco a ningún partido político, tendría primero que entrar a un partido para que, después que esté ahí, si ellos me midan, y si entienden que podemos ayudarles, colaboraremos en alguna de esas posiciones que usted acaba de decir, pero nosotros somos un soldado y somos disciplinados, no nos creemos nada”. 

¿Qué lo motivó a entrar en
la política?

“El servir, porque hay gente que me dice: ‘Méndez, tu estás bien, tu manejas dos presupuestos, tu manejas esto, manejas lo otro, para qué te vas a buscar problemas’. Pero, es que si tu ves la política, desde el punto de vista del problema que te puede causar, entonces tú nunca vas a servir. Igual, ahora mismo, ser funcionario público es un gran reto, es el señalamiento que tu tienes constantemente de que eres un delincuente, y eso tenemos que irlo cambiando, y aquí la gente ya tiene temor de entrar al Estado, al gobierno a servir, porque inmediatamente te tildan de que eres un ladrón”.  

Cuando usted decidió entrar a la política, ¿pensó por qué partido le gustaría entrar?

“Después que fui puesto en retiro, por mi propia solicitud, quienes me acogieron fueron la gente del gobierno, del PRM. Yo recuerdo que, en el año 2012, yo era general activo, y le dije en un programa, que creo que fue Hoy Mismo, le dije que, de manera virtual, acompañaba al presidente Leonel Fernández desde el Congreso a su casa, porque como militar, no lo podía acompañar, que le estaba agradecido de que me hizo general, y me nombró en el Centro de Operaciones de Emergencias. Sin embargo, el presidente Fernández nunca me hizo caso, nunca me mandó a buscar para decirme gracias. Igual, cuando el presidente Danilo Medina se iba, le dije: ‘haré todo lo posible para que usted en algún momento pueda otra vez fortalecerse y todo eso’, y tampoco me mandó a buscar, y yo era civil, y luego vi que a Paulino Sem, y al comandante Pared Pérez, los entró al partido de ellos, y a mí no me mandó a buscar, ni me hizo caso”. 

¿El presidente Luis Abinader sí?

“El presidente Abinader, que no me conocía, que nunca había trabajado con él, cuando vino la tormenta Laura, después que le doy la explicación y doy la rueda de prensa conjuntamente con él y su equipo, me dice que quiere que ‘yo lo acompañe en su gobierno’, y me ha distinguido, me ha tratado muy bien, me escucha, me llama, me ha valorado bastante”. 

Después que usted avisó que iba a entrar en la política, ¿ha tenido alguna conversación con el presidente Abinader?

“Él me ha dicho que vamos a hablar”. (Risas). 

¿Pero no se ha hablado?

“No, no, con toda sinceridad, no me he reunido con el presidente Abinader para tratar estos temas, pero llegado su momento, hablaremos. Yo estoy decidido con el tema de la política, sea que me acoja el Presidente o me acoja cualquier otro, porque en esto es si te quieren, si creen que yo les puedo sumar… Vamos a ver qué ellos deciden, si no, veremos quien me quiere”. 

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