Como credo que siempre voy a repetir, la ciberseguridad es hoy día un motor de competitividad, confianza digital y soberanía. La Estrategia Nacional de Ciberseguridad 2030 de República Dominicana reconoce esto, al establecer como objetivo estratégico, fomentar el desarrollo de la industria local y atraer a las grandes marcas y fabricantes para que se establezcan en el país. Para convertir ese objetivo en resultados medibles, se requieren incentivos fiscales inteligentes, temporales y condicionados a desempeño.
Primero, la inversión en I+D y capacidades operativas, debe ser atractiva. Un crédito fiscal a la I+D en ciberseguridad, puede catalizar laboratorios, desarrollo de propiedad intelectual, y productos de seguridad “hechos en RD”. Complementariamente, la depreciación acelerada de equipos para Centros de Operaciones de Seguridad, laboratorios de análisis de malware, e infraestructura de pruebas, reduce el costo inicial de instalar centros de excelencia.
Segundo, el talento es la ventaja competitiva más poderosa. Establecer deducciones fiscales por formación certificada (p. ej., cursos y certificaciones técnicas reconocidas), y créditos por aprendizaje, ayudaría a que empresas inviertan en dominicanos y dominicanas, elevando salarios y fomentando empleos de calidad. Estos incentivos pueden condicionarse a metas de contratación local, prácticas remuneradas, y paridad de género.
Tercero, la exportación de servicios debe despegar. Exenciones, o tasa cero de ITBIS para servicios de ciberseguridad exportables, junto con devolución rápida de créditos fiscales, posicionaría al país como hub nearshore para América y Europa. Además, bajas imposiciones para hardware especializado de seguridad, agilizan la instalación de fabricantes y la creación de líneas de ensamblaje o centros de soporte regional.
La innovación necesita combustible. Un esquema de créditos fiscales, por inversión ángel y capital semilla en startups de ciberseguridad, dispararía el emprendimiento local: desde plataformas de detección y respuesta, hasta inteligencia de amenazas y seguridad para infraestructuras criticas. Vincular estos beneficios a resultados (patentes, ventas externas, empleos creados) maximiza el retorno público.
Atraer anclas internacionales. Ofrecer vacaciones fiscales acotadas y escalonadas por desempeño a grandes fabricantes y proveedores globales, si instalan centros de ingeniería, soporte o entrenamiento en el país, genera transferencia tecnológica, encadena proveedores locales, y multiplica la demanda de talento.
El resultado es un círculo virtuoso: más inversión, más talento, más empleos y emprendimientos, mayor resiliencia nacional. Con reglas claras, ventanilla única y métricas de impacto (empleo formal, exportaciones, certificaciones obtenidas, patentes), los incentivos fiscales se convierten en palancas de desarrollo y seguridad.
La oportunidad está servida: con visión, disciplina, y un marco de incentivos bien diseñado, República Dominicana puede liderar la ciberseguridad regional, atraer grandes marcas y, sobre todo, crear oportunidades para la gente.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011