Cuando el mercado cambia, cuando el mundo cambia, tu empresa también tiene que cambiar. Quedarte atrás es un riesgo que puede resultar fatal para tu organización. La pregunta es: ¿Estás innovando o estás haciendo cosas novedosas? ¿Cómo puedes ser relevante en un momento en constante evolución?
Todos recordamos Kodak, una empresa que lideró el mercado de la fotografía. Incluso, ellos crearon la primera cámara fotográfica digital, sin embargo, decidieron no lanzarla porque entendieron que estas cámaras afectarían su negocio de rollos fotográficos. No vieron a futuro, y haber tomado esa decisión, terminó con un anuncio de bancarrota en 2012.
Kodak, no ha sido la única empresa que se ha negado a montarse en la ola de la innovación. Pasó con otras empresas tecnológicas, como Nokia o Blackberry. Esta última, se empeñó en mantener sus teclados análogos, cuando la tendencia iba hacia los teclados digitales.
La interrogante es: ¿cómo no se dieron cuenta que tenían que cambiar?, porque estaban haciendo negocios pensando en lo que les funcionó en un momento, y no estaban mirando el mercado, es decir, no pusieron el oido en sus consumidores.
En el caso de Kodak, es peor, porque fue una empresa que se atrevió a crear un producto que iba a revolucionar el mundo de la fotografía, pero tenían líderes miopes que no miraron más allá.
Simon Sinek, en su libro Empieza con el Porqué, explica que “la verdadera innovación cambia el curso de los sectores industriales o incluso de la sociedad. La bombilla incandescente, el microondas, el fax, iTunes…todas son verdaderas innovaciones que cambiaron nuestra manera de dirigir las empresas, alteraron la forma de vivir nuestras vidas y, en el caso de iTunes, desafió a una industria (música) a volver a evaluar por completo su modelo de negocio”
Entonces, ¿todas las empresas tienen que innovar? ¿todas tienen que crear productos que revolucionen el mercado? La respuesta es no. Hay una diferencia entre innovación y novedad. La mayoría de las empresas hacen cosas novedosas, y eso las mantiene en el interés de sus consumidores.
Porque, estemos claros, las empresas no tienen estos súper creativos que se inventan productos que revolucionan el mercado, como la cámara digital, como los celulares, o como los antes mencionados. Lo que hace la mayoría son “cosas novedosas”, pero que no revolucionan el mercado, porque no están cambiando la forma en que se hacen las cosas, sino que introducen novedades, quizás, en productos ya creados.
Ser novedosos los mantiene vigentes. Hoy no importa quién sacó la primera cámara digital, hoy lo que importa es que todas las empresas que venden cámaras, tengan en su portafolio diferentes opciones de cámaras digitales. No se trata de si copiaste al que lo hizo primero, se trata de seguir mejorando esa innovación.
Otro ejemplo es la empresa Colgate, que tiene más de 30 variedades de pasta de dientes. Quizás, te tengas que detener al momento de elegir una, porque necesitas saber si esta blanquea los dientes manchados por el vino o si esta es de carbón activado, pero te da opciones a elegir.
Si Colgate, hoy siguiera haciendo solo dos variedades de pasta dental, es probable que no seguiría siendo la empresa número 1 en su sector. Se trata de ver qué quiere el consumidor.
A veces, resistir al cambio, a evolucionar y a explorar otros sectores, puede resultar en el fin de tu organización.
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