Cuando hablamos de sostenibilidad, solemos pensar en soluciones técnicas, regulaciones ambientales o avances tecnológicos. Sin embargo, lo que verdaderamente determina la capacidad de un país para transformar su realidad es algo más profundo: la forma en que sectores tradicionalmente separados deciden cooperar para crear soluciones compartidas. La sostenibilidad, entendida como un camino colectivo, demanda escuchar, articular y actuar desde miradas diversas. Implica reconocer que ningún sector posee por sí solo la respuesta completa a los desafíos sociales, ambientales y económicos que enfrentamos.
República Dominicana se encuentra en un punto de inflexión histórico. El cambio climático, la vulnerabilidad social, la gestión de residuos, las brechas educativas y la salud pública exigen acciones audaces, sistémicas e innovadoras. Esto solo será posible si aprendemos a trabajar de manera intersectorial: empresas, gobierno y academia, sociedad civil como corresponsables de un mismo propósito. Y cuando esto ocurre, los resultados son extraordinarios.
El Programa de Liderazgo en Sostenibilidad de Barna Management School (PLS) ha demostrado que la intersectorialidad no solo es posible, sino que genera innovación con impacto real. Este año, los proyectos finales desarrollados por nuestros participantes mostraron cómo la unión de capacidades, recursos y talentos provenientes de distintos sectores puede convertirse en una poderosa fuerza transformadora. Más allá de un ejercicio académico, fueron propuestas que reflejan el potencial de una República Dominicana que decide construir su desarrollo desde la colaboración.
La intersectorialidad va más allá de coordinar esfuerzos; implica cocrear, abrir la puerta a nuevas formas de ver los problemas y, por ende, de diseñar soluciones. Es permitir que el diálogo entre sectores revele conexiones que antes parecían imposibles, y convertirlas en oportunidades para el bien común. Cuando una empresa escucha a una comunidad, cuando el Estado trabaja de la mano con el sector privado, cuando una ONG aporta sensibilidad social y la academia métodos y rigor, entonces
la innovación se humaniza y se
vuelve sostenible.
Los proyectos presentados por los participantes del PLS 2025 ilustran con claridad este principio. EcoAliados surge como una alianza público-privada para promover la educación circular y la gestión sostenible de residuos en el país, integrando sectores como gobierno local, empresas privadas, organizaciones comunitarias y especialistas ambientales. Su visión busca transformar la cultura ciudadana a través de un programa educativo y de voluntariado ambiental, que impacta directamente en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 4, 12, 13 y 17). Su enfoque demuestra que la sostenibilidad solo es viable cuando existe corresponsabilidad y cuando cada actor aporta desde su fortaleza
Por su parte, Vértice Estratégico propone una intervención profunda en comunidades vulnerables, conectando salud preventiva, nutrición y acceso a energía limpia. Esta iniciativa reúne al sector público, retail, energético, salud especializada y comunicación para abordar la prevención de enfermedades no transmisibles en Elías Piña. Su contribución es transversal a los ODS (1, 2, 3, 7, 12, 13 y 17) y plantea un modelo innovador de bienestar social con impacto humano y ambiental. Su esencia es poderosa: la salud sostenible solo es posible cuando alimentación, energía y educación se piensan juntos, no por separado
Finalmente, Talento.do aborda uno de los desafíos más estructurales del país: la falta de talento profesional calificado alineado con las necesidades del mercado laboral. Esta propuesta intersectorial une aviación, energía, industria, organizaciones sociales y entes reguladores para formar talento técnico en áreas estratégicas, con una perspectiva de inclusión y empleabilidad. Su contribución directa se enlaza con los ODS 4, 8 y 9, al crear un puente entre educación, productividad e innovación con un enfoque de desarrollo humano sostenible
Lo más valioso de estas tres propuestas no es solo el contenido técnico de las soluciones, sino la evidencia de que cuando sectores distintos se sientan a diseñar juntos, emergen respuestas creativas, humanas y sostenibles. Estas iniciativas no habrían sido posibles sin la voluntad de escuchar otras miradas y sin el reconocimiento humilde de que nadie transforma solo.
República Dominicana necesita expandir esta lógica. La intersectorialidad no debe ser la excepción, sino la norma. El rol de instituciones como Barna es clave para crear espacios seguros y rigurosos en el que líderes de distintos sectores aprendan a construir soluciones integradas, conscientes y orientadas al bien común.
Hoy más que nunca, el país requiere líderes con visión sistémica, capaces de inspirar alianzas improbables y movilizar actores diversos hacia un propósito compartido: un desarrollo humano sostenible que cuide a las personas, a los territorios y al futuro.
¿Cómo iniciar una alianza intersectorial efectiva?
3 claves para líderes comprometidos con la sostenibilidad:
1. Empezar por el propósito, no por el proyecto.
Antes de diseñar acciones, construya un “para qué” compartido que inspire y unifique a los sectores.
2. Invitar voces diversas desde el inicio.
Una solución se hace sostenible cuando nace escuchando a comunidad, academia, sector privado y sector público por igual.
3. Co-crear indicadores de impacto.
Medir lo social, lo ambiental y lo económico. Lo que se evalúa juntos, se mejora juntos.
La sostenibilidad no es un destino; es una forma de caminar. Cuando ese camino se recorre en alianza la transformación cobra fuerza, se materializa y deja huellas que perduran.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011