Iván Gómez es un dominicano que nos llena de orgullo. Su sueño, a los 13 años, era subir al monte Everest, y 25 años después, lo logró. Pero, no sólo subió al Everest, llevó la bandera dominicana a las montañas más altas de los cinco continentes. “Conquista tu Everest”, la conferencia organizada por Contacto Talks, fue una oportunidad estupenda para celebrar los 15 años de su llegada al Everest, y mostrar el camino de cómo se realizan los sueños, con pasión, perseverancia, sacrificio y fe.
Iván Gómez no se cree Superman. Está claro que es un hombre como cualquier otro, con días buenos y días malos. Sin embargo, sus hazañas provocan “ponerle una capa”.
Ninguna de sus travesías ha sido fácil, pero las ha logrado dando un paso a la vez. Haciendo, como él dice: “desaparecer la montaña bajo sus pies”.
A los 13 años, bajando del Pico Duarte, Iván comenzó a soñar con el monte Everest, sueño que hizo realidad a base de mucho trabajo y preparación. Y logró llegar más lejos de lo que había soñado.
Fue el primer dominicano en coronar las cinco montañas más altas de los 5 continentes, comenzando por el Kilimanjaro (5,895 m.), en África, en 2005; el Aconcagua (6,962 m.), en América, en 2006; Monte Elbrus (5,642 m.), en Europa, en 2007; Monte Everest (8,844 m.), en Asia, en 2011; y las Pirámides de Carstensz (4,884 m), en Oceanía, en 2012.
“Después de escalar las 10 montañas más altas de República Dominicana, en 10 días, nos fuimos a África a conquistar el Kilimanjaro, que es la más alta de todo el continente, un viaje muy exótico. Importante, porque aprendimos, y nunca habíamos estado a 5,000 metros. El Pico Duarte tiene 3,101 metros, pero después de 3,500 metros, comienzas a lidiar con mal de altura, bajas temperaturas, y todo eso te juega física y mentalmente en contra. Incluso, a esa altura, cuando estás con poco oxigeno, hasta deliras”, explica Iván, al ser entrevistado en Contacto Podcast.
Después del éxito de 2005, al conquistar la cima del Kilimanjaro, Iván puso en ruta una nueva travesía, esta vez en América.
“En 2006, hicimos el Aconcagua, que tiene 6,900 metros. Una montaña a la que le dicen el pequeño Everest, porque es muy fría. Es un lugar maravilloso, desde arriba, puedes ver a Chile de un lado y Argentina del otro.
En esa expedición, vimos por primera vez el peligro de la montaña, que es la muerte, falleció un italiano estando nosotros allá. En ese momento, uno se da cuenta de que hay que tomarlo en serio. En esta montaña, comenzamos a hacer aclimatación, que es subir e ir bajando la montaña varias veces. En el proceso de aclimatación se sufre mucho: dolor de cabeza, nauseas, insomnio, sangrado en la nariz, se
te quita el apetito”.
Pese a los desafíos que significó subir el Aconcagua, lo logró y puso la bandera dominicana en la cima de la montaña más alta de América. Pero sus sueños no terminaron ahí. Siguió su proceso de preparación para en el 2007, subir el monte Elbrus.
“Nos fuimos para Europa a escalar la montaña más alta, que muchas personas piensan que es el Mont Blanc, pero es el Elbrus, en Rusia, que tiene una altura de 5,642 metros. Es una montaña muy, muy fría. Una montaña demandante, pero no la sentí tan difícil”, afirma el montañista profesional.

Su travesía hacia el Everest
Su gran reto era lograr subir al monte Everest. Llegar a la cima de esa montaña requirió de un año completo de entrenamiento, con ejercicios intensos, un entrenador del BodyShop en tema fitness, y un equipo médico del Hospital General Plaza de la Salud, entre ellos: cardiólogos, neumólogos, psicólogos, nutricionistas…Una preparación intensa para lograr esta meta.
Antes de irse, tuvo que hacer su testamento y dejar un seguro de vida para su familia, porque tenía que irse preparado sabiendo de que había probabilidades de no volver.
“En el 2011, realizamos la primera expedición dominicana y del Caribe en intentar coronar la cima del monte Everest. Esta expedición duró dos meses, porque aquí el proceso de aclimatación es más estricto. Primero, se hace un trekking de dos semanas hasta que llegas al campamento 1, atravesando varias veces el peligroso Khumbu IceFall. No todo el mundo llega a ese campamento, porque está a 5,000 metros, y sólo llegan los montañistas calificados. Y del campamento base, a la cima del Everest, que tiene casi 9 mil metros, hay cuatro campamentos de altura, y la aclimatación dura tres semanas. Uno sube la montaña tres veces prácticamente, porque subes del campamento 1 al 2, y vuelves a bajar al 1, y así hasta llegar al 4. Vas subiendo y bajando varias veces para irte aclimatando, porque, prácticamente, no hay oxigeno arriba. Y en el campamento 4, te pones oxigeno suplementario. Tienen dos tanques, y tienes que administrar esos dos tanques para hacer cima, bajar vivo, y regresar al campamento base”.
Llegar al Everest le costó a Iván la pérdida de 38 libras de masa muscular, quemaduras en el rostro y labios, síndrome post traumático, exponerse a gélidas temperaturas, pero “llegar a la cima y ver ondear nuestra bandera tricolor fue lo más satisfactorio para mí”.
“Tengo que reconocer que no fue la cima tan gloriosa que yo había soñado toda la vida. Yo me estaba congelando, se me estaba acabando el oxigeno, estaba extremadamente cansado. Le había pasado por encima al cadáver de un japonés, que todavía estaba agarrando la soga, y esos son momentos de duda. Recuerdo que llegué, me persigné, lloré un poquito, pero en modo automático dije: ‘vamos arriba’ y lo primero que hice fue ondear la bandera dominicana. Después, dejé enterrado un pedacito del cordón umbilical de mi hijo Axel. Por eso, él dice que subió al Everest conmigo, porque su papá dejó su ombligo allá.
Y a pesar del cansancio y el frío, pude disfrutar de poder ver desde allá arriba la curvatura de la tierra, como si estuvieras montado en un avión, y ver todas las montañas por debajo tuyo. Fue un día espectacular”.
Pirámides de Carstensz, el final de la travesía
En el 2012, Iván decidió cerrar su carrera como montañista profesional en Oceanía, subiendo el monte o pirámides de Carstensz.
“A esa le pusimos: ‘El Final de la Travesía’, porque yo sabía que iba a ser mi última expedición, y fue la segunda más difícil en mi carrera como montañista profesional. Esta era una montaña de roca, fue puro rock climbing, escalando en rocas, con arnés, figuras de 8, pero en ese tiempo para llegar a la base de la montaña, tenías que atravesar la selva, y fueron dos semanas de selva, lidiando con animales peligrosos, calor, ríos, tribus, incluyendo salvajes, caníbales… Luego, ¡nos secuestraron como por 8 horas unos rebeldes!… Tuvimos que recolectar cerca de 1,000 dólares y nos dejaron ir. Esa fue una montaña interesante”.
“Todos tenemos una montaña que escalar”
Tras una vida como montañistas, Iván a dictado cientos de conferencias nacional e internacionalmente, en Estados Unidos, España, Colombia, Costa Rica, Puerto Rico y República Dominicana.
“Yo les digo al público que les voy a contar mi historia, para que ustedes escalen sus propias montañas. Mi conferencia gira en torno a cuatro pilares:

pasión, perseverancia, sacrificio y fe”.
Pasión: Lo que no haces con pasión no será nunca extraordinario, puedes hacer algo bueno, te destacarás, pero no vas a ser alguien que hizo algo extraordinario.
Perseverancia: El que no persevera se devuelve en el primer tropiezo, tira la toalla, abandona.
Sacrificio: Los mangos buenos no son los bajitos, sino los que están alto.
Y si queremos llegar lejos tenemos que sacrificar algo: tiempo, dinero, calidad de vida, tiempo social, físicamente te desgastas.
Fe: Si no crees en ti, en que realmente lo puedes lograr, es difícil que llegues lejos. Aunque no sea una fe espiritual, es fe en ti de que puedes lograr y conquistar tus propósitos.
La primera vez que Iván dio una conferencia fue para uno de sus patrocinadores, Tricom, empresa
que le pidió que les contara su experiencia a sus empleados.
“Fue mi primera conferencia y yo pensaba que iba a ser para un grupo pequeño de personas. Cuando llegué al teatro la Fiesta del hotel Jaragua, eso estaba lleno, con 500 personas, y solamente hablando del Kilimanjaro. Ahora yo hablo de mis 5 montañas, pero parece que salió bien, porque desde entonces me han seguido contactando para conferencias motivacionales para las empresas”, recuerda Iván.
Subiendo al Everest aprendió que “llegar a la cima es opcional, pero bajar vivo es obligatorio”, y que por mucho entrenamiento que tuviera tenía que ser disciplinado y atender el llamado de las personas con experiencia.
“A mí y a Karim (Mella) nos pasó en el Everest que nos tocó subir, y ya estando en el campamento 3, vemos que el clima se está poniendo violento y nos mandan a bajar, que tenemos que abortar la misión. Mi compañero y yo nos pusimos a pelear, nos pusimos rebeldes, pero de abajo nos dijeron: ‘depende de ustedes si no bajan, nosotros iremos a buscar sus cuerpos cuando podamos’. Esa noche murió un nepalés, y nosotros tuvimos que descender al campamento base, esperar una semana más para volver a intentarlo. Y la mayoría de las veces,
la cima no se logra en el primer intento, y los tropezones, los fracasos que todos hemos tenido son parte de ese sacrificio, siempre disfrutando de la travesía”.
Por eso, en sus conferencias Iván lleva el mensaje de que todos tenemos una montaña que escalar, pero esas montañas no tienen que ser literalmente una colina, pueden ser proyectos, sueños, misiones, algo que anhelas. Y que muchas veces cuando crees que estás a punto de lograr tu propósito te toca retroceder, pero en ocasiones para avanzar hay que retroceder.
“La vida es una cordillera de montañas. Vamos a escalar una, la vamos a coronar, quizás vamos a abandonarla, pero cuando volvamos al nivel del mar, vamos a escalar una nueva montaña. Mientras estemos vivos, vamos a seguir escalando montañas”.

Conquista tu Everest
Conquista tu Everest, la conferencia organizada por Contacto Talks, fue la primera en la que Iván se presenta de manera abierta al público desde hace 15 años, ya que sus exposiciones siempre han sido contratadas por empresas para
sus empleados.
En esta oportunidad, pudo compartir su historia frente a sus padres, familiares, amigos cercanos, profesionales diversos y directivos de diversas empresas que quisieron ir a escuchar su historia.
“Fue la primera conferencia abierta que he dado en 15 años después de alcanzar la cima del Everest. Estar en ese escenario me llenó de energía. Yo salí tan motivado como si hubiese estado sentado en un asiento escuchando esta historia”.
Durante su conferencia, Iván compartió no solo su historia hacia esas montañas, llevó un mensaje de que “los dominicanos sí podemos”, un mensaje de aliento. Su historia es motivadora no solo por sus logros, sino también por sus tropiezos y cómo se levantó de
cada uno de ellos.
“Es la travesía lo que importa, no tanto el destino. Muchas veces la travesía, los compañeros, el clima, el ambiente, los chistes, el sufrimiento, el lodo, el frío, el cansancio, eso es trabajar en equipo, eso es llegar a una cima, eso es cumplir metas y objetivos en mi organización. No tiene sentido ser orgulloso, ser prepotente para querer brillar yo solo, no. ¡Qué brillemos todos! ¿Qué sentido tiene llegar a la cima solos? Sería una cima sin gloria”, dijo Iván Gómez durante su conferencia Conquista tu Everest.
Una vida con propósito
Iván, ¿por qué te gusta el montañismo?
“Porque es un reto contigo mismo y la voluntad de hacer desaparecer esa montaña bajo tus pies. Depender sólo de tus capacidades, disfrutar de la naturaleza en su verdadera esencia, la experiencia de la travesía más que la cima, y el compartir con las comunidades protectoras de esas reservas naturales”.
Cuentas con más de 25 años de experiencia en montañismo y expediciones de todo tipo, incluyendo campeonatos nacionales de Wind Surf, Enduro y eventos internacionales. ¿Por qué te gustan los deportes de aventura, o deportes extremos?
Yo no diría deportes extremos, pero si no convencionales, y al aire libre. Me gusta el contacto con la naturaleza y los retos individuales, así como las diferentes actividades que prácticas en esas disciplinas. Disfrutar de dichos escenarios, y conocer nuestra isla de cabo a rabo para practicarlos,
así como viajar por el mundo de vez en cuando”.
Has realizado más de 200 ascensos al Pico Duarte. ¿Qué te motiva a la hora de ascender esta montaña dominicana?
“Nuestro majestuoso Pico Duarte, con sus 3,101 metros de altura sobre el nivel del mar, es la montaña más alta de la isla y de todo el Caribe, que se convierte en una experiencia única en cada ascenso. El grupo, guías, clima, estado de ánimo, y condición física, le dan un toque especial a cada expedición, que es lo que realmente disfruto hasta llegar al techo de Las Antillas. No es tanto la cima lo que me invita a regresar,
sino la travesía”.
De la misma forma, junto a un grupo de amigos, estableciste el récord de escalar las 10 montañas más altas del país, en 10 días. ¿Cuéntanos sobre ese desafío, cuándo fue, cuántas personas
lo realizaron?
“El proyecto surgió de la idea de un buen amigo montañista, Rubén Torres, quien identificó en las cartas cartográficas las 10 montañas más altas de Quisqueya, las cuales están diseminadas en la Cordillera Central, específicamente, en los parques Armando Bermúdez, José del Carmen Rodríguez y Juan Bautista Pérez Rancier.
Muchas de dichas montañas ni siquiera tenían nombres, así como trillos para llegar sus cumbres. Por ello, en ocasiones, tuvimos que hacer senderos atravesando una densa maleza o palos secos, productos de incendios previos.
Fue en proyecto bastante retador, y demandante físicamente, en el cual nos tuvimos que apoyar mucho de la tecnología como GPS y teléfono satelital, para así poder precisar las coordenadas en los mapas y el terreno. Aun así, nos extraviamos en ocasiones o escalamos falsas cimas, que luego debimos rectificar hasta lograr el reto, justo el día 10 en la tarde”.
En el año 2011, te convertiste en uno de los primeros dominicanos en llegar a la cima del Monte Everest, como integrante de la expedición Excelsior. ¿Cuéntanos de esa experiencia?
“Luego de haber adquirido bastante experiencia de alta monta en los continentes, para el año 2011, se dieron las circunstancias que nos permitió planificar, diseñar y ejecutar la primera expedición dominicana, y del Caribe, a la cima del mundo.
Federico Jovine, Karin Mella y yo, nos lanzamos a esa aventura con todos los desafíos que conlleva. Conseguir el dinero a través de patrocinadores, un año de entrenamiento de la mano de profesionales, lograr la mejor condición física y mental, guiado por excelentes médicos, y crear un producto que quedara para la historia, entre ellos, la famosa película sobre nuestra expedición, producida por Tabaré Blanchard e Iván Herrera, llamada
‘La Montaña’”.

En julio de 2012, te convertiste en el único dominicano que había escalado las montañas más altas
de los 5 continentes habitados del planeta. ¿Qué sentiste en ese momento?
“Un sueño de 10 años hecho realidad, la satisfacción de una meta lograda, un gran peso liberado de la espalda por la presión y responsabilidad generada, y el gran honor de servir de ejemplo e inspiración para todos aquellos que están escalando sus propias montañas, ¡demostrando que los dominicanos si podemos!”.
¿Qué te falta por escalar en el mundo, que aún no lo has hecho?
“A pesar de que, por el momento, estoy retirado del montañismo a nivel profesional, la pasión por las montañas siempre está presente, y tengo muchas en la lista para cuando tenga la oportunidad y el tiempo de volver a escalar.
Entre ellas, el Mont Blanc, en Francia; Bolívar, en Venezuela; El Nevado del Ruiz, en Colombia, y aunque muy atrevido, el K2, en Los Himalaya”.
Iván, el multifacético
Iván, eres egresado de INTEC, con licenciatura en Administración de Empresas, con un máster en Negocios, ¿por qué decidiste estudiar administración de empresas?
“Es una historia interesante, porque, inicialmente, quería ser médico, ya que mi vocación de servicio inició como voluntario de la Cruz Roja Dominicana, justo antes de entrar a la universidad, y allí me certifiqué como paramédico Básico, Avanzado y BTLS (Basic Trauma Life Support), pero cuando llevaba dos trimestres de medicina, donde me iba bastante bien, me empezó a hacer falta el área de los negocios, ya que desde joven fui muy emprendedor.
Entonces, cuando calculé todos los años de estudio que requería la medicina, más luego la especialidad, pasantías y empezar poder a ejercer, decidí cambiar a administración
de empresas, y continué mi especialización en al área de paramédico. Así, pude combinar una mis pasiones y vocación de servicio
con mi profesión”.
¿Qué te motivó luego a realizar un máster en negocios?
“Uno de los valores que predico es la excelencia, el Excelsior, o siempre más, en latín, lo cual nos motiva a la superación y perfección constante. Por ello, en todos los aspectos de mi vida, siempre he tratado de estar entre los mejores, y eso incluye mi formación profesional, militar y medio ambiental, así como competencias y disciplinas deportivas”.
También, posees estudios de coaching y conocimientos de consultoría. ¿Cuéntanos sobre esto?
“Luego de ocupar altas posiciones gerenciales en el Grupo de Empresas BON, fundé con mi padre una empresa llamada Vertex Consulting, con la cual hemos realizado innumerables proyectos de asesoría y consultoría para el sector privado y público, en los aspectos de gerencia, desarrollo organizacional, mejora de procesos, capacitación, entre otros”.
Asimismo, eres charlista motivacional. ¿Cómo nació esto en ti, y sobre qué temas motivas?
“Luego de haber coronado varias de las montañas más altas de los cinco continentes, me empezaron a solicitar conferencias para contar todo el proceso de planificación, preparación, entrenamiento, y superación de pruebas que conlleva el escalar altas montañas, y ahí nació mi faceta de conferencista.
Hoy en día he impartido mis charlas a nivel nacional e internacional, las cuales cuentan con un gran componente motivacional, cargado de imágenes y videos de alto impacto, en las cuales inspiró a los participantes a hacer sus sueños realidad, con el lema: ‘Todos Tenemos Una Montaña que Escalar’”.

Hoy, presides el grupo “Desde el Medio”, ¿qué es este Grupo? ¿Qué te motivó a crearlo?
“Desde el Medio, inició como una agencia de viajes junto mi primo, Edwin Gómez, quien falleció a destiempo en un trágico accidente automovilístico, a finales de los 90.
El escribía una columna semanal de variedades en el Listín Diario, llamada ‘Desde el Medio’, de la cual salió el nombre que pusimos a la empresa.
Luego, creamos la empresa de eventos, promociones y convenciones, que llamamos Producciones DEM. Con el tiempo, empezamos a manejar talentos locales e internacionales, y nació Comunicaciones DEM, y debido a mi pasión por el cuidado y protección del medio ambiente, fundé ‘Desde el Medio Fundación’.
Con esta ONG, hemos trabajado proyectos medioambientales y sociales en los parques nacionales Armando Bermúdez, José del Carmen Ramírez, Valle Nuevo, La Caleta y Valle de Dios, entre otras áreas protegidas”.
¿Quién es hoy Iván Gómez Carrasco?
“Un aguerrido aventurero de la vida, romántico y patriota; amigo leal; hijo agradecido, padre empedernido y, al igual que Pablo Neruda dijo: ‘Confieso he vivido’”.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011