Hay personas que lo cuidan con vehemencia, porque sufrieron escasez durante su niñez. Hay otras, que por el contrario, necesitan ostentar, derrochar, precisamente para demostrar que no viven en la miseria en que estuvieron en algún momento, o demostrar que se han “superado”.
Por qué hay personas que sienten la necesidad de demostrar a los demás lo que tienen, lo que han logrado?
Dicen que “cada quien presume de lo que carece”. Sin embargo, el manejo del dinero tiene un trasfondo psicológico. “Hay personas que gastan sin control, no porque hubieran hecho números y decidido que aquello era lo correcto. Intentaban curar una herida emocional”, así lo afirma el analista económico, Morgan Housel, en su libro El Arte de Gastar Dinero.
Las personas no presumen porque sí, lo hacen intentando curar una herida del pasado. Algunos sienten la necesidad de demostrar que cuentan con poder adquisitivo, que se pueden dar “lujos”, que años atrás no se podían permitir.
Por eso, no sorprende ver a deportistas o cantantes, sobre todo
de música urbana, que cuando logran el éxito económico, su primera compra es un carro llamativo. Sienten la necesidad de que los vean, de no pasar desapercibidos.
Se convierten en derrochadores, porque necesitan demostrar que pueden pagar cuentas abultadas, comprar bebidas espirituosas, aunque no sean sus preferidas, pero son las
más caras.
Por el otro lado de la moneda, están los que son en extremo ahorradores. Quienes ven su pasado de penurias con miedo a tener que regresar algún día ahí. Los que trabajan solo para ahorrar, quienes no se permiten darse un gusto por pequeño que sea, porque el sentimiento de culpa “los mata”.
En ambos casos, hay que hacer las pases con las heridas del pasado. Llevar una vida equilibrada. No gastar como si te fueras a morir mañana, ni ahorrar como si fueras a vivir 100 años.
Pero, sobre todo, vivir acorde a lo que te hace feliz a ti, no para llenarle los ojos a otros. A quienes, en la mayoría de los casos, no les importa ni el carro que tienes, ni la ropa que compras, ni a dónde te vas de vacaciones.
Housel afirma que: “cada uno es producto de su pasado. Para entender por qué las personas se gastan el dinero de la forma en que lo hacen, debes ahondar en sus experiencias vitales…buena parte de los gastos no tienen sentido hasta que no vas quitando las capas de la personalidad de un individuo e identificas esa cosa concreta que intenta lograr o el hueco que intenta llenar”.
La verdadera libertad financiera se logra cuando cubres tus necesidades, no quieres superar las expectativas del vecino y no vives con ansiedad por el futuro.
La verdadera libertad financiera es vivir en paz, acorde a lo que llena tu corazón.
“Para mí, ‘rico’, antes significaba tener muchas cosas caras. Ahora significa no ir siempre con prisas, pasar tiempo con mi familia, controlar mi horario y tener independencia intelectual. Vivir a mi manera. Tener independencia. Eso es ser rico de verdad”, concluye el autor.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011