La Facultad de Negocios de Unibe se encuentra actualmente en un proceso de acreditación, con el Consejo de Acreditación de Escuelas y Programas de Negocios (Accreditation Council for Business Schools and Programs, ACBSP). Pero, además, a esta facultad se integran dos nuevos programas: la Licenciatura en Finanzas y la Licenciatura en Inteligencia Empresarial y Analítica de Datos.
La actualización constante, la innovación y tener el corazón puesto en las necesidades de la sociedad, suele ser una parte importante en el éxito de las universidades.
Una muestra de eso, es la Universidad Iberoamericana, Unibe, que en este momento se encuentra en un proceso de acreditación de su Facultad de Negocios,
al tiempo que realizaron una reforma a varios de sus programas.
“La formación en negocios ha experimentado una transformación profunda en los últimos años, impulsada por cambios estructurales en la economía global, la aceleración tecnológica y la evolución de las expectativas del mercado laboral. Hoy nos encontramos en un entorno caracterizado por la digitalización, la analítica de datos, la automatización y una creciente conciencia sobre la sostenibilidad y el impacto social. Este contexto ha redefinido no solo los contenidos que deben enseñarse, sino también la forma en que se aprende”, afirma la Lic. Miguelina Franco, decana Facultad de Negocios Unibe.
Desde su experiencia, ¿cómo ha cambiado la formación en negocios en los últimos años y qué factores han impulsado esa transformación?
“El modelo tradicional de enseñanza, centrado en la transmisión de conocimientos, ha dado paso a un enfoque basado en competencias, donde el estudiante es protagonista activo de su aprendizaje. Las metodologías como el aprendizaje basado en proyectos, la resolución de problemas reales, la gamificación o el aula invertida han cobrado protagonismo, permitiendo desarrollar habilidades prácticas y pensamiento crítico. Asimismo, el uso de tecnologías educativas, incluyendo inteligencia artificial, plataformas digitales y simuladores, ha enriquecido la experiencia formativa, haciéndola más personalizada, interactiva y alineada con la realidad profesional”.
Como decana, ¿cuál es su visión y su objetivo principal al liderar una facultad que forma a los futuros profesionales del mundo empresarial?
“Liderar una facultad de negocios implica mucho más que gestionar programas académicos; es anticipar el futuro. La visión que guía este liderazgo es formar profesionales integrales, con pensamiento estratégico, conciencia ética y capacidad de generar impacto. Se trata de preparar líderes que no solo respondan a los cambios, sino que los impulsen. El objetivo principal es claro: desarrollar egresados capaces de liderar organizaciones en entornos globales, gestionar recursos de manera eficiente y sostenible, y promover la innovación y el emprendimiento. Esto implica integrar tres grandes dimensiones en su formación: la dirección estratégica, la gestión empresarial de recursos y la transformación basada en innovación y tecnología. Estas no se abordan de forma aislada, sino como parte de un proceso formativo continuo que acompaña al estudiante en el desarrollo de su liderazgo”.

¿Cuál considera que es hoy el principal valor diferencial de la Facultad de Negocios de Unibe y
sus distintos programas frente a otras propuestas académicas de negocios del país?
“Uno de los principales valores diferenciales de la propuesta académica radica precisamente en la integración de estas dimensiones. No se trata solo de enseñar administración de empresas, sino de formar profesionales capaces de comprender y actuar en un ecosistema empresarial complejo, donde convergen la tecnología, los datos, la sostenibilidad y la globalización. Esta visión se traduce en un currículo flexible, interdisciplinario y conectado con las tendencias globales, que permite a los estudiantes personalizar su trayectoria y desarrollar competencias relevantes para distintos contextos.
Otro elemento clave es la fuerte vinculación con el sector empresarial. Los programas se diseñan y actualizan en diálogo constante con empresas y organizaciones, lo que garantiza su pertinencia. Esta relación se materializa en experiencias prácticas como pasantías, proyectos con empresas reales, retos empresariales y actividades cocurriculares de alto impacto. De esta manera, el estudiante no solo aprende conceptos, sino que los aplica en contextos reales, desarrollando habilidades y actitudes profesionales desde etapas tempranas”.
¿Cómo se traduce esa propuesta de valor en la experiencia que vive el estudiante dentro y fuera del aula?
“En el aula, se promueve un aprendizaje activo, colaborativo y contextualizado. Fuera de ella, el estudiante participa en campamentos de negocios, congresos, ferias, competencias, proyectos de innovación y espacios de internacionalización. Estas experiencias permiten desarrollar no solo conocimientos, sino también habilidades como liderazgo, trabajo en equipo, comunicación y toma de decisiones. Además, la internacionalización constituye un eje transversal. La posibilidad de acceder a programas bilingües, intercambios académicos, doble titulación y experiencias globales amplía la perspectiva del estudiante y lo prepara para un mercado laboral cada vez más interconectado”.
Este año se incorporan a la Facultad de Negocios de Unibe las licenciaturas en Finanzas e Inteligencia Empresarial y Analítica de Datos. ¿Qué necesidades del mercado están respondiendo estos nuevos programas?
“Los nuevos programas de Licenciatura en Finanzas e Inteligencia Empresarial y Analítica de Datos surgen como una respuesta directa a transformaciones profundas del mercado laboral, tanto a nivel global como en la República Dominicana. En esencia, ambos programas atienden una misma realidad desde dos ángulos complementarios: la creciente demanda de profesionales capaces de tomar decisiones estratégicas basadas en datos, en entornos cada vez más digitales, complejos y dinámicos.
Por un lado, la Licenciatura en Finanzas responde a la evolución del sector financiero, que ya no se limita a funciones tradicionales como contabilidad o análisis básico, sino que exige un dominio integrado de herramientas tecnológicas, modelos cuantitativos y análisis de datos. En la actualidad, existe una brecha clara en la formación tradicional, especialmente en competencias analíticas, pensamiento estratégico y habilidades para interpretar y comunicar información financiera en contextos reales. Hoy las organizaciones necesitan profesionales que no solo entiendan los mercados, sino que puedan anticipar riesgos, modelar escenarios, y tomar decisiones en condiciones de incertidumbre. Este programa responde también a una realidad nacional importante: el sistema financiero dominicano ha crecido, se ha modernizado y ha demostrado resiliencia, pero requiere talento altamente capacitado para sostener ese desarrollo. La digitalización bancaria, la gestión de riesgos emergentes como la ciberseguridad, y el crecimiento del mercado de valores demandan perfiles con una formación más sofisticada. Además, informes recientes destacan la necesidad de competencias en áreas como gestión de riesgos, conocimiento digital y orientación al cliente, lo que refuerza la pertinencia del programa.
Por otro lado, la Licenciatura en Inteligencia Empresarial y Analítica de Datos responde a una tendencia transversal a todas las industrias: la economía basada en datos. Las empresas hoy generan grandes volúmenes de información, pero el verdadero valor está en la capacidad de transformarla en conocimiento accionable. Esto implica habilidades en análisis estadístico, visualización de datos, inteligencia de negocios y uso de tecnologías emergentes como inteligencia artificial. En este sentido, el programa cubre una necesidad crítica: formar profesionales que puedan conectar los datos con la estrategia empresarial.
Ambos programas comparten un enfoque innovador que integra competencias técnicas avanzadas con habilidades humanas y de liderazgo. Ya no basta con saber “hacer análisis”; se requiere también comunicar hallazgos, trabajar en equipos multidisciplinarios, y tomar decisiones éticas y responsables. Este equilibrio entre lo técnico y lo humano es precisamente lo que demanda el mercado actual”.

Varios programas de Unibe acaban de pasar por un proceso de reforma curricular. En el caso de los de negocios, ¿cuáles fueron los cambios más importantes incorporados en esa actualización?
“Han sido cambios significativos y responden directamente a las demandas del entorno. En el caso de las de negocios, se ha fortalecido el componente tecnológico, incorporando contenidos relacionados con analítica de datos, inteligencia artificial y transformación digital. También se ha redefinido el enfoque del emprendimiento, integrándolo con la innovación y la tecnología como motores de transformación empresarial.
Asimismo, se ha reforzado el desarrollo del liderazgo a través de un enfoque progresivo —un “Leadership Journey”— que acompaña al estudiante a lo largo de su formación. Este enfoque permite desarrollar competencias como la inteligencia emocional, la gestión de equipos y la toma de decisiones estratégicas.
Otro cambio importante ha sido el fortalecimiento de las bases analíticas, especialmente en matemáticas y estadísticas, para apoyar la toma de decisiones basada en datos. A esto se suma una mayor integración de la sostenibilidad y la responsabilidad social como ejes fundamentales de la formación.
Todo este proceso responde a una realidad clara: el perfil del profesional de negocios ha cambiado. Hoy las organizaciones buscan perfiles híbridos, que combinen conocimientos empresariales con habilidades tecnológicas y analíticas, pero también con una fuerte base humana. Se valora la capacidad de interpretar datos, pero también de comprender personas; de diseñar estrategias, pero también de liderar equipos; de innovar, pero con responsabilidad social”.
En ese sentido, ¿qué competencias técnicas y humanas considera indispensables para que un egresado pueda destacarse en un entorno
cada vez más competitivo y tecnológico, esas que seguirán marcando la diferencia en el
mundo de los negocios?
“En este contexto y retomando lo anteriormente expresado, las competencias indispensables para destacar incluyen el pensamiento crítico, la capacidad de resolver problemas complejos, la adaptabilidad, la creatividad y la comunicación efectiva. También son esenciales las competencias digitales, el manejo de datos y la comprensión de tecnologías emergentes. Sin embargo, más allá de lo técnico, lo que realmente marca la diferencia son las habilidades humanas.
En un mundo donde la inteligencia artificial y la automatización están transformando muchas tareas, las habilidades humanas se vuelven aún más valiosas. La empatía, la ética, la capacidad de liderazgo, la inteligencia emocional y la creatividad son cualidades que no pueden ser reemplazadas por la tecnología. Estas habilidades son altamente valoradas por el sector empresarial, pues permiten interpretar contextos, tomar decisiones responsables y generar confianza, elementos fundamentales en el mundo de los negocios.
Por eso, la formación actual busca un equilibrio: desarrollar competencias tecnológicas sin perder de vista el componente humano. Se trata de formar profesionales que sepan utilizar la tecnología como herramienta, pero que mantengan una visión crítica, ética y centrada en las personas”.

¿Qué mensaje le daría a un joven que hoy está considerando estudiar negocios, pero aún no tiene claro hacia dónde quiere enfocar su
futuro profesional?
“El mensaje es claro: el mundo de los negocios hoy ofrece una enorme diversidad de oportunidades. Ya no se trata de una carrera única y lineal, sino de un campo amplio y flexible, donde es posible explorar distintas áreas y construir un perfil propio. Lo importante es comenzar con una base sólida, que permita entender cómo funcionan las organizaciones, cómo se toman decisiones y cómo se genera valor. A partir de ahí, el estudiante puede descubrir sus intereses, desarrollar sus fortalezas y especializarse en áreas que le apasionen. Más que tener todas las respuestas desde el inicio, lo fundamental es tener la disposición de aprender, adaptarse y evolucionar. El entorno cambiará constantemente, pero quienes desarrollen una mentalidad abierta, curiosa y resiliente estarán mejor preparados para aprovechar las oportunidades.
En definitiva, estudiar negocios hoy es apostar por una formación dinámica, interdisciplinaria y con impacto. Es prepararse para liderar en un mundo en transformación, donde la capacidad de innovar, adaptarse y generar valor sostenible será la clave del éxito”.
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