Dentro del deseo de visitar lugares cada vez más tranquilos, y que nos permitan tener mayor calidad de vida con nuestras familias, existe un grupo de personas que prefiere la montaña versus la playa, es como el ying yang de las inclinaciones familiares respecto al lugar que más les agrada. Unos buscan la brisa fresca, un buen río y temperaturas bajas en las noches, mientras otros buscan exaltar el placer tropical de nuestras hermosas playas con el radiante sol y las hermosas vistas.
Para aquellos en los que la montaña es su inclinación (a la cual en lo personal me uno), es importante que, por nuestra seguridad, utilicemos distintas estrategias de conducción en el descenso de pendientes pronunciadas, que permitan no sobrecalentar los frenos y que estos no pierdan su efectividad y nos coloquen en situaciones de alto riesgo.
Las buenas prácticas en las estrategias para un descenso adecuado indican que, como elemento de mayor importancia, nos apoyemos en la resistencia que el mismo motor de nuestro vehículo nos brinda a través de su arrastre, por lo que destaco algunos elementos clave a considerar en este proceso, veamos:
· Seleccionar el cambio más bajo y dejar que este haga resistencia al descenso: mediante este proceso, el motor trabajará, a través de su resistencia, para mantener una velocidad de descenso controlada con utilización muy limitada y baja de nuestros frenos. En transmisiones automáticas puede seleccionarse “L” “2” ó “1” para este proceso. Aquellos que no tienen esta opción, y que poseen transmisiones Tiptronic, puede colocarse en modo manual y llevarlo hasta el cambio más bajo.
· Frenada controlada y secuenciada: evitemos las frenadas bruscas y repentinas, ya que, a través de esto, solo causaremos un sobrecalentamiento de los frenos disminuyendo su eficiencia. Utilicemos los frenos solo en los momentos en que, por el grado agudo de la pendiente, el motor no sea suficiente y tengamos que, cada cierto tiempo, presionar el freno para mantener la velocidad de descenso controlada. Con esto, logramos mantener los frenos en una temperatura aceptable y funcionales ante un posible frenado de emergencia.
· Nunca colocar en Neutro o “N”: muchas personas aprovechan la gravedad para avanzar en neutro, lo cual representa un error grave, ya que, bajo este concepto, prescindimos de la resistencia del motor y dejamos todo el trabajo a nuestros frenos, causando que estos pierdan efectividad rápidamente hasta llegar a un momento de quedarnos “sin frenos” por sobrecalentamiento de estos.
· Otros elementos a tener en consideración: es vital que si frecuentemente viajamos a la montaña (por ejemplo, Constanza o Jarabacoa), estemos siempre pendiente al estado y salud de nuestros frenos, revisándolos, por lo menos, cada tres meses para mantenimientos preventivos. Con esto, aseguramos que se mantengan siempre en óptimas condiciones para garantizar nuestra seguridad. De igual modo, siempre recordar disminuir la velocidad previo a la entrada a la pendiente, y mantener una distancia de seguridad de, por lo menos, la longitud de dos vehículos frente al vehículo que vaya delante, lo cual nos garantiza tener espacio de maniobra ante cualquier eventualidad. En el caso de que los frenos fallen en su totalidad, podemos utilizar gradualmente el freno de mano hasta detenernos, pero debe ser con cautela, ya que un uso brusco destruiría totalmente el sistema dejándolo inoperante.
Finalmente, seamos conscientes y cautos ante los descensos prolongados en pendientes, con eso, garantizamos primero nuestra seguridad, la de nuestra familia, y extendemos la vida de nuestro vehículo dando un uso adecuado y correcto al mismo.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011