Desde hace más de 34 años que este contador público, experto fiscal, y estudiante de la carrera de Derecho en la actualidad, visitaba la DGII, pero lo hacía solo por sus labores profesionales. Incluso, dice que conocía muy bien a los anteriores directores de la institución, pero él nunca antes había formado parte del servicio público… Todo lo hizo desde el mundo privado. Sin embargo, hoy Pedro Urrutia está al frente de la principal entidad recaudadora de República Dominicana, y viene con mucha energía, tiene muy claro lo que quiere hacer, y ya se fijó el primer objetivo: “sobrepasar el billón de pesos en la DGII en este 2026”, revela en exclusiva para revista CONTACTO.
El domingo 4 de enero, Pedro Urrutia Sangiovanni se encontraba junto a su familia disfrutando el fin de semana largo en La Romana, y de pronto, casi a medianoche, sonó su celular sin imaginar quién era, y para qué lo requerían… ¡Era el mismísimo presidente Luis Abinader!
El contador público, con amplia experiencia en consultoría tributaria, auditoría y fortalecimiento institucional en el ámbito público y privado, revela que la conversación fue muy rápida, aunque le sorprendió una solicitud del primer mandatario.
“Ese fin de semana largo, el Presidente me llamó como a las 11 de la noche, y me dice que ‘necesitaba conversar conmigo’. Me preguntó dónde estaba, y yo le dije que me encontraba en mi casa, en La Romana, y me citó para el otro día, el lunes 5 de enero (feriado), a la 1:00 pm, en su casa en Santo Domingo… Obviamente, viajé al otro día, y llegué a la 1:00 pm en punto a su casa. Conversamos algunas cosas, y entonces, el Presidente me dice: ‘yo decidí que tú sustituyas a Luis Valdez en la DGII’… Yo le pregunté: ‘¿para cuándo sería eso Presidente?, y él me responde: ‘para mañana’, y yo le digo, ‘pero Presidente, hay que prepararse’, y él
me enfatiza: ‘sal para tu casa, o tu oficina, y prepárate’…
Yo me fui, y me enteré al otro día, cuando la gente comenzó a llamarme el martes, diciéndome que en un programa de televisión se estaba diciendo que yo sería el nuevo director de Impuestos Internos, y luego me enteré por
las redes sociales del decreto del
presidente Abinader…
El martes en la tarde, recibí la llamada del Palacio Nacional, donde me informaron sobre el decreto, y la planificación para la juramentación para el día siguiente”.
Así de “sencillo”, y repentina, fue la designación de Pedro Urrutia Sangiovanni como el nuevo director general de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII).
Para conversar en detalle sobre esta designación, revista CONTACTO entrevistó en exclusiva al director general de la DGII en su oficina corporativa de la institución, junto a su gerente de Comunicación Estratégica de la DGII, Marleny Hernández.

La designación
Don Pedro, ¿cómo recibió la designación como director de la DGII?
“Honestamente, me sorprendió enormemente, porque el Presidente y yo tenemos una relación de amistad, y siempre he estado cerca de la familia con temas de consultorías y cosas así, prácticamente cosas personales o a nivel de sus empresas.
Personalmente, nunca pensé en formar parte de instituciones del Estado, es la primera vez en mi vida, y lo he aceptado por tratarse del presidente Abinader, pero no estaba dentro de mis planes ser funcionario público.
Mucha gente siempre me decía que yo estaba sonando, lo que popularmente se dice, pero el Presidente nunca me dijo a mí: ‘mira, te necesito para tal cosa’. Pero la gente siempre me decía que se estaban planteando candidatos, y casi siempre terminaba mi nombre en el grupo, pero yo insistía en que el Presidente nunca me había hablado de eso, y yo veía al presidente Abinader con cierta regularidad, por otros temas, que no tenían nada que ver con temas de gobierno”.
¿Qué le dijo su esposa y familia sobre su designación?
“Que no lo aceptara… Mi familia no estaba de acuerdo, y te explico por qué: al final, hay que aceptarlo porque es Luis Abinader, y es el presidente de la República… Es el que tiene facultad de identificar cuando necesita el servicio de un ciudadano, y eso, constitucionalmente hablando, es así, porque no es un empleo que te están ofertando, es una necesidad… Ahora, todo el mundo sabe que cuando te involucras en un tema en este tipo de posición, tú pasas a ser una persona expuesta políticamente. Tú pasas a ser una persona pública, incluso, tu propio patrimonio pasa a ser público, porque yo tengo que presentar una declaración ante la Cámara de Cuentas, y tienes que declarar en detalle todo lo que tienes.
Es decir, algo que era tuyo y de tu familia, privado, pasa a exponerse al público y eso tiene sus riesgos. Y por eso mi familia me decía: ‘a esta edad, que yo he sido exitoso, con mi oficina, la que tuve que dejar por razones de este cargo’… es un riesgo grande. Tengo 34 años de experiencia ininterrumpida, y ahora mi esposa se hizo cargo de la oficina, aunque tengo el miedo de que la falta de mi presencia allí pueda costarme… Indudablemente, cuesta, porque asumir esta responsabilidad, primero, no es ganancioso desde el punto de vista económico, y si la oficina, al yo no estar comienza a aflojar, entonces yo voy a pagar un precio…
Sin embargo, de la misma manera, digo que, si el país me necesita, ¡hay que sacrificarse!… Pero, sobre todo, porque el presidente de la República me pidió esto, que es mi amigo… ¿Cómo voy a decirle que no? Luego, yo convencí a mi familia con el decreto en la mano”.
¿Le sorprendió la salida de Luis Valdez Veras?
“Luis Valdez Veras hizo un muy buen trabajo. Luis y yo somos muy amigos… A nivel personal, él me decía: ‘Pedro, ese cargo de director de la DGII no es un cargo para más de 4 años, porque es agotador’… O sea, desde afuera es mejor, porque tú tienes un caso con un contribuyente y vienes aquí y lo discutes, y tú resuelves el tema, pero el director de Impuestos Internos tiene que estar prácticamente las 24 horas en diversos casos… Es agotador, y aunque yo nunca he estado en la administración tributaria, sé porque la mayoría de los directores de esta institución, desde don Florencio Lorenzo Silva, que estuvo en mi época de los inicios, sé del ajetreo que sufren los directores, sobre todo, hoy por hoy, que tenemos un país más desarrollado, una economía más desarrollada, y una cantidad de contribuyentes que es enorme. Entonces, yo sé que es bien agotador”.
¿Después de su designación, conversó con Luis Valdez?
“Sí, claro, y él estaba muy contento. Me dijo: ‘qué bueno que mi sucesor eres tú, cualquier cosa que necesites que te explique, llámame, cuenta con eso’. Luis está muy abierto
a apoyarme.
Ahora, él me dejó la vara muy alta, porque logró múltiples récords consecutivos de recaudaciones. ¡Estuvo 64 meses consecutivos superando las recaudaciones!”.
¿Cómo se supera eso don Pedro?
“¡No me lo quiero ni imaginar!, porque la verdad, es un tema arduo mes por mes. Por ejemplo, yo sé que hay días pico de cobro de impuestos, donde se inicia el día 10, con las retenciones; luego, el día 15, con los anticipos; también, los viernes, que tú cobras el 0.15; también, están los hidrocarburos, que son varias veces en la semana; y el día fuerte, que es el día 20, por el tema del ITBIS. En la práctica, ¿qué sucede con esto?: Yo digo, desde el día 21 y hasta el día 30 que cierras la recaudación, pueden ser días agotadores, porque en ese tiempo tienes una idea de qué nivel de recaudación te encuentras.
Después, hay otros ingresos, como el tema de la minería, que llegan los aportes, pero el nerviosismo comienza después del día 21”.
Magín Díaz, Residuos Sólidos y otros
Don Pedro, ¿cómo es su relación con el ministro de Hacienda, Magín Díaz, quien también fue director de la DGII?
“Magín y yo tenemos una relación de amistad de hace mucho tiempo también. Incluso, cuando él fue director, interactuamos mucho. Tenemos una gran ventaja, porque tenemos un ministro de Hacienda, y de Economía, que es una persona muy preparada, y que tiene la experiencia de lo que es esta institución. O sea, con Magín, es fácil ponerse de acuerdo, porque conoce la institución. Y con él tengo una relación muy directa.
Ahora, a mi llegada a la DGII, encontré una institución muy autónoma, que tiene su propia ley orgánica. Nosotros dependemos de Hacienda desde el punto de vista de planificación de asuntos tributarios, pero en realidad, somos independientes. Pero, a pesar de eso, estamos trabajando muy de la mano”.
En diciembre de 2025, se promulgó la Ley de Residuos Sólidos. Hay varios sectores que están en contra de dicha ley. Incluso, hay sectores que consideran excesivo algunos montos que establece la ley. ¿Qué opina usted?
“Te voy a explicar algo con respecto a eso. Nosotros, como director de Impuestos Internos, solamente tenemos que acatar lo que las leyes nos ordenan. Es una ley que fue bien pensada… Criticarla ahora no me corresponde, a mí lo que me corresponde, es aplicar el cobro y mandarle eso al fideicomiso una vez que se recaude.
La ley dice que es efectiva al 31 de diciembre, y eso quiere decir que las empresas que cerraron el 31 de diciembre de 2025, tienen que presentar su declaración jurada a más tardar en abril de 2026, que es el mes que nos corresponde a nosotros cargarle lo que le toca con respecto a la escala donde caiga. Ese es el mes crítico, vamos a decirlo así.
Hoy, nosotros no tenemos facultad para criticar esa ley, ni para modificarla. Hay personas que nos han preguntado si se puede prorrogar, pero nosotros no tenemos la facultad de prórroga.
¡La ley no es mala!… Ahora, tenemos que entender que estamos trabajando una ley, fuera de la DGII, para poder modernizar el asunto de los residuos sólidos”.

¿Cuál es su visión en torno al tema específico de la elusión?
“Qué buena pregunta, porque elusión no es lo mismo que evasión. Fíjate que la elusión ya es algo más fino. La elusión es la oportunidad que tengo yo de usar las leyes para yo ‘acomodar’, aliviar el cumplimiento tributario del contribuyente en nuestro país. Yo te voy a decir algo. Aquí nosotros tenemos que, en algún momento, sentarnos a revisar cuántas cosas de exenciones nosotros tenemos, y que no se sienta ningún sector señalado porque nosotros tenemos una gran cantidad de leyes, que cuando tú te sientas a preparar una declaración jurada, tú dices: ‘ley del libro, ley de esto, ley de aquello’”.
¿Qué usted piensa hacer para enfrentar las altas tasas de evasión y de informalidad?
“Debemos estar claros en lo siguiente: la evasión, el tema del delito, eso existe en todas partes del mundo. Nosotros aquí, como país, lo que tenemos que hacer es minimizarlo, o sea, disminuirlo. En vez de que tú me hables de que la evasión del ITBIS es el 46%, yo quisiera que en nuestro país hablemos, en algún momento, que la evasión del ITBIS es del 10%.
En muchos países, la media es el 20 y tanto por ciento, y eso se logra con la concientización. Yo te aseguro que hoy nosotros tenemos otra sociedad y esos índices nuestros bajarán. Esa es la idea.
Entonces, dentro del plan de concientización, nosotros ahora nos toca un plan de acercamiento, porque la realidad que tenemos hoy es que están ahí los que cometen delito, están ahí los omisos, y están ahí los evasores”.
¿Qué piensa hacer con las empresas que comentan fraudes?
“El fraude es fraude… estamos conscientes de eso. No quiero que nadie piense que aquí se le va a perseguir, pero hay que actuar bien, ser correctos. Durante toda mi trayectoria, de más de 30 años, he actuado con ese nivel de conciencia y me ha ido bien. Por eso, yo creo que el presidente de la República pensó en mí para liderar esta institución, que es tan importante y neurálgica para la vida nacional,
como es la DGII”.
Don Pedro, es la primera vez que será un servidor público, con 63 años, ¿cuál va a ser su principal objetivo como servidor?
“Como no se trata de una competencia, aquí yo no vine a competir con lo que ha hecho otro, pero siempre habrá muchas cosas que mejorar, y mejorar no significa que alguien lo haya hecho mal, ni Luis Valdez, ni sus antecesores.
Llevamos, como yo te decía ahorita, una economía creciente, una cantidad de contribuyentes que se agregan, y todo eso te lleva a innovar. Dentro de mi plan de acción, está centrarme mucho en el acercamiento al contribuyente. Yo soy de la gente que pienso que al contribuyente hay que, hasta cierto punto, que buscarlo. ¿Por qué captar al contribuyente peleando?… Eso no es sano. ¿Por qué, por ejemplo, a un evasor hay que someterlo a la justicia? Yo prefiero tener un acercamiento, en principio. Hay personas que se sienten cómodas cuando evaden, pero esos ya serán los menos, y son los que tendrán alguna consecuencia legal.
Una vez, a Juan Hernández se lo planteé, que hay que seguir siempre educando al contribuyente, y una educación ciudadana a los más pequeños también.
Quiero continuar la tecnificación de la administración tributaria; quiero hacer mucho énfasis en el personal en cuanto a la preparación; quiero tener un equipo que esté a la vanguardia en preparación. Hay muchos medios de entrenamientos que debemos aprovechar, que quiero que el personal le caiga encima a eso.
Pero quiero llevar una relación armoniosa con los gremios, sobre todo, los gremios profesionales, porque ellos pueden ser nuestros aliados. Luego, vendrán los otros gremios, que son los empresariales, que igual yo creo que si tenemos una visión de trabajar en equipo, me parece que también puede ser más fácil todo”.
¿Cuáles podrían ser otras prioridades en las que se quiere enfocar en la DGII?
“Mira, el además del tema de aumentar las recaudaciones, yo creo que la situación hay que iniciarla de dentro hacia afuera. ¿A qué me refiero? La DGII cuenta con un equipo de verdad muy bueno, técnicamente hablando, y me voy a enfocar en eso, que el propio personal, además de su capacitación que tiene, se continúe tecnificando, y que, de alguna manera, emprendamos un plan de relación con el contribuyente, una cosa más cercana; que el contribuyente no nos vea a nosotros como la ‘persona que vino a sacrificarlo’, no, eso no quiero… Entonces, eso yo creo que lo vamos a hacer conversando con el personal.
Paralelamente, tenemos que ir tecnificándonos. Sé que hay muy buenos técnicos, pero tú sabes que estamos en un mundo muy demandante, y esto implica que hasta nosotros los viejitos tenemos que mantenernos días a día actualizándonos”.
¿Cómo cree que será este 2026, luego que el año pasado la DGII casi alcanza el billón de pesos recaudados?
“Nosotros tenemos en presupuesto más de 980 mil millones para el 2026, pero el gobierno central necesita más de ahí. Aunque la proyección nuestra son los 980 mil millones, mis expectativas son que, si logro llegar a un entendimiento con contribuyentes omisos, será más accesible sobrepasar el billón de pesos… Eso me preocupa a mí. Siempre, a nivel de los análisis económicos, se dice que la evasión del ITBIS es el 46 %, y que la evasión de renta es el 50%, pero a veces yo digo: ‘qué tan fácil es identificar o decir que tú tienes una evasión de casi la mitad’, sin embargo, eso quiere decir que si tú cobras 100, y te están evadiendo la mitad, ¡entonces debiste cobrar 200!, y yo digo que si logramos aquello, no de esa persecución, sino de esa ‘persuasión’, y lograr incorporar a ese tipo de contribuyentes, yo puedo decirte que podemos pasar del billón de pesos… Nuestro objetivo será sobrepasar el billón de pesos en recaudaciones en el 2026”.

Pedro, el consultor
Don Pedro, usted es un destacado consultor, con más de 30 años de experiencia, pero además de esa práctica profesional, usted también ha sido un destacado gremialista y ha ocupado posiciones directivas en asociaciones empresariales y gremios del sector de la contabilidad. Pudiera usted contarnos un poquito acerca de esa experiencia.
“A pesar de muchas experiencias ya pasadas, otras actuales, me explico, como contador, mi primera experiencia gremial fue obviamente en el Instituto de Contadores Públicos Autorizados, de la cual soy miembro por ley, y he transitado allí por más de 30 años, y aún estoy cerca de nuestro gremio, porque eso tú lo llevas en las venas, siempre he ido acompañando a nuestro gremio. Entonces, eso fue mi primer inicio, vamos a decirlo de esa manera. ¿Qué es el Instituto de Contadores? Precisamente, es la institución madre del contador público que luego que tú inicias la práctica profesional, y es quien nos vigila desde el punto de vista profesional, ético, de práctica. Y eso en el instituto, a pesar de que la gente no lo cree, funciona mucho.
El instituto tiene un departamento o un comité de ética, que también vigila y juzga a aquellos profesionales que pueden desviarse, vamos a decirlo de esa manera. Hay mucho desvío. Aquellos son profesionales que tienen mala práctica, bueno, por eso se llevan al tribunal disciplinario después que pasan por ética. Y también, puede haber gente media confundida, que no han cometido todavía un error grave y se le llama y se conversa. Y si la conversación no es muy productiva, se amonesta antes de ser juzgado. O sea, el instituto funciona muy bien.
También, yo fui parte de la creación de lo que es el Consejo Nacional de Asesores Fiscales del CONASI”.
Pedro Urrutia inside
Don Pedro, ¿de dónde viene usted?
“Fíjate, Pedro Urrutia es un contador público autorizado. Vengo de una familia como todos los dominicanos humildes, no vengo de una familia
del otro mundo.
Mucha gente, a veces, cree que yo vengo de una familia real por el tema de los apellidos, pero mis ancestros son de orígenes, por el lado de mi padre, español vasco, y por el lado de mi madre, italiana, ¡pero yo soy dominicano!… Mucha gente piensa que soy extranjero, pero no es así.
La gente piensa que se ha introducido a la Administración Tributaria un extranjero, y no es así (Risas)… Soy dominicano, y desde el punto de vista del ámbito del tributario, me conocen muchísimas empresas.
Pedro Urrutia se desarrolló en el área de ingeniería, porque mi abuela, que fue quien me crió, le gustaba ese tema, aunque no era un profesional.
Luego, me voy a la universidad, a la UASD, donde inicié los estudios de ingeniería, y tuve que suspenderlo por el tema de que la UASD convirtió las carreras científicas por bloques. Entonces, tú tenías que tomar bloques por la mañana y por la tarde. Las carreras científicas no tenían bloque de noche, y tú sabes que en ese tiempo había que trabajar… Entonces, yo buscando otras áreas para hacer algo, fui a la O&M, y casualmente veo que están dando la carrera de contabilidad y me entusiasmé. En principio, no necesariamente por los números, porque en ingeniería tuve mucho cálculo, igual en contabilidad, sino que me enamoró el tema de que yo desde la ingeniería quería una profesión con un exequatur, ¡cosas de muchacho!… Y, al final, concluí mis estudios en la O&M que, dicho sea de paso, del profesor José Rafael Abinader, por coincidencia, padre de nuestro Presidente actual. Él siempre me decía que ‘yo no iba
a ser un buen contador, porque
hablaba mucho’, y que ‘yo tenía tendencia de ser un buen abogado’, pero me gradué de contabilidad.
Luego, cuando comienzo la carrera, me desarrollé en una empresa privada, donde duré alrededor de 12 ó 13 años, que luego esa persona, Eugenio Melo, se convirtió ‘como en mi padre’, porque me apoyó muchísimo y, a partir de ahí, me independizo e inicio la práctica de contabilidad, y me enamoré de los impuestos desde el primer día.
Y voy a dar aquí un pequeño secreto rápido: ¿por qué me enamoro de los impuestos? Porque yo siempre veía que, en esa época, que no teníamos mucha transparencia, la gente le tenía más respeto al profesional de los impuestos, porque esa persona decidía si tú ibas a usar tu flujo de efectivo en el pago de los impuestos, o las estrategias de los riesgos, y te estoy hablando de una época que no había controles… Me gustó eso, y comencé a especializarme en el área.
Mi oficina cumplió 33 años de vigencia, de la cual, por esta situación, tuve que renunciar no solamente a la dirección, sino que tuve que salir de los espacios de la oficina”.

¿Qué hace un hombre tan exitoso en su práctica privada, asumiendo una posición tan desafiante que, si bien es muy prestigiosa también, tiene muchísima presión y mucha responsabilidad?
“Fíjate, jamás se me ocurrió asumir una función pública. El Presidente me ha dado mucho espacio, es una persona que escucha, un profesional a carta cabal, que viene de una familia distinguida, y el éxito del Presidente es porque es una persona que escucha, que tiene una gran cantidad de asesores. Él no decide cosas así por así,
sin pensarlo”.
¿Usted asume este reto como una forma de retribuir al país, por todo lo que le ha dado en su práctica privada?
“Así es, retribuir al país, porque República Dominicana me lo ha dado todo, y yo creo que el país se lo merece. Tengo 63 años de edad, y sacrificar 2 años y pico, 31 meses, es para dárselo al país”.
¿Cómo usted quisiera ser recordado cuando concluyan esos 31 meses al frente de esta institución?
“Mira, solo recordado… Yo no pretendo aquí hacer magia, pero sencillamente, quiero ser una persona que vino a aportar su conocimiento; quiero ser una persona que el colaborador me vea como un amigo, que cuente conmigo con esta trayectoria que tengo.
El tiempo es corto, y a veces yo, como no tengo aspiraciones personales necesariamente, no me preocupo tanto de cómo me recuerden, porque con Dios adelante, pienso que voy a quedar bien. Y es tan sencillo como eso”.
¿Quién es hoy Pedro Urrutia?
“Yo estoy hoy en un antes y un después, porque hasta el día 6 de enero, era un consultor tributario, auditor, porque yo soy graduado de contabilidad, y como te decía ahorita, con una oficina con 34 años de experiencia practicando la contabilidad, practicando la auditoría, y practicando el tema de los impuestos. Y hoy también estoy estudiando Derecho… Pero, hoy soy un recaudador. Hoy tengo que usar ese expertise al servicio de la DGII, al servicio del Estado”.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011