Revolución Rosa: El futuro tiene nombre de mujer

Más de 60 mujeres empresarias, profesionales, influyentes, emprendedoras, madres, esposas y, principalmente, luchadoras, se unieron para crear una verdadera revolución en República Dominicana, para “empoderar a las mujeres a través de la sororidad, el desarrollo personal, la mentoría y la creación de oportunidades en una sociedad de igualdad de derechos, que promueve el desarrollo sostenible”. Con ustedes queridos lectores, les presentamos la nueva “Revolución Rosa”.

|
|
November 14, 2022

Una revolución es un cambio social fundamental en una estructura de poder u organización que toma lugar en un periodo relativamente corto, o largo, dependiendo de la estructura de la misma. 

Por ejemplo, el filósofo Aristóteles, describía tres tipos de revoluciones políticas: cambio completo desde una constitución a otra; modificación radical desde una constitución existente, y cambio de sistema, mandatario o régimen a otro. 

Pero también hay otro tipo de revoluciones, como las sociales, económicas o, incluso, morales… 

En el ámbito social, o de género (como nos atañe en este caso), la revolución es un cambio social organizado, masivo, intenso, repentino y, generalmente, no exento de conflictos para la alteración de un sistema… 

Sin embargo, en el caso de estas 60 mujeres dominicanas, esta REVOLUCIÓN es pacífica, sin apremios. Solo, aportar a la sociedad y a construir y a empoderar a la mujer dominicana…  

Con este fin nace Revolución Rosa, una organización sin fines de lucro, que tiene como misión “empoderar a las mujeres a través de la sororidad, el desarrollo personal, la mentoría y la creación de oportunidades en una sociedad de igualdad de derechos, que promueve el desarrollo sostenible”

“Nosotras somos el comité gestor. Lo que queremos hacer es integrar a muchísimas mujeres. Esto surge de la siguiente forma. Cuando yo salgo de la Asociación de Industrias, empezamos a reunirnos entre mujeres de diferentes ambientes, pero, casualmente, a una persona que no está aquí (Ingrid), se le celebró un cumpleaños y ella invitó a sus mejores amigas de toda la vida, y a las nuevas amigas que creó con un grupo de mujeres de diferentes ámbitos. Mujeres que jamás te pensabas que se iban a juntar, y hay algo que hizo que en ese grupo comenzáramos a hablar de cosas que nos pasan en el día a día, y de cómo las mujeres necesitan apoyo. Pero ya, desde hace tiempo, todas y cada una de nosotras teníamos en nuestra mente cómo trabajar, cómo apoyar a las mujeres.

Y decidimos seguir hablando. De repente, surge el nombre, después surge que vamos a reunirnos aquí, que vamos a llamar a fulano, para que esto no se visualizara como una ONG más, sino como una ONG diferente, que apoya a las mujeres desde el punto de vista del ejemplo, de la mentoría, de cómo lograr que lo que hemos alcanzado sirva para otras mujeres. Para mujeres que están naciendo, que están surgiendo, pero que también necesitan apoyo, como apoyo emocional, educacional, y hasta financiero, y de emprendedurismo, para que esas mujeres se posicionen y puedan adentrarse en la sociedad y, al mismo tiempo, se empoderen y podamos luchar contra la violencia contra la mujer. Hay todo un mundo que tú puedes tratar a través del empoderamiento de la mujer. Entonces, comenzamos a reunirnos todos los lunes, y la idea es mantenernos trabajando y que cada semana podamos avanzar en algo más y así lo hemos hecho”, explica

Circe Almánzar, consultora, miembro del Comité Gestor Revolución Rosa, quien recibió a revista CONTACTO junto a otras directivas de Revolución Rosa. 

De la misma forma, Gina Almonte, consultora en Comunicaciones, y presidenta de Revolución Rosa, agrega que la creación de esta organización fue disponer de “un espacio que nos permita poner en práctica la sororidad. Desde el mismo, también apoyar a otras mujeres para que puedan alcanzar sus sueños”.

Los objetivos de Revolución Rosa son:

a. Participación de la mujer

b. Inclusión de la mujer

c. Visibilidad de trabajo, empoderar a la mujer

d. Violencia de género, siendo una red de apoyo

“Yo colaboro en esta fundación como vocal en la directiva, y tenemos muchas expectativas y, sobre todo, a propósito de que hemos unificado un grupo de mujeres profesionales, todas con una experiencia de vida familiar y laboral, que entendemos que podemos aportar mucho en todos estos temas, porque no quisiéramos jamás banalizar el concepto de ayudar a mujeres. Creemos y entendemos que el escenario ideal es esta unión, sobre la base de nuestras experiencias familiares y de carreras profesionales y como desde nuestras diferentes posturas, diferentes carreras, porque no todas tenemos la misma formación profesional, hemos unificado criterios para que esto se pueda”, señala Claudia Castaños, abogada, y también miembro del Comité Gestor de Revolución Rosa.

Para la también abogada, Ingrid Mendoza, y miembro del Comité Gestor de Revolución Rosa, “estar aquí en este grupo de mujeres, que son referentes, no solo por su vida profesional, sino personal por sus condiciones humanas, es maravilloso Yo creo mucho en esto de ser referente y ser referente es positivo, porque nuestra sociedad está muy necesitada de ellos y la mujer también. Hay muchas mujeres que necesitan tener estos referentes, que vean a otras que han logrado alcanzar cosas, y que se vean ellas en eso, que vean en las demás, y eso es parte de lo que Revolución Rosa quiere hacer. Yo estoy segura que estar aquí es dar un paso al frente, es pasar de la palabra al hecho, del simple discurso a la realidad. Porque hablamos mucho de sororidad, pero en los hechos, es totalmente diferente. No nos damos la mano. Nosotras somos nuestras primeras críticas y las más fuertes, ya sea en el área profesional, privada, pública… somos nuestras primeras enemigas. Mientras no entendamos y nos demos la mano todas realmente, hasta que no rememos todas en la misma dirección, y tratemos de llevar ese barquito al puerto donde debemos llegar todas, no vamos a avanzar.

Yo siempre digo que el paso de una de nosotras es uno menos hacia la meta de todas. Si yo te doy la mano a ti, no me estoy quitando espacio a mí, estoy abriendo puertas que quizás no es directamente para mí, pero sí para las que vienen detrás y es mejor eso, dejar un legado para las que vienen detrás”. 

Entre las actividades a realizar que pretende Revolución Rosa, están los programas de educación en: Educación financiera, Educación digital, Educación en salud, Desarrollo personal y Comunicación

El nacimiento de Revolución Rosa

El día de la primera reunión fue bastante anecdótico, cuentan las directivas de Revolución Rosa. 

“Éramos como 60 mujeres, y nos dijimos qué nosotras queremos, cómo lo hemos pensado. Nosotras vemos este grupo como una Trinitaria, que cada mujer debe buscar el apoyo de tres mujeres más y, en la medida en que vamos avanzando, la idea es que podamos tener, inclusive, movimientos individuales.

Por ejemplo, hay un Comité Gestor, que es la directiva; hay un grupo que es más amplio, que de ahí partimos para poder buscar más integración. Ya luego empezamos con los programas y ya nosotras diseñamos la estructura de cuáles serían los objetivos. Tenemos una parte que es el programa de Mentoring, que tiene que ver con qué mujeres les puedan dar seguimiento a otras mujeres, más jóvenes, de clase media, media media, media baja y media alta, pero la idea es media baja y media media, para que sea para mujeres que puedan tener un poco más de oportunidades en la vida.

Luego, tenemos un programa de formación educativo, que queremos lograr, no solamente con apoyo de universidades, de las academias, sino también con programas directamente de empresas, que puedan darnos coaching. Además, educación financiera para mujeres, apoyo emocional para las mujeres que tengan que ver con un liderazgo personal; cuidado de la salud, y luego tenemos toda una parte que vamos a desarrollar que tiene que ver con asistencia técnica, que ahí nos vamos a apoyar de organismos internacionales e instituciones y otras ONG; instituciones académicas que puedan darnos la mano con mujeres emprendedoras, con programas de asistencia técnica focalizándonos en las mujeres y, el último eslabón, que es una consecuencia del empoderamiento, que es apoyar a las mujeres cuando están en situaciones de violencia. El empoderamiento para nosotras hace que la mujer pueda tener menos posibilidades de sufrir violencia. Y eso es cuando tú te empoderas y te formas”, señala Circe Almánzar. 

En este mismo sentido, Claudia Castaños agrega que “nos hemos dado cuenta en esta dinámica de formación, que compartir experiencias para nosotras es muy importante, que otras mujeres vean un referente y vean que esa mujer pasó por situaciones que tú estás pasando en ese momento y lo lograron. Es muy importante para la mujer tener una comunidad de apoyo femenina para lograr todas las cosas de su vida: en la universidad, en el colegio, en la vida familiar, en el trabajo, o en las fundaciones donde esté prestando servicio. Eso es tan importante e, históricamente, lo vemos como un punto de conflicto femenino, que no pueden trabajar juntas y es todo lo contrario. Si al final lo ves como referente, te apoyas en mujeres como referente, siempre vas a sumar; quién me puede resolver esto, quién llega a tal comunidad, quién es el enlace con esa familia, y eso para nosotras ya era algo que veníamos viviendo desde diferentes momentos de nuestra vida, pero coincidir aquí ha sumado tanto, que nosotras no podemos dejar eso internamente, hay que compartirlo.

Te voy a poner un ejemplo: cada una puso su granito de arena en las últimas tormentas para colaborar. El grupo estaba en formación y, cada quien, desde donde podía, desde su lugar de trabajo, de gente que conocía, desde amigas que nos unimos para buscar recursos para esas familias, se consiguió muchísimo, como productos, alimentos, medicinas, ropa. Si eso fue solamente en formación, ¡imagínate a donde podemos llegar! De manera particular, ha sido muy significativo ver lo que podemos lograr juntas”. 

Tanto ayudaron tras el paso del huracán Fiona por el país, que Julina Staffeld, directora ejecutiva del Banco de Alimentos de República Dominicana, y miembro del Comité Gestor de Revolución Rosa, asegura que “yo participé en todo lo que tiene que ver con los damnificados del huracán Fiona, de manera que sé qué es Revolución Rosa…Desde el Banco de Alimentos, lo que hacemos es rescatar alimentos que estén aptos para el consumo para ser donados a todas las organizaciones con inseguridad alimentaria, entiéndase hogares de ancianos, de niños y niñas huérfanos y abusados; de adictos en recuperación, de algunos comedores. Y donde quiera que haya alguna necesidad, ya sea causada por un siniestro de la naturaleza o cualquier eventualidad, pues en el banco de alimentos, no solamente rescatamos alimentos, sino también todos los productos. Por ejemplo, hay personas que remodelan la oficina y donde quiera hay una credenza, sillas, etc. También recibimos lo que son no alimentos, como productos para el aseo personal, para la higiene del hogar, o utensilios para la cocina.

Cada mes, más de 20 mil personas reciben alimentos que, si no fuera por el banco de alimentos, no sabríamos que sería de su vida. Además, impactamos al medio ambiente. Entre el 8 y el 

10 % de los gases con efecto invernadero, que son los que provocan el calentamiento global, son generados por los derechos sólidos. Entonces, en la medida en que más personas nos unimos a evitar esa destrucción y a rescatarlo, contribuimos con el cambio climático y el medio ambiente”.  

Para Elizabet Mena, presidente Adoexpo y vicepresidenta de Cormidom, y miembro del Comité Gestor de Revolución Rosa, marcar una diferencia con esta nueva organización es la clave. 

“Nosotras nos dimos cuenta que tenemos muchos intereses en común. Gracias a Dios, estamos en una posición en la que podemos ayudar a que otras crezcan. ¿Qué significa eso para mí? Significa que las mujeres podemos juntarnos, que cuando las mujeres se juntan hacemos cambios, y si vemos un poquito más allá, podemos hacer grandes cosas, apoyarnos a nosotras mismas. Y como decía Claudia, el interés es apoyar a todas esas mujeres que necesitan darse cuenta de que sí pueden, y que pueden tener compañeras que le pueden ayudar a aprender algo tan sencillo, como educación financiera, proyectarse, actitud y entender que quizás estamos en un ambiente laboral y que no hemos crecido porque, quizás, no hemos tenido empatía o ese apoyo que le pueda decir, ‘mira, lo que te falta es esto’.

Es darle ese empujoncito. Es importante ver más allá, y no limitarte o simplemente entender que, como ellas, como nosotras, también hemos pasado por muchas; hemos tenido que aprender a balancear casa, el trabajo, las amistades, la familia, y tener una vida balanceada, y que eso se puede hacer.

Enseñar con el ejemplo, llevarlas un poquito de la mano y decirles: ‘mira, se puede’. Empujándolas hasta una conversación puede hacerse un gran cambio, y yo creo que eso es lo importante de Revolución Rosa. Es un grupo de mujeres de muchos ámbitos, de ideologías distintas, formas de vivir distintas. Todas somos distintas en sí, con edades distintas, y creo que la visión final es que podemos, entre unas y otras, crear la sororidad famosa. Nosotras podemos ir logrando y que se visibilice el trabajo de muchas, que tal vez al día de hoy están haciendo muchas cosas y nosotras no nos damos cuenta, no lo sabemos”, expresa Mena.

Más que una revolución…

Para Biviana Riveiro, directora ejecutiva ProDominicana, y  miembro del Comité Gestor de Revolución Rosa, esta organización sin fines de lucro “denota a la perfección lo que se quiere lograr. Todas, de alguna manera u otra, compartimos esa vocación social de servicio, pero también el trabajo que conlleva abrirse espacio en distintos escenarios, desde la sociedad civil, desde el sector empresarial, de la parte pública, y pienso que esa vocación, unificada a esa armonía de pensamiento, aunque aquí tenemos temperamentos bastantes disímiles, pero muy complementarios, hizo que esto que surgió como una pequeña idea, evolucionara excesivamente rápido a una iniciativa que podría ser muy trascendente en la sociedad. Y más, con todo el tema de empoderamiento, el liderazgo femenino, el tema de la inclusión, y de toda la parte cómo la mujer, desde su espacio, es un ente de bienestar y un ente de producción de bienestar”. 

Incluso, al consultarle a Biviana, desde su lugar en ProDominicana, cómo ella podría apoyar aún más este grupo, la profesional asegura que definitivamente “sí, yo creo que hay muchas experiencias que, de manera individual, suman una experiencia y un nuevo aprendizaje colectivo. Las fórmulas no son inequívocas, ni estándar, ni funciona tampoco para todos los casos. Pero yo, que he trabajado con la parte empresarial, con la parte social y ahora con la parte pública, el sumar con otro rol a un colectivo de mujeres, que también admiro, y creo que eso también es importante. El trabajar con admiración y respeto hacia mis compañeras de esta iniciativa y todo lo que se puede impulsar, me enorgullece y motiva aún más.

Yo, que estoy trabajando en el tema de la inclusión de género y la partición de la mujer en el ámbito de las exportaciones en ProDominicana, y también en el tema de la inversión, es de mucha satisfacción que todavía exista en algunos ámbitos esa inquietud, ese deseo, esa sed, porque podamos generar mayor participación de la mujer en las distintas esferas”. 

“Revolución Rosa es un espacio que nos permite poner en práctica la sororidad. Desde el mismo, apoyamos a otras mujeres para que puedan alcanzar sus sueños. Conocemos los desafíos y barreras que nos impiden vivir en plenitud y avanzar. Por ello, hemos creado Revolución Rosa. Una apuesta para impulsar los cambios estructurales que hacen falta en nuestra sociedad, con el objetivo de que se igualen las oportunidades y los espacios de liderazgo”, asegura Gina Almonte, presidenta de Revolución Rosa.

¿Por qué Revolución Rosa?

Lo primero que llama la atención de esta nueva organización es su nombre, y sus directivas nos dilucidan su seudónimo. 

“El rosa está asociado a la mujer, y revolución es cambiar lo que existe, lo que hay. Nosotras no queremos cambiar, pero sí mejorar lo que existe. La sociedad necesita de referentes. Entonces, nosotras podemos ser referentes para otras que lo necesitan, que sepan que soñar se puede, que uno puede cumplir sus sueños y que trabajen para ellos”, indica Ingrid Mendoza

Para Circe Almánzar, el nombre de Revolución Rosa es porque “nosotras somos femeninas, porque nosotras queremos que una mujer se desarrolle siendo mujer y siendo femenina; en la visión de nosotras, que es algo que sí compartimos todas, es que la mujer aporta siendo mujer, más que convirtiéndose en hombre, y el aporte de una mujer a la sociedad es precisamente por ser mujer. Eso hay que reivindicarlo, pero la revolución viene por ser nosotras mismas, de ser más y romper el techo de cristal que tenemos. Hay movimientos feministas que nosotras no los criticamos; hay movimientos feministas que pueden ser muy valiosos y que, de hecho, han servido muchísimo para llevarnos al sitio donde estamos ahora, pero nosotras queremos hacer ver a la sociedad, o a las mujeres, que queremos apoyar, que tú puedes hacer mucho sin dejar de ser mujer. Una mujer que puede ser femenina, que tiene todos sus roles definidos, que sigue siendo una madre, que sigue siendo una hija”.

“Nunca un grupo de mujeres va a pasar desapercibido, y menos un grupo de mujeres profesionales, que lo han logrado siendo mujeres, que se han impuesto siendo mujeres. Me gusta la palabra revolución, porque rompe y no nos caracterizamos por quedarnos calladas. En muchos casos, nos hemos tenido que imponer siendo mujeres, en reuniones donde a los varones no les gusta que uno opine, que uno hable. Entonces, nunca pasaron desapercibidas”, añade Claudia Castaños

Igualmente, Elizabeth Mena, señala que “Revolución Rosa es un cambio integral y cuando las mujeres nos unimos, nos juntamos y tenemos un proceso, logramos cambios y eso es lo que busca una revolución. Una revolución no es un simple cambio, es un cambio drástico, es un cambio rápido, y cuando las mujeres nos juntamos y tenemos un norte, nosotras podemos lograr grandes cambios y por eso es una revolución”. 

“Todo llega en su momento. Y cuando yo me juntaba con Gina y le decía, yo quiero hacer algo para la mujer y me dice: ‘pero yo hace tiempo que estoy en eso’. Entonces, como que todo surge en el momento indicado, pero va a depender de mujeres con visión, de resultado que lo mantengamos y que lo hagamos crecer. Eso es una revolución”, señala Ingrid Mendoza

Por su parte, Julina Staffeld, dice que la mujeres son una revolución, pues “estamos llenas de logros, de éxitos probados, y también conjugamos muchas cosas en común. Todas somos madres, nos hemos insertado en el mercado laboral de una manera activa, productiva. De manera que cuando tuve la oportunidad de pertenecer ni lo pensé, solamente dije ‘es un gran reto, porque sé que no hay un ánimo de competencia’, pero sí creo que esto va a causar mucho de que hablar. Será una revolución”.

La selección

Una pregunta que cabe como anillo al dedo, es cómo se seleccionaron a las miembros de Revolución Rosa, algo que siempre ellas lo tuvieron muy claro.

“Por ejemplo, la selección de los miembros de Revolución Rosa debe ser partiendo de los valores, de los principios humanos que se tiene, pero claro está, también de la preparación, la experiencia, profesionalidad; de haber trabajado con diversos temas o con temas específicos, porque creo que donde hay diversidad surgen mejores ideas. De hecho, eso es lo que ha pasado: de la diversidad han surgido ideas que creo que son ambiciosas, pero son posibles de realizar”, expresa Ingrid Mendoza

De la misma forma, Circe Almánzar finaliza diciendo que “el común denominador de todas las que estamos en este Comité es que somos luchadoras. Somos mujeres que hemos podido ser reconocidas socialmente, trabajadoras excelentes, pero, al mismo tiempo, tenemos que cuidar nuestras vidas, nuestras familias, nuestras parejas, nuestros padres y nuestra educación continua, y al mismo tiempo, hasta hacer ejercicio de vez en cuando”. 

CONTÁCTANOS

Central: 809-622-4983

Dusan Piña. Presidente y Director.
Contacto: dusanpina@revistacontactord.com
809-697-7585

Haydée Ramírez. Vicepresidenta y subdirectora.
Contacto: hramirez@revistacontactord.com
809-729-8980

DELIVERY SERVICE
Llenar con tus datos el siguiente formulario para recibir la revista CONTACTO en tu residencia o negocio.
Costo: 200 pesos por revista. (Todos los campos obligatorios*)

Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011