Roberto Cavada: La historia del “Hombre Noticias” ¡y un chin más!…

Conocer a fondo a Roberto Cavada no es fácil. Renuente a dar entrevistas porque no le gusta hablar de sí mismo, el director de Prensa y presentador de Telenoticias es un periodista apasionado de su profesión, que siempre tiene a Cuba en sus pensamientos, pero que eligió ser dominicano (nacionalizado) “por la consagración de todo lo soñado”. Revista CONTACTO conversó en exclusiva con el “Hombre Noticias”, quien nos reveló que tras entrevistar recientemente al presidente cubano Miguel Díaz-Canel, este le dijo que “ya puedes regresar a Cuba y puedes invertir aquí, ya hay posibilidad para que inviertas en medios de comunicación”, ante lo cual, Cavada le respondió: “pero yo quiero tener mi emisora de radio, 
mi propio canal de televisión” … Y Díaz-Canel le respondió: “¿y por qué no?”.

Reunirnos para hablar de periodismo con Roberto Cavada es un deleite. Es conversar con alguien que ama su profesión, que al igual que el Premio Nobel de Literatura, el colombiano Gabriel García Márquez, está convencido de que “el periodismo es el mejor oficio del mundo”, frase que popularizó el Gabo en octubre de 1996. 

Practicar el periodismo con pasión es el común denominador de este periodista cubano, nacido en Ciego de Ávila, Cuba, en 1971. Y eso es lo que ha hecho Roberto Cavada Barreras en su carrera profesional, que comenzó en Pinar del Río, otra localidad de Cuba, y que lo tiene hasta el día de hoy en Santo Domingo, República Dominicana. 

“Ciego de Ávila es mi terruño original. Nací ahí, es una provincia del centro-oriente del país, pertenecía primero a una provincia que se llamaba Camagüey, en la primera distribución político-administrativa de Cuba, que después se dividió 1970. Yo nazco en el 71, y ahí me crié.

Estuve mis primeros siete años de vida, porque después mi familia, que era muy pequeña, mi padre, que en paz descanse, mi madre, mi hermano y yo, nos mudamos a la provincia más occidental de Cuba, que es Pinar del Río, más cercana a Yucatán, más cercana a México.

Y, entonces, Ciego de Ávila fue la oportunidad para reencontrarnos todos los años en vacaciones. Mi madre nunca dejó de llevarnos todos los veranos a Ciudad de Ávila, que es una provincia eminentemente agrícola, producía piña, tenía centrales azucareras… Por supuesto, tiene costa norte, costa sur, tiene playas, tiene desarrollo turístico”.

 Según Cavada, ese lugar se convirtió en la base de su formación en todos los sentidos, porque fue la convivencia con sus abuelos paternos y maternos, que eran diametralmente opuestos políticamente hablando: unos muy comunistas, y los otros más conservadores, “nada que ver con el comunismo”. Sin embargo, siempre prevaleció la familia, “y hasta jugábamos dominó todos juntos”. 

“Yo veía a mi abuelo materno que escuchaba a escondidas emisoras de onda corta que se originaban en Estados Unidos, que eran contrarias al sistema. Y mis abuelos paternos, que eran totalmente lo contrario, y mantenían una vida muy austera: no tenían nevera, no tenían lavadora, lavaban la ropa a mano, era una cosa bastante polarizada. Pero eso me ayudó mucho, a formarme, y a ser el hombre que soy hoy”, recuerda Roberto Cavada, entrevistado en exclusiva por revista CONTACTO, en el set de Telenoticias, canal 11, Telesistema.

Su gran pérdida

Roberto Cavada, a los ocho años, vio partir a su padre, y como es de suponer para cualquier persona, perder a un progenitor es un hecho muy duro, como lo fue para él, su madre y su hermano, que solo
tenía 3 años. 

“Fue una responsabilidad y un compromiso grande. Mi papá era médico, murió de 30 años de edad, de cáncer de estómago. Yo tuve relativamente poco tiempo de convivir con mi padre, porque mi papá fue a estudiar la especialización de su carrera como médico a México. Y, entonces, de mis 7 años, porque cumplo 8, y al mes muere mi padre, lo pude disfrutar solo cuatro o cinco años, porque dos los destinó a estudiar en México.

Cuando regresa de México es que nos vamos a Pinar del Río. A él lo nombran director de Salud Pública en la provincia de Pinar del Río. Él había estudiado una especialización en medicina administrativa y nos mudamos allá sin familia alguna.

Yo tengo una familia muy corta. Por parte de mi padre, él era hijo único. Y por la parte materna, tenía unos tíos, pero una se había ido de Cuba muy temprano, y el otro era médico, que vivía en Ciudad Ávila, o sea, en Pinar del Río no teníamos a nadie.

Como les decía, nos mudamos en enero de 1978, y mi padre fallece el 28 de septiembre. Yo cumplo años el 4 de julio, por ello, acababa de cumplir los 8 años, y mi padre, que cumple el día 3 de julio, acababa de cumplir los 30… En ese momento, mi mamá toma una decisión: quedarse con nosotros solos, mi hermano, que tenía tres años, y yo, en Pinar del Río, sin más familia. 

Los vecinos apenas lo conocíamos, mi mamá trabajaba en la parte contable, en una oficina de estadísticas, y decidió quedarse ahí. Esa decisión de mi mamá le llevó a tomar otras, como por ejemplo: a darme, por primera vez, con ocho años, las llaves de nuestra casa; de ocuparme de mi hermano cuando ella no estuviera; de ir a recogerlo; de prepararme yo mismo la comida; y de asumir una serie de responsabilidades familiares y personales que creo que adelantaron un poco mi proceso de maduración como persona, de lo cual, no me arrepiento, ni nunca le he reprochado eso a mi madre, porque nos dio una formación y una felicidad enorme,
sin vivir con esa carga de ser
huérfano de padre.

Pero, de todas formas, asumí esa responsabilidad de entretenerme yo solo. Vivíamos en el piso 10 de un edificio, y ahí tenía que cuidar a mi hermano, en el balcón; de ir aprendiendo a cultivar amistades sin la referencia paterna. Mi mamá era madre y padre a la vez… Fue un proceso complejo, pero, por supuesto, no invito a nadie a que lo transite como yo… (reflexiona). Pero para mí fue un momento importante, y me ha marcado toda mi vida para bien”.

Dices que tu madre, Sonia Barreras, fue madre y padre, ¿qué ha representado para tu carrera personal y profesional tu madre? 

“¡Todo!, mi madre ha sido todo. Mi madre me ha apoyado hasta en lo que ella considera… imprudente o innecesario. En un momento de mi vida, ella me apoyó mucho, por ejemplo, cuando iba a decidir lo que iba a estudiar, pues yo tenía muy claro desde chiquito que iba a estudiar algo vinculado a los medios, no precisamente periodismo, pero sí vinculado a los medios. Cuando voy a vivir a Pinar del Río, en Cuba, existía algo que se llamaba como círculos de interés pioneril, o algo por el estilo. En la primaria, en el quinto o sexto grado de los estudios, ellos iban a las escuelas, y a partir de tus vocaciones o de tus intereses, había círculos de interés de medicina, de farmacia, para ir viendo tu vocación, por dónde ibas, hacías horas extracurriculares o extraescolares.

Y yo escogí un círculo de interés de locutores pioneril, que eso implicaba ir todas las tardes a una emisora de radio de la provincia, que se llama Radio Guamá, en Pinar del Río. Es un nombre indígena, y allí había una señora, que mantengo comunicación con ella, Nora Peláez se llama, mi gran maestra, que me enseñó a cómo hablar delante de un micrófono, y nos enseñó todo lo que había que hacer en la radio.

En aquel momento, eran cintas magnetofónicas, todavía utilizábamos placas, acetato para musicalizar…
Ahí hacíamos el noticiario pioneril, que se transmitía por la mañana en la radio, dentro de un programa de música mexicana.

Ahí aprendí a escuchar la música mexicana, la música campesina, cubana. Y hacíamos como un noticiario que era breve, se pasaba por la radio, y yo lo ponía cuando iba para la escuela con otros amiguitos del barrio, y me escuchaban en la radio, porque yo hablaba por la radio, y entonces eso
me formó mucho. 

Cuando llega la etapa para entrar al preuniversitario, ya yo estaba involucrado mucho en la radio… Iba, hacía guiones, hacía programas, conducíamos programas, éramos un grupo de adolescentes en ese momento.

Ahora, en un momento, mi madre me impuso que yo tenía que apostar al centro de ciencias exactas, para no vincularme con la parte militar, pero yo no la entendía en aquellos momentos, y le decía: ‘yo lo que quiero es ir a la emisora, y hacer eso no me va a permitir’. Pero ahí se impuso el rol de madre para aconsejarme. Sin embargo, en el resto de las cosas, aun cuando ya uno es más adulto y respeta tus decisiones, ha sido eso, una mujer que respeta todo lo que he decidido
en mi vida.

Por ejemplo, cuando ella y mi hermano deciden irse de Cuba, yo decido quedarme, y me quedo solo en Cuba, por una convicción propia en el año 94… Tenía 20 ó 21 años, y lo hablamos en familia, y nos sentamos, y ella tenía sus argumentos. Era una persona joven, mi madre quedó viuda muy joven… Mi hermano era un adolescente, que no se veía en Cuba, y ella, para proteger a mi hermano y prevenir que no cometiera una locura, como que se fuera en una yola o en algo más peligroso, decide emigrar, pues tenía una hermana que vivía en los Estados Unidos, y otras amistades y familias por la parte materna que estaban allá, su propia mamá, y se van los dos a Miami…”.

Cavada, en esa historia nos estás contando el proceso para elegir una carrera, que en Cuba ya te van formando y te van dando la idea de qué podrías estudiar. Por ejemplo, aquí eso no existe. Los dominicanos siempre decimos cómo le ganamos a Cuba, sacando la parte política y sacando la parte económica, ¿cómo le ganamos a Cuba? 

“Creo que profundizando en la educación de los dominicanos.

Yo creo que los recursos nunca son suficientes, pero hay bastante y en demasía en el sistema educacional dominicano. Hay un 4% del PIB que se dedica a la educación básica, no estoy hablando de la superior, de la básica.

Yo creo que tiene que haber mayor consagración a eso. Y se han ido dando pasos… Cuando hablo de la consagración, hablo de crear las condiciones para que se eduque bien. Y crear esto de los transportes que lleven a los chiquitos a las escuelas públicas con seguridad, eso es parte también de la formación, porque da seguridad
a la familia, da garantías de que todo
va a funcionar.

Pero debe haber un seguimiento grande del profesorado, de los educadores, y de los padres, que no haya un desentendimiento después que llegan de la escuela, que no se desentiendan del muchacho. Pero, la única manera de competir con Cuba o con cualquier otro país, es formando a los niños y niñas dominicanas desde edades muy tempranas.

Fíjense que el gran reto que tiene República Dominicana para seguir insertándose en las nuevas maneras
de hacer economía, de ser eficiente,
de ser competitivo, es la buena formación, y ese es el talón de Aquiles del país: la formación.

A veces, nos quejamos de que en los hoteles del Este puede haber muchos extranjeros trabajando y, sobre todo, haitianos que participan en la construcción y después se quedan. ¿Por qué? Porque muchos de ellos manejan hasta tres idiomas, hablan el creole, hablan el francés, hablan el español, porque la realidad les obligó a aprenderlo, y algunos hablan hasta un chin de inglés. Hay hoteles que aquí no han podido abrir a plena capacidad porque les falta mano de obra que maneje varios idiomas. Entonces, el tema de la formación, sigue
siendo vital para competir con el mundo, y a eso tiene que apostar República Dominicana”. 

Volviendo al tema familiar,
¿cómo tomó tu hermano tu decisión de quedarte en Cuba?

“Mi hermano, en ese momento, estaba concentrado en él, y no sopesaba mucho eso… Dentro de las cosas de la responsabilidad que asumo, cuando nos quedamos en Pinar del Río, fue asumir un poco el rol de padre para mi hermano. Y lo hemos mantenido…

Yo adoro a mi hermano, como el
hijo más pequeño que primero tuve, como el gran amigo, como un excelente padre que es.

Vive en Miami, tiene su familia en Miami, mi madre también sigue allá…
Y para mí, ha sido algo esencial también en mi formación como ser humano. Él es muy respetuoso también de mis decisiones, y él las respetó, y me sigue respetando todas mis decisiones, y mi madre también”.  

¿Alguna vez has pensado en regresar a Cuba? 

“No creo. Yo soy en eso muy planificado, en el sentido de que quizás organizo mi vida como un empresario, y nunca estudié nada vinculado a eso, pero por proyectos de trabajo y de vida, y cada ciclo lo cierro. 

Yo creo que Cuba ha sido un ciclo cerrado para mí en ese ámbito, no dejo de pensar en Cuba, no dejo de estar atento a lo que ocurre en Cuba… Pero, ahora que acabo de regresar de Cuba, estuve hace 15 días allá, he ido en el momento más difícil para Cuba, económicamente hablando. Nunca había visto a Cuba como la acabo de ver, nunca, nunca… O sea, en el plano social, el deterioro es una de las cosas más apabullantes que he visto a la dignidad humana. Con esto no estoy culpando a nadie. Hay responsables, porque quizás hay decisiones que se están tomando ahora en el plano económico que debieron haberse tomado hace 10 ó 20 años. Pero no me toca juzgar esa parte… (Reflexiona).

Siempre he dicho, cada vez que me preguntan de ese tema, y siempre insisten en la parte política, y yo digo: ‘yo tomé una decisión hace 26 años, que fue emigrar de Cuba, y aun cuando nací allí y me duele Cuba, el futuro de Cuba lo deben decidir los cubanos que se dedicaron o decidieron vivir en Cuba’.

Entonces, eso es una responsabilidad histórica de ellos. Yo puedo colaborar, puedo dar una opinión, pero en modo alguno juzgarlos por lo que hacen o dejan de hacer, porque eso es una responsabilidad de ellos, que apostaron a eso, pensando que algunos no tenían posibilidades de emigrar, o no sentían esa necesidad, o no fueron valientes para hacerlo, y hoy piensan que, como yo en un momento cuando decidí quedarme solo en Cuba, que pensé que desde mi posición podía colaborar a los cambios que necesitaba Cuba, modestamente… No estoy diciendo que fuera a ser presidente de Cuba ni nada, pero se vivía un momento de cambios y yo dije: ‘quiero ser partícipe de eso’.

Por eso me quedé, no por otra cosa. Estaba recién graduado de periodismo, y yo quería vivir ese momento por el que transitaba Cuba. 

Yo no me veo regresando a vivir en Cuba, porque he hecho mi vida en República Dominicana, un país al que le agradezco infinitamente todo, absolutamente todo. Entonces, volver a emigrar de regreso, sea con una mano adelante y otra atrás, o sea con todo el triunfo, es comenzar de nuevo… No sé si tendré la salud para hacerlo”.

Cuba y su entrevista con Miguel Díaz-Canel

Cavada, usted pudo entrevistar al presidente de Cuba, ¿cree que él tiene las herramientas para poder sacar a Cuba adelante?

“Él está entrampado en una difícil situación. Heredar un país mentalmente preparado para otra cosa, que no es la que quizás se necesite, es complejo… Lo digo porque nadie se prepara ni para vivir bien ni para vivir mal: uno aspira a vivir en mejores condiciones. Pero, aun cuando la base del crecimiento cubano fue la formación educacional, nos formaron en un criterio social de que el Estado nos lo daba todo, y eso está casi en el tuétano de la gente… Es una cosa rarísima. Los sociólogos saben de qué estoy hablando.

Entonces, hacer ese cambio, aun cuando hoy la economía, la poca o la mucha que hay en Cuba, se sustenta en el capital privado, y en el emprendimiento de los privados, que el cubano en eso es un loco, le gusta hacer negocios y le da para allá y emprende y eso, pero sigue en el sustrato ahí de la sociedad, el que el Estado me lo tiene que dar todo… Y esa es una de las cosas que gravita sobre el desarrollo del país.

El sistema fue muy paternalista con sus ciudadanos. No quiere decir que no los proteja, pero confundió la igualdad con el igualitarismo, y a todos no nos correspondía lo mismo. Fue un error del sistema, y espero que lo hayan reconocido. Pero salir de eso, te lleva por caminos de que ‘ahora me desamparas’, ‘de que ahora no me proteges’, es muy difícil… ¿Qué hago con una generación que ha envejecido dentro de la revolución, que apostó a eso?… Y que ahora tú no puedes darles la misma cantidad de alimentos que le dabas, a precios subsidiados a cada uno de los 10 millones de cubanos. ¡Es complejo!… ¿Por qué no los acostumbraste a tener una cultura de producción?… porque se creían, o nos creíamos, merecedores de todo.

Entonces, ese es un punto importante que gravita sobre el éxito de su gestión. Lo otro, es ese mismo pensamiento que está arraigado en el entorno de los funcionarios que le acompañan. Él puede tener mucha apertura para hacer los cambios y dejarlos por escrito… Pero, por ejemplo, cuando yo llegué a La Habana hace unos 15 días atrás, él acababa de anunciar 176 medidas económicas de apertura a la economía cubana. Incluso, eran 200 y tanto, que fueron debatiéndose y fueron descartándose algunas, quedaron en 176…

Pero estamos hablando de medidas tan radicales, como permitir la banca privada en Cuba, de capital cubano o de capital extranjero, ¡cuando la banca privada se cerró en el 1959!, con el triunfo de la revolución. Volver a eso, 67 años después, o dar la tierra en usufructo por 99 años, o muchísimas otras medidas que acompañan a eso de la pequeña y la mediana empresa, es muy difícil… O sea, es una revolución económica que ni el país está preparado para asumirla, porque al final, el Estado va quedando en lo que debió haber sido siempre: regulador de la sociedad.

Hoy, cambiar esa mentalidad, darles poder a los municipios para exportar e importar sin tener que llamar a un ministerio, no sé cómo lo harán… Eso suena bonito, hacerlo en concreto, es complicado. Eso pesa a la hora de llevar adelante a buen puerto los cambios. Y lo otro, es el tema del bloqueo energético, sobre todo el que hay ahora, que no es mentira, que el propio gobierno de Estados Unidos lo ha dicho y lo ha dispuesto, y no permite que entre combustible a Cuba ni para mover la gran industria, ni para mover la generación eléctrica, ni para mover los sistemas de transporte. 

Entonces, Díaz-Canel tiene toda la buena voluntad, lo hablamos públicamente en la entrevista, y en privado también. Yo le decía, ‘mira, República Dominicana tiene todas las herramientas para hacer gobiernos eficientes y para tener controles sobre la economía, para cobrar los impuestos, etc. Tiene una estructura para eso, formada bajo un criterio capitalista, con recursos que busca afuera, que pide préstamos, que tiene acceso al capital, etc. Sin embargo, el 51% de la economía dominicana es informal. O sea, no paga impuestos, no paga seguridad social, no paga nada, porque el gobierno ha sido incapaz de hacerlo’”.

¿Cómo consiguió esa entrevista con el presidente Miguel Díaz-Canel?

“La entrevista yo la había solicitado a raíz de la Cumbre de las Américas en 2025, que se iba a realizar aquí, y que al final no se hizo. En ese momento, cuando se convocó la Cumbre de las Américas, no se sabía si República Dominicana iba a invitar formalmente a Cuba, porque se hace por invitación, junto con Estados Unidos. Ya Cuba había sido invitada a otras Cumbres de las Américas, había asistido a la de Panamá, donde se produjo el primer encuentro entre Raúl Castro y Barack Obama. Y bueno, existía la posibilidad de que asistiera Cuba a esa reunión cumbre, y yo solicité la entrevista de manera formal.

Nunca me respondieron en ese momento. Nunca se dio la Cumbre, pero tampoco los invitaron… República Dominicana decidió no invitar ni a Cuba, ni a Nicaragua, ni a Venezuela,
en ese momento, y se quedó ahí. 

Y tan temprano como hace un mes, recibí una llamada de la directora de Comunicaciones de la Presidencia de
la República de Cuba, diciéndome
que ‘acusaban recibo de mi solicitud y que estaban dispuestos a concederme una entrevista’.

Yo conozco a Díaz-Canel de hace muchos años atrás, cuando vivía en Cuba. Él era un líder estudiantil y juvenil, y yo, como reportero en una emisora de radio, donde cubría las actividades de esa organización estudiantil y tuve la oportunidad
de conocerlo. 

Y nada, me invitan a la entrevista, y yo les dije: ‘está bien, yo voy para allá’.

Yo tenía un viaje familiar, pero tuvimos que mover la fecha por ese viaje. Entonces, regresé un sábado de España, y el lunes en la madrugada vuelo a Cuba, ya con las dificultades de que no hay muchos vuelos, y con hoteles que son muy… Al final, logramos un hotel en una zona céntrica, por todo el tema de la electricidad y toda esa historia, y las condiciones.

La entrevista estaba pautada para un día, pero Díaz-Canel acababa de anunciar las 176 medidas, y tuvimos que moverla a otro día, porque esas medidas había que presentarlas para el Parlamento, y entonces ya era mejor esperar a que se concluyera ese proceso para hacer la entrevista. Al final, un viaje de tres días, se convirtió en una semana para hacer una entrevista. 

Yo tengo que decir, con total y absoluta sinceridad, que nunca me pidieron el cuestionario de la entrevista. Se los juro por mi hijo. No tengo por qué mentir en eso, ni por el conocimiento o la relación que pueda tener con él (Díaz-Canel) y su equipo.

Al final, en su equipo de trabajo de comunicaciones, hay colegas que estudiamos juntos periodismo, y
otras personas que nos son afines.
Pero, en ningún momento me
pidieron el cuestionario, ni me
pusieron condiciones de dónde hacer
la entrevista.

Llegué y llamé para avisar que estaba en el país, porque al final, ellos no me pagaban nada, ni hotel ni nada… Eso lo tuvo que pagar la familia Corripio, el Grupo de Comunicaciones Corripio. Y yo tuve que coger un taxi, ¡carísimo por demás!, para llegar al Palacio de la Revolución, y me abrieron el Palacio.

Había problemas con la climatización, no tenía aire acondicionado, por el problema eléctrico, y yo no creía que era sensato que un Presidente de la República saliera sudando en pantalla, ni yo tampoco.

Yo, en las locuras mías, les dije que fuéramos a la oficina del presidente, y nos metimos en la oficina, él no estaba ahí en ese momento, y nos sentamos allí. Él tiene unas mecedoras en la oficina, le dimos vuelta, y comenzamos… Yo decía: ‘¿será que estoy viviendo un sueño en Cuba?’…

O sea, quiero aclarar algo: no faltaba rigor, pero con Fidel (Castro), era otra cosa, pero en eso, llegó él allí… Nos saludamos, hablamos. Hicimos la entrevista. Me faltaron en la conversación algunos temas, pues él habla muy pausado. Yo creo que dentro de los temas que están sobre el tapete, sobre la mesa de negociaciones con Estados Unidos, hay muchos temas que me faltaron, como el tema económico. Había uno que figuraba, que es el tema de los presos, que Estados Unidos considera presos políticos, y Cuba no tanto… Y esa pregunta me faltó hacerla, pero no porque ellos me prohibieran hablar de presos políticos. 

Después, ellos se comunicaron conmigo para pedirme la autorización para transmitir la entrevista en televisión abierta en Cuba, y la transmitieron en Cuba, y la han transmitido en las redes sociales, han puesto fragmentos. 

Esto también tiene un componente: es la primera entrevista que un presidente cubano, civil, que en la etapa de la revolución, le concede a un periodista cubano, que no reside en Cuba. O sea, tiene esos detallitos que envían ciertos mensajes o pretenden enviar ciertos mensajes.

No creo que tenga otro mérito más allá de lo que hice, pero uno sabe qué ocurre. O sea, al final, Cuba ha tenido muy pocos presidentes civiles en su historia”.

Su llegada a República Dominicana

Roberto, tienes 26 años en República Dominicana y elegiste ser dominicano. ¿Qué significa hoy para ti República Dominicana?
“Te decía ahorita, para mí es la consagración de todo lo soñado. República Dominicana es la consagración de lo que aspiré, de lo que soñé y, gracias a Dios, la sociedad y el país me han permitido lograrlo.

Yo no tengo cómo agradecerle al país, entre las coincidencias y las discrepancias, de cómo me han ayudado a terminar de formarme… No estoy terminado, uno termina con la muerte, pero República Dominicana me ha hecho madurar en muchas cosas.

El hecho de vivir en una sociedad cubana veintitantos años, y vivir la otra mitad de mi vida en esta otra sociedad, ¡yo ni pagándolo lo hubiese logrado!, y ese complemento a mi formación de la otra cara de la moneda, de un Estado paternalista, a uno que a veces era bastante desgarrador para ciertas poblaciones. Estar aquí me ha ayudado a buscar un equilibrio en mi vida y en mi visión. Quizás, a muchos no les guste, porque ser equilibrado no está de moda, y hay que estar en las antípodas y en los polos,
y si no estás en uno, no cuentas en la historia, y yo
creo que es así. 

Y ese equilibrio, esa manera de sopesar cada cosa, el ímpetu de la juventud, trato de mantenerlo, aunque ya no soy tan joven, porque es lo que me da energías, el cuestionar. Pero, desde otra perspectiva, el complemento para lograr hacer una pregunta equilibrada, que busque lo que la gente quiere saber, sin ofender, ni agredir, ni alzar la voz, ni dar un manotazo en la mesa, me lo enseñó República Dominicana, ¡para mí, es mi país!…

Antes, algunos me decían, cuando intentaban ofenderme, diciéndome: ‘tú no puedes opinar, porque tú no eres dominicano’, o ‘porque tú no eres de aquí’. Con esas palabras, recordaba una frase de Máximo Gómez, que para los cubanos es más cubano que los propios cubanos, ¡y es dominicano!, banilejo, pero sus restos siguen en Cuba…
Es el gran generalísimo libertador de Cuba, y Máximo Gómez decía que: ‘no se es solo del país donde se nace, sino de aquel donde se vive y se muere’. Entonces,
yo soy de esos”. 

Volviendo al tema del periodismo, hoy estás dirigiendo un medio de comunicación en el país, y uno de los retos que tenemos es la IA, y los fake news, ¿Qué tan difícil es dirigir un medio de comunicación y dar con la verdad en cada una de las informaciones?

“Es difícil, porque sigue siendo la premisa más importante, la formación del periodista. Yo creo que el periodista que esté bien informado, que le guste su profesión, que siga los temas, que tenga sus niveles de contacto, que maneje la información al dedillo, sin convertirse en un especialista, ni sustituir al funcionario, ni al erudito, tendrá muchas más facilidades para enfrentar el mal uso que se hace de las nuevas tecnologías en materia de comunicación, sea con inteligencia artificial, o sea utilizando las redes para publicar fake news.

Todo va a radicar en la formación, y en un principio básico del periodismo, que ahora, a veces, no se tiene mucho en cuenta, que es validar la fuente y comprobar de dónde viene la noticia, que sea hace simplemente con una llamada. 

Entonces, aquí cualquiera se va con el primer swing al lanzamiento de la bola, y hay un principio básico que hay que comprobar: de dónde viene la información, y si está completa. O sea, el hecho de comprobar y probar es parte del éxito para no pifiar en una. Entonces, como al final se ha ido confundiendo esto, ojalá se vaya rectificando en el camino los roles del periodista y del comunicador, que no necesariamente son los mismos, porque a veces, hay personas que comunican sin ser periodistas, pero hay comunicadores que no son periodistas, que intentan serlo, porque asumen roles del periodista, ¡y lo hacen fatal!, y le hacen un grave aporte a la sociedad, ni siquiera a la profesión, porque yo sigo siendo periodista, pero usted es un mediocre, y seguirá haciendo su papelazo, pero no a uno, si no que a la sociedad, porque les cree. 

El periodismo es mucho más que informar, es el referente que tiene la sociedad para conocer lo que pasa en ella. No es un influencer solamente. Un influencer es un complemento de eso que pasa, y puede tener relevancia y puede tener importancia, y no se la quito, pero no puede venir a sustituir a un periodista”. 

¿Qué crees que les hace falta a los reporteros que salen hoy de las universidades?

“Amar la profesión, creer en ella. Mi mayor frustración con ciertas generaciones, no voy a generalizar, que recibo aquí de las universidades, de las carreras de comunicación, es que no piensan como periodistas. Sus opciones es sentarse en este puesto (de lector de noticias). Yo le digo: ‘perfecto, mijito, yo estoy loco por retirarme, irme para mi casa a leer, a hacer otra cosa, a lo que sea, pero esto hay que ganárselo, pero no porque te acuestes con el dueño, ni que compres el puesto. Hay que ganárselo con conocimiento, hay que ganárselo trabajando’… Ser figura en un medio es muy sabroso, pero hay que ganárselo con trabajo, mostrarlo. Yo no quiero que pasen los trabajos que yo pasé, porque cada generación tiene sus propios retos en la vida, pero tú tienes que ‘guayar la yuca’.

Tú tienes que trabajar, tienes
que demostrar que de verdad tienes la posibilidad de ser un ente diferente, y ser un referente diferente en la comunicación a tono con tu generación. No quiero que sea como la mía, no, no, para nada, ¡pero demuéstramelo!… No es porque
seas bonito o bonita, porque vengas con una minifalda o porque creas que a ti te corresponde o te mereces mi puesto. Yo te lo regalo, pero haría mucho
daño a la profesión
regalártelo, ¡gánatelo!…

Y hoy todos quieren ser relacionistas públicos, o quieren trabajar en comunicación corporativa. Pero, ¿y dónde queda el reportero? ¿A quién se lo vamos a dejar? ¿Quién trae las noticias a la pantalla o al periódico o a la revista o a las propias redes? Es una misión de los periodistas.

Yo siempre le digo a mis colegas aquí en la redacción, cuando empezó esto de las redes sociales, bueno, de hecho, la marca Telenoticias fue la primera marca que tuvo una cuenta de Twitter en el país como noticiario. Y después, yo me involucré en eso, año 2009, van a pasar ya 17 años de eso, y yo les decía a mis colegas, ¡hay que montarse en eso!… No le dejemos el espacio a otra gente que no tiene la capacidad para hacerlo, usted es periodista, abra su cuenta de X o de Twitter, en aquel momento. No existía Instagram ni nada. Muchos no lo entendieron, o lo entendieron tarde. Pero la única manera de preservar nuestra profesión, es nosotros haciéndolo bien, entonces, a esta generación le falta un chin de eso”. 

En estos años, has creado un estilo periodístico, una forma de mostrar las noticias, de contar una historia diferente. ¿Cómo asumes esa responsabilidad? 

“Es el resultado, primero, de la confianza y responsabilidad que me dieron los dueños del Grupo. Si no hubiese tenido el respaldo de los Corripio, y lo digo con total sinceridad, no es por alabarlo ni nada por el estilo, porque al final, me siguen pagando mi quincena, aunque quiero que me paguen un poquito más… (Risas), pero no tengo por qué adularlos en ese sentido.

Pero si ellos no me hubiesen dado ese consentimiento, y esa oportunidad, no hubiésemos llegado a esto, porque al final, cuando les presenté el proyecto, era sobre la base de un criterio científico. O sea, yo cumplo el próximo año, el 2027, ya 20 años conduciendo el noticiario en esta manera de hacerlo. 

Y hace 20 años, en el 2007, comenzaban las redes incipientes, y yo les decía que la comunicación va cambiando y no sabemos cómo esto va. No había ni inteligencia artificial ni nada por el estilo. Esto, si queremos atraer a un público joven que no está acostumbrado a ver noticiarios en televisión, y en ese tiempo no estaba Netflix ni nada por el estilo, tenemos que atraerlo hablando como ellos, y con ellos, y para ellos.

Entonces, hay que enfocarse por ahí, hay que cambiar ciertos patrones que había impuesto la televisión, que al final, los había heredado de la radio, a la hora de comunicar una voz de un tipo muy engolada, con pronunciaciones muy subrayadas, con todas las s… Ahora, eso no quiere decir que hoy se hable mal, pero se llegó a crear un distanciamiento entre la manera de comunicar noticias en la televisión y el público.

Te veían como un referente, pero no comunicabas. Entonces, al final, el proceso de la comunicación no se daba, porque el proceso se da cuando tú dices una cosa y te lo reciben, y si no te lo reciben, no entienden lo que dicen, no tienen un nivel de empatía con lo que dicen, no se procesa, o produce la comunicación completa. A eso apostamos hace 20 años, conté con el apoyo de ellos, y me han permitido en estos 20 años realizar una manera de comunicación que es propia. Yo no aspiro a que nadie la tome como referente, porque no trabajo para eso”. 

Recién hablabas del grupo Corripio. En estos casi 20 años haciendo Telenoticias, ¿siempre has tenido el respaldo de esa independencia editorial por parte del dueño?

“Total, total, total. Yo te voy a contar solo una historia. Cuando en el año 2016 cerraron el canal en una cobertura de elecciones, el primero que llegó al estudio fue Don Pepín Corripio, y yo dije: ‘ya, hasta aquí llegó la clase’. Y me dijo: ‘vamos a reunirnos Roberto’. Cerraron el canal, aquí vino la policía electoral, que cerró el canal, y todo eso ha quedado para la historia como un momento feo, dramático, en un
proceso electoral.

¡Cerraron un canal de televisión en medio de una cobertura!… Nos sentamos, estaba el vicepresidente, estaba el jefe de información, que era Miguel Febles, José Enrique Pintor, que era el productor, estaba Don Pepín y yo. Eran las ocho de la noche, y el presidente de la Junta Central de entonces, Roberto Rosario, lo llama a Don Pepín bastante molesto, y Pepín le explica que ya cumplimos, se cerró el canal… Y vamos a poner una película.

Como a los diez minutos, vuelve el presidente de la Junta Central a llamar a Don Pepín, y le dice: ‘mire, vamos a autorizar nuevamente a abrir el canal, pero no puede estar Roberto Cavada conduciendo la cobertura’. Y Don Pepín, delante de mí, le dijo: ‘mire, el problema es que él es el director de esa cobertura, y yo no puedo quitarle esa autoridad. O volvemos al aire con él, o no volvemos’, y no volvimos. ¡Ese es Pepín Corripio!”. 

¿Cómo te sentiste? 

“No, no… (Reflexiona)… Yo quería que se abriera la tierra, el mundo, estaba en una situación que no sabía si agradecerle o echarme a llorar, porque, al final, no íbamos al aire y se frustraba toda una cobertura, un esfuerzo, recursos, etc. Pero él tomó esa decisión”.

¿Qué es Telenoticias hoy para ti? 

“Es otro hijo más, aun cuando no lo haya parido, porque en eso tengo que ser justo: es una marca que se había creado hace mucho tiempo atrás, había participado mucha gente, Danny Alcántara, dentro de los fundadores y muchos otros.Que después estuvo también Ramón Núñez, quien lo continuó cuando vino a trabajar acá al canal con Huchi Lora, y Ramón fue por muchos años el director de prensa de Telenoticias  y de Telesistema. Y a mí me tocó hacer mi parte en mi temporada, por eso es un hijo más que he adoptado, y he continuado desarrollando”. 

RC Noticias

Roberto, hoy tienes otro hijo: se llama RC Noticias. ¿Cómo nace y cómo haces para que no compita con Telenoticias en la parte digital?
“Cuando empezó a desarrollarse el tema de las redes sociales, yo creí en eso desde un inicio, y comencé a involucrarme en las cosas nuevas, en las cosas revolucionarias, en materia de comunicación, y aposté a eso.

Muchos no me entendieron al inicio, porque empecé hace muchos años en eso, con mi cuenta de X que publicaba…
Yo recuerdo que en unos premios Oscar, yo tomaba una foto del televisor con un BlackBerry que tenía en aquel momento, y lo subía a X, en ese entonces Twitter, y esa era mi manera de hacer una cobertura en X… Y después tenía Facebook y fui abriendo todo el resto de los canales.

Y llegado el momento, viendo que eso, incluso, comercialmente me podía ayudar, me senté con Manuel Corripio, que es el dueño, y le dije: ‘yo tengo este proyecto de trabajo, creo en eso, y te lo estoy informando porque no quiero que haya suspicacias en esta historia. Yo te prometo que, en lo absoluto, voy a utilizar recursos de Telenoticias en mis plataformas que las haga competir en desigualdad’, y así lo he hecho hasta hoy.

Yo creo que ha habido, primero, una decisión ética de mi parte, creo en eso. Sería muy feo auto engañarme, y utilizar a mis colegas aquí, que trabajan para la marca Telenoticias, y robarles el contenido para mis redes…

Yo tengo una estructura de cerca de 25 colaboradores para mi plataforma, en dobles turnos de trabajo; hay reporteros en la calle, hay diseñadores.

Yo formé RC Noticias bajo un criterio a distancia, o sea, yo no tengo oficina para RC Noticias. Un diseñador mío trabaja en Puerto Plata, otro trabaja en el Este. Yo los veo una vez al año, porque en materia de costo, no podía destinar dinero para alquilar una oficina, para pagar el aire acondicionado y otras cosas, entonces, prefería pagarles bien a los recursos humanos y utilizar las nuevas tecnologías para trabajar.

Entonces, hay una cabeza que coordina todo, tenemos varios grupos de WhatsApp, los que mandamos, los que ya están trabajando, y así trabajamos diariamente.

Con las agendas de trabajo, con lo que se va publicando, hay una gente que vela por la seguridad de las plataformas para no violar las normas que hay, para que no nos den un strike, para que no nos cierren una cuenta. O sea, es todo un ecosistema de trabajo cual empresa presencial. Ahora, todo lo mío es virtual, absolutamente virtual, y con un alcance en el sentido de trabajar sobre plataformas que incluyen todas las plataformas digitales, o sea, X, Facebook, Instagram, YouTube, TikTok, aunque este último es un público al que no he logrado conectar todavía”.

Sus amigos en el periodismo

Cavada, mencionaste a Huchi Lora, dijiste en un momento que él era tu “oráculo de la información”. ¿Quién es Huchi Lora para ti? 
“Lo es todo, Huchi es un referente en la ética y en moral, como ser humano y como periodista. O sea, me dio un importante respaldo, incluso familiar, para un emigrante. 

Una de las familias que me acogió aquí fue la de Huchi Lora. Tuve otras familias que me abrieron sus puertas, la familia de Jenny Alfonso, de Marcos Alfonso, sus hijas, la familia de Altagracia Paulino y Toribio, que son gente a las que quiero y amo con locura, porque brindarte un plato de comida, darte un buen consejo, siendo un emigrante, tiene una importancia capital en un momento de tu vida. Y eso yo no tengo cómo agradecérselo a ellos, y en el caso de Huchi, que me diera la oportunidad de recibirme aquí, de darme un espacio en El Día cuando empezaba, en creer en mí, porque empecé produciendo el programa cuando llegué aquí, de hacerle transformaciones… estaba el padre Abelino, estaba Ramón, o sea, había mucha gente. Creer en mí, en darme esa posibilidad, no tengo cómo agradecerle”.

¿Alicia Ortega, Nuria Piera, qué significan para tu trabajo? 
“Yo creo que son grandes colegas, son grandes comunicadoras, dos excelentes mujeres, dos excelentes madres. Siempre hago esa distinción porque, rara vez, te puedes encontrar una persona que triunfe en cada uno de sus roles como ser humano, y ser una gran profesional referente en tu país, ser una gran mujer en todo el sentido de la palabra. Cumplir tu rol de madre no es fácil para una mujer, en sociedades como esta, no es fácil, y eso hay que distinguirlo. Y ellas, por ejemplo, lo han logrado.

Entonces, ni han vendido su cuerpo, ni han vendido su opinión, ni su conciencia para dejar de ser mujeres. Entonces, han sido a contrapelo de todo eso que se ha ido normalizando en ciertas capas de la sociedad, y para mí, son dos grandes amigas. Una es mucho más competencia, aunque no nos tratamos como competencia en lo más mínimo, porque coincidimos en horario… Yo las quiero infinitamente a las dos”. 

¿Miras los ratings para ver cómo le fue a Alicia Ortega?
“¡Claro, y ella los mira también!… (risas) Ahora, cuando nos vimos después de la entrevista de Cuba, porque ella había mandado a una reportera allá a hacer unos reportajes, nos hablamos. O sea, se interesó de cómo había sido la experiencia, pasamos momentos bonitos… Ella pasó por momentos difíciles cuando perdió a su madre.
Sus hijas, a las que adoro, Jessica
y Dominique… 

Su esposo, Fernando Hasbún, fue el primero que me dio un empleo a mí en República Dominicana. ¡Aunque pasé trabajo para que me lo diera!…

Cuando yo llego a trabajar acá en el año 2000, Fernando estaba en CDN, y CDN era lo más grande que había aquí en ese momento. Ya yo lo venía viendo porque habían transmitido el juicio de los Llenas, aquel caso lamentable para el país. Y ellos fueron los primeros que lo transmitieron en vivo, el juicio, la audiencia, comenzó con otro personal, y después lo continuó Fernando.

Y yo me dije: ‘tengo que trabajar en CDN’, eso fue en el año 2000. Y yo consigo que me hagan una cita en
CDN, que estaba en Unicentro Plaza,
en aquel momento. Yo salía de donde vivía hasta la Avenida 27, subiendo por la Privada. Y me paraba en la 27 en Cerdo Centro a coger un carro público, que me dejara en la 27 con Lincoln, para ir a Unicentro Plaza.

Cuando fui, Fernando no me recibió… Y así estuve una semana yendo todos los días, desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde: bajaba en Unicentro Plaza a una cafetería a tomarme un café y una empanada, y volvía y me sentaba para que Fernando me recibiera… y ¡Fernando nunca me recibió! Yo hago la historia, porque yo se la he hecho a él. Fernando nunca me recibió, hasta que un día, mandó a Manuel Quiroz a recibirme, porque yo iba todos los santos días a sentarme en la recepción a que me dieran un empleo, que me escucharan. 

Manuel Quiroz fue el primero que me entrevistó, me llevó para la redacción, y me dijo: ‘siéntese ahí’. Y entonces, me senté en la redacción, y él me da El Caribe y me dice: ‘yo quiero que usted me redacte de esa noticia de El Caribe de Don Juan Bosch, que estaba ingresado en la Plaza de la Salud con un sangrado nasal profuso, ‘que usted lo redacte para televisión’…

Yo me senté y lo redacté. Y Quiroz empieza a preguntarme cosas. ‘¿Y tú conoces a Juan Bosch?’… y empieza a hacerme preguntas y yo empiezo a respondérselas. Después de una larga conversación, me dio el empleo, y entonces, en esa oportunidad, yo participé en la producción de la toma de posesión de Hipólito Mejía en otro canal, en el año 2000, el 16 de agosto. 

Termina eso, y el 17 de agosto me quedé sin empleo, y Fernando me llama y me dice: ‘yo quiero que seas el productor de Marielena Núñez’, que tenía un programa que se llamaba Contacto con Marielena Núñez. Y entonces, ahí produzco Contacto.

Yo ya había conocido a Manuel Corripio, gracias a Altagracia Paulino, y a la entonces administradora de acá del canal, Maritza de los Santos. Y habíamos quedado en conversar, entonces, Manuel Corripio quería hacer cambios aquí en Telenoticias, había contratado un grupo de gente, y se había quedado ahí en el tintero… Y yo empiezo en Contacto, me lo encuentro en una ocasión, y me dice si yo mantengo mi palabra que voy a ir a trabajar con ellos. Y le digo: ‘usted me llama’. Y ya así, en el año 2001, un 15 de marzo, entro a trabajar a Telesistema, hasta el día de hoy”. 

¿Quién es hoy Roberto Cavada Barreras?
“El mismo niño que entró, por primera vez, a los ocho años, a una cabina de radio, que se deslumbró con los medios de comunicación, y con el hablar ante un micrófono,
y que sigue pensando que la palabra con responsabilidad transforma y hace crecer, y creo en eso y apuesto a eso. Y será mi biblia hasta los últimos días de mi vida”. 

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