Rossanna Figueroa: ¡35 años de periodismo corporativo… y de sensibilidad social!

Desde agosto de 2024, Rossanna Figueroa ocupa la posición de directora de Comunicaciones del Ministerio de Energía y Minas. Pero este es solo un paso del largo camino que ha realizado en más de 35 años de carrera profesional en periodismo y comunicación corporativa, tanto en empresas privadas como instituciones públicas. “Soy una mujer firme en valores, madre guiada por el amor, y periodista consagrada a la verdad, que ha hecho de la palabra su misión, y de la coherencia, su mayor legado”.

Conversar con Rossanna Figueroa de periodismo es hablar de pasión. De una carrera que conlleva ética, investigación, honestidad, credibilidad, confianza, profesionalismo y trabajo, mucho trabajo. Y todo esto, y mucho más, es lo que esta periodista de Monte Plata ha recorrido en más de 35 años de trayectoria.

 Para Rossanna, el periodismo es pasión, es sacerdocio y es una responsabilidad personal ante la sociedad.

 “Es pasión, porque no lo elegí solo como profesión, sino, como vocación. Desde mis primeros pasos en la radio, hasta las redacciones impresas y digitales, siempre he sentido que el periodismo es el espacio donde mejor expreso mi compromiso con la verdad y con la palabra. Es una energía interna que no se apaga con los años, que se renueva con cada historia.

Lo asumo también como sacerdocio, en el sentido más ético del término. El periodista sirve a la sociedad cuando investiga con rigor, informa con equilibrio y da voz a quienes no la tienen. Implica sacrificios: horarios extensos, presión constante, exposición pública. Pero, también, implica coherencia y conciencia moral”.

 Así de categórica es Rossanna Figueroa al dialogar de esta profesión tan digna como es el periodismo, que un día, el escritor colombiano, Gabriel García Márquez, la definió como “el mejor oficio del mundo”, una “pasión insaciable que requiere ética, investigación rigurosa y vocación, no solo talento”.

 Es que, para Márquez, conocido cariñosamente como “Gabo”, el periodismo no era una carrera de velocidad, “sino de pertinencia, y el reportaje era su máxima expresión”, lo mismo que piensa hoy Rossanna Figueroa sobre el “ejercicio duro”, como le decimos en República Dominicana.

 “El periodismo duro, o periodismo de denuncias, es una de las expresiones más necesarias y valientes del oficio. Creo firmemente que una sociedad democrática necesita periodistas que investiguen, cuestionen y expongan irregularidades cuando existen. Sin ese tipo de periodismo, el poder —político, económico o institucional— corre el riesgo de operar sin contrapesos. El periodismo de denuncia cumple una función de vigilancia social que fortalece la transparencia”.

 Para Rossanna, la clave de un buen periodismo, y un buen periodista, es la honestidad, y la pasión con que se trabaje, y para ello, en el país existen aún muchos retos por delante.

 “Para mejorar el periodismo dominicano no basta con señalar debilidades, hay que asumir compromisos estructurales. Primero, hace falta mayor inversión en formación continua. El entorno digital ha transformado las rutinas informativas y muchos medios aún operan con esquemas tradicionales. 

Necesitamos más capacitación en verificación digital, periodismo de datos, inteligencia artificial aplicada a redacciones y narrativas multimedia, sin perder la esencia ética del oficio.

Segundo, es urgente dignificar las condiciones laborales. Un periodista mal remunerado, sin estabilidad ni protección social, trabaja bajo presión constante. La precariedad afecta la calidad. Si queremos rigor, debemos garantizar condiciones mínimas de ejercicio profesional.

Tercero, fortalecer la cultura de investigación. En nuestro país predominan la noticia declarativa y la agenda reactiva. Falta más profundidad, más contextualización, más análisis. El periodismo no puede limitarse a reproducir declaraciones; debe interpretar, explicar y, cuando sea necesario, fiscalizar.

También, debemos reforzar la ética y la autorregulación. En tiempos de desinformación y polarización, la credibilidad es el principal activo de un medio. Sin confianza pública, no hay periodismo sostenible.

Y, finalmente, necesitamos mayor articulación entre academia, gremios y medios. La formación universitaria debe dialogar más con la práctica real, y los medios deben abrir espacios de mentoría para las nuevas generaciones”, asegura Rossanna Figueroa,

directora de Comunicaciones del Ministerio de Energía y Minas, entrevistada por revista CONTACTO en el restaurante Il Cappuccino.  

El “momentum” de RossaNna

Rossanna, ¿cómo han sido estos 19 meses al frente de las Comunicaciones de esta entidad? 

“Han sido 19 meses intensos, desafiantes y profundamente enriquecedores. Asumir la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Energía y Minas, en agosto de 2024, implicó comprender que no se trata solo de comunicar acciones, sino de traducir decisiones técnicas de alto impacto nacional en mensajes claros, oportunos y responsables para la ciudadanía.

Ha sido un período de transformación. Hemos trabajado en fortalecer la comunicación estratégica, pasando de una lógica meramente informativa a una narrativa institucional más coherente, alineada con la planificación sectorial, la transición energética, la diversificación de la matriz, y los proyectos estructurales que marcan el futuro energético del país.

En estos meses, hemos gestionado coyunturas complejas —como eventos en el sistema eléctrico, debates regulatorios, procesos de licitación y anuncios de inversión— bajo el principio de transparencia y rigor técnico. La energía es un tema sensible, y comunicarla exige precisión, prudencia y capacidad pedagógica.

También, ha sido una etapa de consolidación interna. Impulsamos mayor articulación entre las áreas técnicas y el equipo de comunicaciones, fortalecimos los protocolos de respuesta en situaciones críticas y ampliamos la presencia institucional en medios y plataformas digitales, con un enfoque más estratégico y menos reactivo.

Pero, sobre todo, han sido meses de aprendizaje continuo. El sector energético es dinámico y altamente especializado; exige estudiar permanentemente, escuchar a los actores y anticipar escenarios. Liderar las comunicaciones en este contexto implica tener visión estratégica, temple ante la presión, y sensibilidad para comprender que detrás de cada decisión energética hay impacto social y económico.

Hoy puedo decir que ha sido una experiencia que me ha retado profesionalmente y que reafirma mi convicción de que la comunicación pública, cuando se ejerce con ética, datos y propósito, se convierte en un pilar fundamental
para la gobernanza y la confianza ciudadana”.

¿Conocías el sector de la energía y minas en el país?

“Sí, conocía el sector energético. Antes de asumir la Dirección de Comunicaciones del Ministerio de Energía y Minas, tuve la oportunidad de trabajar en la antigua Corporación Dominicana de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), formando parte del equipo de la Dirección de Comunicaciones. Posteriormente, me desempeñé como directora de Comunicación Estratégica de EDE Este.

Esa etapa fue clave en mi formación dentro del sector eléctrico, particularmente bajo la administración en la CDEEE de don Celso Marranzini, y con Víctor Bautista, como director de Comunicaciones del holding. Allí aprendí que comunicar energía no es solo informar sobre generación o distribución, sino entender la complejidad técnica, regulatoria y social que envuelve el sistema eléctrico nacional.

Esa experiencia me permitió conocer desde dentro la dinámica de las empresas distribuidoras, la sensibilidad del servicio para la población, y la importancia de la comunicación en
momentos de crisis, transición institucional o reformas estructurales.

En cuanto al subsector minero, si bien no había trabajado directamente en él antes de mi llegada al Ministerio, sí lo conocía desde la perspectiva periodística y de análisis público. Ya en el ejercicio de esta posición, he profundizado en su dimensión estratégica, económica y ambiental, comprendiendo su impacto en la inversión, el desarrollo territorial y la política energética nacional.

En definitiva, llegué a Energía y Minas con una base sólida en energía y con la disposición de ampliar mi mirada hacia el componente minero, integrando ambos sectores bajo una visión estratégica de comunicación pública”.

¿Qué significa hoy para ti el Ministerio de Energía y Minas?

“Hoy, el Ministerio de Energía y Minas significa responsabilidad país. No lo veo solo como una institución pública, sino, como uno de los pilares estructurales del desarrollo nacional. Desde aquí, bajo la rectoría del ministro Joel Santos Echavarría, se toman decisiones que impactan la competitividad económica, la inversión extranjera, la transición energética, la estabilidad del sistema eléctrico y la gestión responsable de los recursos mineros.

Hoy el Ministerio de Energía y Minas no es solo el lugar donde trabajo; es un compromiso permanente con la estabilidad, el progreso y la confianza pública”.

¿Qué es para ti trabajar en equipo?

“Para mí, trabajar en equipo es construir propósito compartido. No se trata solo de distribuir tareas, sino de alinear visión, confianza y responsabilidad. Un equipo funciona cuando cada persona entiende el impacto de su trabajo dentro del todo y cuando existe claridad sobre hacia dónde se
quiere llegar.

En comunicación institucional, el trabajo en equipo es aún más determinante. Una nota de prensa, un discurso, una cobertura audiovisual o una respuesta en crisis no son esfuerzos individuales; son
el resultado de coordinación, validación técnica y
criterio colectivo.

También, creo que trabajar en equipo implica liderazgo horizontal: escuchar, valorar el talento de cada integrante y generar un ambiente donde las ideas puedan discutirse con respeto y profesionalismo. La confianza es clave; cuando existe, el
equipo responde
incluso bajo presión.

¿Cuáles han sido tu mayores satisfacciones y motivaciones de este nuevo trabajo?

“Mis mayores satisfacciones han estado en los pequeños y grandes logros que no siempre se ven, pero que marcan la diferencia. Me motiva saber que detrás de cada comunicado, cada discurso o cada estrategia hay un impacto real en la confianza de la ciudadanía. Cuando logramos explicar con claridad un tema técnico complejo y la gente lo entiende, ahí hay una satisfacción enorme.

Desde quien soy, sin pretensiones, mi mayor satisfacción es servir con responsabilidad y saber que, desde la comunicación pública, también se construye país. Considero que soy una mujer que convirtió la palabra en misión, la ética en brújula, y el periodismo en un servicio permanente a la verdad y a la sociedad”.

Ministerio de la Presidencia

Rossanna, antes de este cargo, fuiste la directora de Comunicaciones del Ministerio de la Presidencia. ¿Cómo fue trabajar en ese organismo?

“Trabajar en el Ministerio de la Presidencia fue una experiencia de altísimo nivel de exigencia y aprendizaje. Es una institución donde convergen las principales iniciativas estratégicas del Gobierno, por lo que la dinámica es intensa, transversal y permanentemente vinculada a la agenda nacional.

Allí comprendí con mayor claridad la dimensión macro de la gestión pública: coordinación interinstitucional, seguimiento de proyectos prioritarios, y manejo de temas de alto impacto político y social.

Desde la Dirección de Comunicaciones, el reto era articular mensajes coherentes entre múltiples entidades, asegurando alineación estratégica y oportunidad en cada comunicación. Fue un espacio donde se aprende a trabajar con precisión, a manejar información sensible con prudencia y a entender que cada mensaje tiene repercusiones amplias.

También, fue una etapa de crecimiento personal. El ritmo, la presión y la responsabilidad me fortalecieron profesionalmente. Me enseñó a anticipar escenarios, a pensar en clave de Estado y no solo de institución, y a valorar aún más la importancia de la comunicación estratégica como herramienta de gobernanza”.

¿Cuéntanos sobre la experiencia de trabajar desde el Palacio Nacional? 

“Trabajar desde el Palacio Nacional es una experiencia que marca profundamente la visión profesional. Es un entorno donde se siente de manera directa el pulso del Estado. Cada decisión, cada anuncio, y cada acción, tiene una dimensión nacional. La dinámica es exigente, rápida y estratégica; se trabaja con alto nivel de coordinación y con plena conciencia de que la comunicación no es solo informativa, sino parte esencial de la gobernabilidad.

Desde el Palacio se aprende a pensar en términos de país. Las agendas no son sectoriales, sino transversales. Allí comprendí con mayor claridad la importancia de la coherencia institucional, del manejo responsable de la información y de la anticipación de escenarios.

También, es un espacio que exige temple. La presión mediática es constante, los temas son sensibles y la precisión es indispensable. Cada palabra cuenta, cada mensaje debe estar alineado con la visión estratégica del Gobierno.

Pero más allá del rigor, fue una experiencia que me permitió valorar el servicio público desde una dimensión más amplia. Trabajar en el Palacio Nacional es entender que detrás de cada decisión hay impacto social, económico y político.

En lo personal, fue una etapa de aprendizaje acelerado y de consolidación profesional. Me dejó una mirada más integral del Estado, que hoy aplico con mayor serenidad y madurez en cada responsabilidad que asumo”.

¿Cómo es trabajar con Joel Santos, con quien llevas trabajando en estas últimas dos entidades públicas?

“Trabajar con el ministro Joel Santos Echavarría ha sido una experiencia de continuidad, coherencia y crecimiento profesional.

Es un líder con una visión estratégica clara y una disciplina de trabajo muy marcada. Valora la información técnica, la planificación y la anticipación de escenarios. Eso, para quienes trabajamos en comunicación, representa una ventaja, porque existe apertura para estructurar mensajes con fundamento, no solo con enfoque coyuntural.

Algo que destaco, es su confianza en el equipo. Delegar no significa desentenderse, sino, permitir que cada área ejerza su rol con responsabilidad. En mi caso, me ha brindado espacio para desarrollar la estrategia comunicacional con criterio profesional, siempre dentro del marco institucional.

También, es un funcionario que entiende la sensibilidad de los temas energéticos y mineros. En momentos complejos, como negociaciones o incidencias del sistema eléctrico, mantiene serenidad y enfoque técnico, lo que facilita una comunicación más responsable y menos reactiva.

Para mí ha sido importante la coherencia en el trabajo conjunto, tanto en el Ministerio de la Presidencia como en Energía y Minas. Esa continuidad permite mayor alineación estratégica y un entendimiento más fluido de prioridades y objetivos. En resumen, trabajar con él implica exigencia, confianza y claridad de propósito. Y eso, en la gestión pública, es un valor significativo”.

Hace unos años, también fuiste la directora de Comunicaciones del Ministerio de Turismo… ¿Cómo fue esa experiencia de trabajar en turismo con Féliz (Felucho) Jiménez y con Francisco Javier García?

“Mi paso por el Ministerio de Turismo fue una experiencia muy enriquecedora, y distinta a otros sectores en los que he trabajado. Tuve la oportunidad de trabajar bajo la gestión de Féliz (Felucho) Jiménez y, posteriormente, con Francisco Javier García, dos estilos de liderazgo diferentes, pero ambos con una visión clara sobre la importancia estratégica del turismo para la economía dominicana.

El turismo es un sector profundamente dinámico, creativo y altamente expuesto mediáticamente. A diferencia del sector energético, donde la comunicación es más técnica y regulatoria, en turismo se trabaja mucho la promoción país, la imagen internacional, la marca destino y la relación con inversionistas, turoperadores y medios internacionales.

Fue una etapa que me permitió comprender cómo se construye reputación a escala global, cómo se gestionan crisis reputacionales en un sector tan sensible, como fenómenos naturales o situaciones internacionales y cómo se posiciona a República Dominicana como destino competitivo.

Trabajar con Felucho Jiménez fue una escuela de gestión política y administrativa, mientras que con Francisco Javier García experimenté una etapa de fuerte posicionamiento internacional del destino dominicano. Ambos procesos me aportaron aprendizaje, disciplina y visión estratégica”.

¿Qué es lo que te gusta más de trabajar en el sector público, y lo que menos te agrada?

“El sentido de propósito. Saber que el trabajo que realizas impacta directamente en la vida de las personas cambia completamente la dimensión profesional. No se trata solo de cumplir metas institucionales, sino de contribuir al desarrollo del país, a la estabilidad, a la confianza y a la transparencia.

Me motiva trabajar en temas estructurales —energía, minería, turismo, proyectos estratégicos— porque son áreas que sostienen la economía y el bienestar social. En el sector público, uno siente que forma parte de decisiones que trascienden lo individual.

También, valoro la posibilidad de servir. Puede sonar sencillo, pero para mí el servicio público tiene una carga ética importante. Cuando se asume con responsabilidad, se convierte en una vocación.

Ahora bien, lo que menos me agrada —y lo digo con realismo— es la burocracia excesiva y los tiempos administrativos que, en ocasiones, ralentizan procesos que podrían ejecutarse con mayor agilidad. Asimismo, el escrutinio permanente que, aunque necesario en democracia, puede volverse duro cuando se basa en percepciones
y no en datos”.

Comunicaciones y trayectoria

Rossanna, ¿qué es hoy la Comunicación Corporativa para ti?

“Hoy, para mí, la Comunicación Corporativa es dirección estratégica, no soporte operativo. No la concibo como una función limitada a emitir notas de prensa o manejar redes sociales. La veo como un eje transversal que conecta liderazgo, reputación, gestión de riesgos y cultura organizacional. Es el puente entre lo que la institución hace y cómo la sociedad lo entiende.

La Comunicación Corporativa hoy implica anticipación. Leer el entorno, identificar posibles crisis, estructurar narrativas coherentes y sostener la credibilidad en escenarios complejos. No es reaccionar; es planificar con visión.

También, la entiendo como un ejercicio de coherencia. No basta con comunicar bien; la institución debe actuar de manera consistente con su discurso. La reputación no se construye con campañas, sino con comportamiento institucional sostenido.

En el sector público, además, la Comunicación Corporativa tiene una dimensión ética mayor. Está vinculada a la transparencia, la rendición de cuentas y la confianza ciudadana. Cada mensaje debe estar sustentado en datos y responsabilidad”.

Desde 1991, te has desempeñado como periodista en diversos medios de comunicación a nivel nacional, directora y consultora de comunicación en empresas nacionales y organismos internacionales. Comencemos por el periódico HOY, que hasta el día de hoy trabajas ahí… ¿Qué significa el periódico HOY para ti?

“El periódico Hoy forma parte esencial de mi crecimiento profesional y personal.

Entré en 1997, siendo prácticamente una niña, con muchas ganas de aprender, y con una profunda admiración por el periodismo. HOY fue mi escuela. Allí entendí la disciplina de la redacción, el rigor en el manejo de la información y el respeto por la palabra escrita.

He pasado por distintas etapas y hoy me desempeño como correctora de estilo, un rol que asumo con enorme responsabilidad. La corrección no es solo revisar ortografía o gramática; es cuidar la claridad, la coherencia y la precisión del mensaje. Es proteger la credibilidad del medio.

HOY me dio carácter profesional. Me enseñó a trabajar bajo presión, a respetar los tiempos de cierre, a debatir ideas y a entender que el periodismo es servicio público.

Más que un lugar de trabajo, lo considero parte de mi historia. Me vio crecer, equivocarme, aprender y consolidarme. Y cada vez que entro a su redacción, siento que regreso a la raíz de lo que soy: una periodista formada en la práctica, en la ética y en el amor por la palabra bien escrita”.

En la actualidad, eres correctora de estilo del periódico HOY. ¿Por qué te sigue apasionando el diarismo?

“Me sigue apasionando el diarismo porque es la esencia viva del periodismo.

El ritmo del diario tiene algo que no se compara con ningún otro formato: la inmediatez, la presión del cierre, la responsabilidad de contar lo que está ocurriendo casi en tiempo real. Esa adrenalina intelectual, ese compromiso con la actualidad, me mantiene conectada con la raíz de mi vocación.

Como correctora de estilo en el periódico HOY, vivo el diarismo desde otra dimensión, quizás más silenciosa, pero igual de intensa. Cada texto que pasa por mis manos representa la voz de un reportero, el resultado de horas de trabajo en la calle. Mi responsabilidad es cuidar esa voz, afinarla, proteger su claridad y credibilidad.

El diarismo me apasiona porque es escuela permanente. Todos los días se aprende algo nuevo: un tema distinto, un enfoque diferente, una manera más precisa de decir las cosas. No permite acomodarse”.

Una vida en La Altagracia  y BávaroNews

En el 2013, te trasladaste a trabajar a la provincia La Altagracia. ¿Por qué tomaste esa decisión de irte de Santo Domingo?

“En el 2013 decidí trasladarme a Punta Cana, provincia La Altagracia, movida, principalmente, por mi espíritu libre y convicción de que el crecimiento profesional nace de los retos. Atendí la invitación que en ese momento me hiciera el empresario Frank Elías Rainieri, una propuesta que representaba no solo un cambio geográfico, sino, un desafío profesional de gran envergadura.

Sentía que necesitaba salir de la zona de confort que representa la capital y enfrentarme a un escenario distinto, con otras dinámicas sociales, económicas y culturales. Fue mi primera experiencia laboral fuera de Santo Domingo y también la primera vez que asumí la responsabilidad de dirigir un medio de comunicación provincial: BávaroNews. Aquello marcó un antes y un después en mi carrera. No era solo escribir o editar; era liderar equipos, definir líneas editoriales, comprender el ritmo de una comunidad en expansión y asumir decisiones estratégicas en un entorno turístico y empresarial altamente dinámico.

Además, participé en la creación de un medio regional como El Tiempo, lo que implicó construir identidad, posicionamiento y credibilidad desde cero. Paralelamente, desarrollamos una serie de revistas temáticas, entre ellas My Punta Cana Guide, enfocada en el turismo, uno de los motores económicos más importantes del país. Esa experiencia me permitió entender la comunicación desde una perspectiva territorial, empresarial y de marca.

Trabajar en La Altagracia me enseñó que el periodismo en las provincias tiene una cercanía distinta con la comunidad. El periodista no es una figura distante, es parte activa del tejido social. Allí la noticia tiene rostro, nombre y consecuencias inmediatas… ¡Fue una experiencia transformadora!

Siempre he pensado que todo periodista citadino debería vivir al menos una etapa profesional fuera de la capital. La provincia te obliga a ampliar la mirada, a salir del centralismo y a comprender el país en su diversidad real. En mi caso, fortaleció el concepto de liderazgo, visión estratégica y reafirmó mi vocación de asumir retos con libertad y determinación”.

Allá, dirigiste el periódico BávaroNews. ¿Cómo fue esa experiencia?

“Dirigir BávaroNews fue una de las experiencias más retadoras y enriquecedoras de mi carrera. Asumir la dirección de un periódico en una zona como Punta Cana-Bávaro implicaba mucho más que coordinar contenidos. Era liderar un medio en un territorio estratégico para la economía nacional, donde el turismo, la inversión extranjera y el crecimiento urbano marcaban la agenda diaria. Cada edición debía responder, no solo al interés informativo, sino, también a una comunidad diversa y en expansión.

Fue mi primera gran responsabilidad como directora. Me tocó definir líneas editoriales, fortalecer la credibilidad del medio, organizar equipos de trabajo, crear prácticamente una escuela de redacción en el periódico y tomar decisiones bajo presión. Allí comprendí que dirigir no es imponer criterio, sino, armonizar talentos, escuchar, corregir y proyectar visión”.

Su regreso al diarismo

Rossanna, en 2019 asumiste la posición de jefa de Redacción en el periódico Diario Libre, hasta febrero de 2021. ¿Cómo fue esa experiencia?

“Asumir la posición de jefa de Redacción en Diario Libre, en 2019, fue regresar a la dinámica intensa del gran diarismo nacional, pero, esta vez, desde una posición estratégica de liderazgo editorial.

Fue una experiencia de altísima exigencia profesional. Diario Libre es un medio con una estructura sólida, una audiencia amplia, y una influencia significativa en la opinión pública dominicana. Desde la Jefatura de Redacción debía coordinar equipos, supervisar coberturas, garantizar la calidad del contenido y velar por el cumplimiento de los estándares éticos y de inmediatez que caracterizan al periódico.

Me correspondió trabajar en un contexto particularmente desafiante, marcado por transformaciones políticas, sociales y, posteriormente, por el impacto de la pandemia del COVID-19. Aquello exigía rigor informativo, manejo responsable de datos sensibles y una capacidad constante de adaptación ante escenarios cambiantes.

La experiencia fortaleció mi visión integral del proceso informativo: desde la planificación de agenda hasta el cierre final; desde la cobertura en calle hasta la edición digital. Además, me permitió afinar el trabajo en equipo en entornos de alta presión, donde cada minuto cuenta y cada decisión editorial tiene repercusión inmediata.

Fue una etapa de consolidación profesional. Después de haber dirigido medios y desarrollados proyectos propios, regresar a un periódico de alcance nacional en un rol de liderazgo reafirmó mi capacidad de gestión, criterio editorial y compromiso con un periodismo responsable y de calidad.

Hasta febrero de 2021 viví una experiencia intensa, demandante y profundamente formadora, que enriqueció mi trayectoria y amplió aún más mi comprensión del diarismo contemporáneo”.

La catedrática

Rossanna, hoy eres catedrática de la Maestría en Comunicación Corporativa y Relaciones Públicas, en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). ¿Qué significa para ti ser catedrática?

“Ser catedrática de la Maestría en Comunicación Corporativa y Relaciones Públicas en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) representa, para mí, un acto de coherencia profesional y de gratitud con la academia. La universidad me ha invitado a impartir algunas materias dentro de esa maestría y cada vez que recibo ese llamado lo asumo con profundo compromiso. Es volver a las aulas, pero desde otra posición: ya no como estudiante ni como profesora titular de grado, sino, como profesional que regresa a compartir lo aprendido en el terreno.

Para mí, la docencia no es solo transmitir teoría; es conectar la teoría con la práctica real. Llevar a clase experiencias vividas en redacciones, en direcciones de medios, en gestión editorial y en comunicación estratégica. Es mostrar que la comunicación corporativa no se limita a manuales, sino, que se construye en contextos concretos, con decisiones que impactan reputaciones e instituciones.

Volver a la UASD tiene, además, un significado emocional. Allí me formé. Regresar como docente invitada es cerrar un círculo y, al mismo tiempo, abrir otro. Es una forma de aportar a las nuevas generaciones, de acompañar profesionales que ya están en ejercicio y que buscan profundizar su visión estratégica”.

¿Qué es lo que más te gusta de ser profesora y lo que menos te atrae?

“Lo que más me gusta de ser profesora es la posibilidad de dejar huellas. No me interesa solo impartir una materia o cumplir un programa académico, me mueve la idea de impactar la forma en que mis estudiantes piensan, analizan y asumen su ejercicio profesional. Cuando un estudiante transforma su mirada, eleva su criterio o descubre su propia voz estratégica, siento que el propósito se cumple. Lo puedo notar cuando me encuentro en la calle o en actividades con exalumnos de la UCSD, O&M, UTE o la UASD”.

También, eres tutora virtual en las áreas de Comunicación Oral y Escrita. ¿Cuéntanos, que es ser tutora virtual?

“Ser tutora virtual en las áreas de Comunicación Oral y Escrita ha sido una experiencia distinta, pero igualmente enriquecedora en mi trayectoria profesional.

El Infotep me abrió esa oportunidad, permitiéndome tener contacto con participantes no solo a nivel nacional, sino también internacional. Esa dimensión amplía enormemente la experiencia formativa, porque en un mismo espacio virtual convergen realidades, acentos, contextos laborales y culturas diferentes.

Ser tutora virtual implica mucho más que subir contenidos a una plataforma. Requiere acompañamiento constante, retroalimentación personalizada y una comunicación clara, empática y estructurada. En el entorno digital, la palabra escrita cobra aún más peso: debe ser precisa, motivadora y orientadora, porque muchas veces es el único puente entre el docente y el participante”. 

Igualmente, eres tutora de Transformación Digital para Periodistas, en el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep). ¿Cuéntanos sobre esta experiencia?

“Ser tutora de Transformación Digital para Periodistas en el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep) ha sido una de las experiencias más pertinentes y necesarias de los últimos años en mi ejercicio docente.

Vivimos un momento en el que el periodismo ya no puede entenderse únicamente desde la lógica tradicional. La digitalización ha transformado la manera en que se produce, distribuye y consume la información. En este programa acompañamos a periodistas en ejercicio —muchos con amplia trayectoria— en el proceso de adaptación a nuevas herramientas, plataformas y narrativas digitales”.

Estudios

Rossanna, te titulaste como licenciada en Ciencias de la Comunicación Social, egresada de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). ¿Por qué elegiste las comunicaciones, el periodismo?

“Es una historia que, cuando la cuento, suele causar sonrisas. Yo llegué a la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) decidida a estudiar Medicina, hasta cursé un año de Colegio Universitario, como prerrequisito para ingresar a carrera. Tenía esa idea clara en mi mente. Pero mi compañera de bachillerato —y hoy comadre— Lidia González había visualizado estudiar Comunicación Social y con esa convicción tan suya, prácticamente me arrastró a inscribirme en la misma carrera.

Lo curioso es que, varios semestres después, ella tomó otro rumbo y se fue a vivir a Europa junto a mi madre y yo me quedé sola en la carrera que inicialmente no era mi plan. La vida tiene esas ironías”.

¿Posees un Postgrado en Relaciones Públicas, de la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD). ¿Por qué quisiste hacer este postgrado y de qué te ha servido para tu carrera profesional?

“Realicé el postgrado en Relaciones Públicas en la Universidad Católica Santo Domingo (UCSD), porque creo profundamente en la especialización y en la actualización académica como pilares del crecimiento profesional. El periodismo me dio las bases del rigor informativo, la ética y la construcción narrativa. Sin embargo, entendí que la comunicación no se limita al ámbito mediático.

Las organizaciones, empresas e instituciones públicas requieren estrategias claras de posicionamiento, reputación y manejo de crisis. Allí es donde las relaciones públicas juegan un papel determinante”. 

También, realizaste una maestría en Mercadeo, de la Pontificia Universidad Católica Santo Domingo (Pucmm). ¿Por qué Mercadeo?

“Elegí realizar la maestría en Mercadeo en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm), porque entendí que la comunicación, por sí sola, no es suficiente si no se comprende el mercado.

Mi trayectoria venía marcada por el periodismo, las relaciones públicas y la dirección editorial. Pero, en la práctica profesional, sobre todo, cuando trabajas con marcas, medios y proyectos propios, descubres que todo comunica dentro de un ecosistema competitivo. Las decisiones editoriales, el posicionamiento de un medio, la segmentación de audiencias, incluso el diseño de un producto comunicacional, están profundamente vinculados al mercadeo”.

Hoy cursas el Doctorado en Estudios del Español: Lingüística y Literatura (fase de investigación de tesis), en la PUCMM. ¿Por qué te decidiste por este doctorado?

“Decidí cursar el Doctorado en Estudios del Español: Lingüística y Literatura en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm), porque creo firmemente que debemos defender el español, especialmente en los medios de comunicación.

A lo largo de mi trayectoria, he trabajado con la palabra como herramienta central: redactando, editando, dirigiendo equipos, corrigiendo estilo y formando comunicadores. Sin embargo, con el paso del tiempo comprendí que no basta con usar el idioma; hay que estudiarlo en profundidad, comprender sus estructuras, variaciones, evolución e
impacto social.

En los medios actuales observo con preocupación la pérdida de rigor lingüístico, simplificación excesiva, influencia desmedida de anglicismos y la descuidada construcción del discurso. Defender el español no es una postura puramente académica, es una responsabilidad cultural y profesional. El lenguaje moldea el pensamiento y los medios influyen directamente en la forma en que la sociedad se expresa y se comprende.

Este doctorado ha permitido integrar mi experiencia periodística con una base teórica más profunda en lingüística y literatura. Analizar el discurso informativo desde categorías científicas fortalece la práctica profesional y aporta una mirada más crítica sobre la construcción del mensaje”. 

Igualmente, cursas la Maestría en Marketing y Estrategia Digital, en la Universidad APEC. ¿Por qué elegiste esta maestría?

“Elegí cursar la Maestría en Marketing y Estrategia Digital en la Universidad APEC porque entendí que la comunicación contemporánea no puede separarse del entorno digital. Entiendo que el ecosistema actual exige una comprensión mucho más profunda de la analítica digital, el comportamiento del consumidor en línea, automatización, posicionamiento en motores de búsqueda, gestión de redes sociales y la construcción de marcas en entornos multiplataforma”.

Liderazgo y crecimiento

Rossanna, ¿qué es ser una líder para ti?

“Para mí, ser líder, no es ocupar una posición: es asumir una responsabilidad. Significa impulsar el crecimiento y el desarrollo de quienes han sido encomendados a mi misión de dirección. No concibo el liderazgo como una estructura jerárquica rígida, sino, como una plataforma de acompañamiento, exigencia y proyección. Dirigir es orientar, pero, también, es formar.

Un verdadero liderazgo no se mide por el control, sino, por la capacidad de potenciar talentos. Me interesa que las personas bajo mi dirección crezcan, adquieran criterio, fortalezcan su autonomía y desarrollen seguridad profesional. Si alguien trabaja conmigo y no evoluciona, entonces, algo estoy haciendo mal como líder”.

¿Quién te dio el mejor consejo y cuál fue?

“El mejor consejo me lo dio mami. Ella solía decirme que debía ser una buena mujer en el hogar, buena madre y, sobre todo, una buena profesional. En su momento, confieso que la sentía muy exigente. Parecía que me pedía equilibrio perfecto entre responsabilidades, que no siempre son fáciles de armonizar.

Con el tiempo, entendí que no era exigencia vacía, sino visión. Mi madre me enseñó que la realización profesional no debe desligarse de los valores personales, y que el éxito no tiene sentido si no se sostiene en coherencia y responsabilidad. 

Rossanna, eres una persona que cree en los estudios, en mantenerse preparada y actualizada. ¿Por qué crees que eso es clave para el desarrollo profesional?

“Creo que la formación continua no es un complemento del desarrollo profesional; es su base. Vivimos en una época de cambios acelerados. La tecnología evoluciona, las dinámicas del mercado se transforman, el lenguaje se adapta y las audiencias modifican sus hábitos de consumo. Si uno no se actualiza, se queda atrás. La preparación constante es la única forma de mantener vigencia, competitividad y criterio propio”.

Eres madre de dos hijas.
¿Qué nos puedes decir de ellas?

“Ser madre de dos hijas es, sin duda, el rol más importante y más transformador de mi vida. Sofía y Rossanna son mi vida, mi razón de ser. Todo lo que hago, cada esfuerzo profesional, cada meta académica, cada decisión, tiene en el fondo una motivación silenciosa: darles ejemplo. No solo decirles que estudien, que se preparen, que sean íntegras… sino mostrarles con hechos que la disciplina, la coherencia y el compromiso valen la pena.

Mis hijas me han enseñado tanto como yo a ellas. Me han enseñado paciencia, sensibilidad, escuchar. Me recuerdan constantemente que, más allá de los títulos y responsabilidades, lo verdaderamente trascendente es la calidad humana.

Intento formar en ellas carácter, fe, independencia y conciencia social. Que entiendan que pueden soñar en grande, pero también que deben ser buenas personas. Que el éxito no es solo profesional, sino moral.

Ser su madre es mi mayor orgullo. Todo lo demás es importante, pero ellas son el centro, el motor y el sentido profundo de mi vida”.

¿Qué te falta por hacer y te gustaría algún día realizar?

“Siento que aún me falta mucho por hacer y eso es, precisamente, lo que me mantiene en movimiento. Me gustaría consolidar una obra académica propia que integre periodismo, lingüística y comunicación estratégica. Un libro que no solo sea teórico, sino que aporte un modelo aplicable a la realidad dominicana, que sirva de referencia para nuevas generaciones de comunicadores. De hecho, ya lo estoy trabajando.

También, me gustaría continuar aportando desde la formación: crear programas más estructurados de capacitación para periodistas y comunicadores, quizás una escuela o centro especializado que eleve los estándares del oficio.

En el plano personal, siempre anhelo seguir creciendo como madre, acompañar a mis hijas en cada etapa de sus vidas. Y, por qué no, dedicar más tiempo al arte y a la escritura reflexiva, quizás publicar textos más personales, donde pueda combinar experiencia, lenguaje y sensibilidad.

No lo veo como una lista pendiente, sino, como un horizonte. Mientras haya proyectos por construir, y conocimiento por compartir, siento que todavía hay camino por recorrer”.

¿Quién es hoy Rossanna Figueroa?

“Hoy, es una mujer en proceso constante de construcción. Soy periodista por vocación, académica por convicción, y estratega por disciplina. Una profesional que cree en la formación permanente, en la ética como eje del ejercicio comunicacional, y en la palabra como herramienta de transformación social. He aprendido a integrar la experiencia con la reflexión, la práctica con la teoría y el liderazgo con la sensibilidad.

Pero, por encima de todo, soy madre… y ahora, también, soy la abuela más feliz del mundo. Isabel Renée ha llegado a mi vida como una bendición luminosa: una niña linda, alegre y sana, que me recuerda cada día el valor de la ternura y la esperanza. Ser su abuela me ha regalado una dimensión nueva de amor, más serena, más contemplativa, pero igualmente intensa.

Hoy soy una mujer agradecida por los retos, aprendizajes, por las personas que han caminado conmigo. Una profesional exigente conmigo misma, pero, también, una mujer que entiende que el éxito verdadero no se mide solo en logros materiales, sino, en la calidad de las relaciones y en la coherencia con los valores”.  

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