En el mundo se consume un millón de botellas de plástico por minuto, y la cifra se disparará un 20 % para 2021, según un informe global de tendencias de envases de Euromonitor International. Pero este producto, tan vilipendiado hoy en el mundo por la contaminación que provoca en ríos y océanos, está siendo “reorientado” por una empresa dominicana. La marca Ozeano se convirtió en la primera industria de la moda criolla en confeccionar trajes de baño con tela producida con material ecológico.
El consumo de botellas de plástico, equivalente a la compra de 20,000 frascos por segundo, está impulsado por el aumento en la venta de agua embotellada, sobre todo, en China y la región del Asia Pacífico.
Para 2021, se espera que el consumo de plástico se dispare hasta los 583,300 millones de botellas plásticas, por lo que estamos hablando de 103,300 millones más que en el 2016, de acuerdo con las estimaciones más actualizadas del informe global de tendencias de envases de Euromonitor International.
La mayoría de las botellas de plástico utilizadas para bebidas no alcohólicas y agua están hechas de tereftalato de polietileno, un material altamente reciclable. No obstante, menos de la mitad de las botellas desechadas fueron recogidas para reciclaje y solo el 7 % de aquellas recolectadas se convirtieron en nuevas botellas.
Es por esto que reusar estas botellas se ha convertido en una necesidad. A raíz de esto, nació una nueva industria textil que produce telas a partir del reciclaje de las botellas plásticas. Países como Colombia está hoy desarrollando una industria textil que se dedica a comprar botellas de plásticos que botamos y las trituran hasta convertirla en tela de poliéster.
Pero esta “moda” llegó también a República Dominicana. La marca de trajes de baño Ozeano se convirtió en la primera de la industria de la moda criolla en confeccionar trajes de baño con tela producida con material biodegradable, aunque en el país no existe una empresa que se dedique a producir tela de botellas recicladas.
Esta materia prima es importada de otros países donde esa industria está desarrollada y en pleno apogeo.
“Nosotros estamos comprando la tela lista, pues aquí en el país no hay ninguna fábrica que se encargue de eso, aquí lo que sí se hace es que se importa el plástico para venderlo fuera y el proceso es simple: pedimos la tela y la traemos”, explica Shaina Alonzo, CEO de OZEANO, entrevistada por revista CONTACTO.
Para esta licenciada en Administración Hotelera, el negocio de los trajes de baño no es nuevo, ya que hace años creó su marca OZEANO, especializada en esta ropa de playa, sin embargo, hace a penas unos meses que decidió trabajar con tela elaborada con materia prima reciclable.
“Nosotros, desde un principio, quisimos ser una marca con propósito. Casi desde el inicio estamos colaborando con la fundación Reef Check RD, donándoles un porcentaje de nuestras ventas por cada traje de baño vendido. Sin embargo, nosotros pensábamos que se podía hacer un poquito más, que podíamos aportar un granito de arena y disminuir nuestra huella ecológica. Quisimos marcar la diferencia y dijimos por qué quizás no utilizamos este plástico para hacer algo. Luego de pensar e investigar, entonces ahí vimos la posibilidad de que ese plástico sí se puede transformar en ropa, ese plástico que ya utilizamos, sí se puede reutilizar y convertirlo en piezas únicas”, comenta Alonzo.
Para muchos, el gran tabú sobre las telas elaboradas en base a botellas de plásticos era su calidad, pero la industria de la moda tiene años elaborando telas de poliéster.
“La tela de plástico es muy similar a la tradicional, porque precisamente uno de los componentes de la tela de trajes de baño es poliéster y el poliéster, de por sí, está hecho de un plástico virgen. Nosotros lo que estamos haciendo, específicamente, es utilizar botellas recicladas para hacer los trajes de baño. La textura es muy similar, es decir, es una textura de alta calidad. A pesar de ser de plástico reciclado, no quiere decir que sea algo desechable, sino que es un traje de baño de alta calidad y la textura es bien cómoda, se adapta muy bien al cuerpo”.
En América Latina, países como Ecuador y Colombia tienen fábricas para la elaboración de este tipo de tela. Las naciones más industrializadas, como Estados Unidos y China, encabezan las empresas que confeccionan tela con plástico desechable, de ahí que marcas como Nike, Adidas, Levi’s, entre otras, trabajan con este tipo de telas en sus líneas de ropa. Sin embargo, en República Dominicana estas fábricas que convierten las botellas en tela aún no han llegado, por lo que la materia prima para los trajes de baño es importada desde otros países.
“El diseño de estos trajes de baño resulta más costoso que los trajes de baño tradicionales, por un lado, porque traemos la tela de otros países y, por el otro, porque tenemos diseños con estampados únicos”, explica.
Shaina Alonzo cuenta que “con esto, nosotros lo que buscamos es crear un poco de conciencia sobre el medio ambiente, que la gente de alguna u otra forma pueda crear conciencia sobre el tema del reciclaje. Si lo que consumimos se puede volver a reutilizar, ¿por qué no hacerlo? Además, con eso podemos disminuir el plástico aquí en República Dominicana… todos sabemos que si seguimos como vamos, para el 2050 habrá más plásticos que peces en el mar, o sea, que el tiempo es ahora y debemos tomar acción ya”.
Alonzo comenta que aunque es más costoso elaborar trajes de baño con material reciclado, su costo no varía tanto de las piezas tradicionales.
“La diferencia es muy poca, es muy mínima, son algunos 300 a 500 pesos, por encima del precio anterior. Los trajes de baño de tela de botellas de plástico van desde 3,300 hasta 4,000 y 4,200 pesos, aproximadamente”.
La CEO de OZEANO explica que el negocio de trajes de baños en el país siempre está activo, incluso en épocas en que no es tradicional ir a la playa.
“En trajes de baño la gente prefiere invertir en calidad que en cantidad. Por ejemplo, aquí el negocio de los trajes de baño se mueve muy bien, incluso en diciembre, cuando uno piensa que no se compren trajes de baño y sí se hace… es un negocio factible”.
Desarrollo del proyecto
¿Qué tiempo pasó desde que surgió la idea hasta que la materializaron?
“Pasaron unos cuatro meses luego que surgió la idea, investigamos y todo eso y ya la idea se llevó a cabo a los cuatro meses. Ya nosotros habíamos trabajado antes con trajes de baño. La marca tiene actualmente unos dos años y medio, aunque siempre trabajamos con producción limitada. Sin embargo, ahora con el tema del plástico, sí quisimos aumentar la producción, o sea que será una producción mayor a lo que nosotros generalmente hacemos”.
¿Cuánto invertiste en esta colección?
“Para la colección gastamos una gran cantidad de recursos. Nosotros hemos tirado una colección cápsula, como quien dice, vamos a hacer un pre-sell. Luego de eso es que vamos a comenzar una producción mayor. Para el lanzamiento, que fue a principios de noviembre, tiramos una colección un poquito más limitada, y a partir de ahí, hemos comenzado a trabajar en una colección grande”.
¿Cuántos diseños ustedes trabajaron para esta colección?
“Hemos trabajado, aproximadamente, unos 6 ó 7 diseños diferentes y todos estos se han hecho con telas distintas, es decir, estampados diferentes”.
¿Cuántas botellas de plástico se usan para la confección de un traje de baño?
“Por ejemplo, de una pieza, que es lo más grande, se lleva unas siete u ocho botellas de plástico, más o menos… un bikini lleva un poquito menos, algunas cuatro o cinco botellas”.
¿Cómo ha sido la acogida con este producto?
“Súper bien, desde un principio, desde el primer anuncio en redes sociales fue un boom… te puedo decir que muchísima gente reposteó, muchísima gente está apoyando la marca la iniciativa que estamos haciendo, y mucha gente se ha sentido identificada con la marca, por el tema de que estamos haciendo algo diferente y que, actualmente, somos la única marca de ropa en el país que estamos haciendo esto.
Realmente, nos sentimos muy felices de comenzar con esta iniciativa y para nosotros es un gran paso que dimos adelante, pues no solamente es un negocio. Desde el principio nosotros quisimos ser una marca con propósitos, o sea, hacer algo diferente, no simplemente que sea un negocio y punto, sino marcar la diferencia, ya sea aportando a lo social y al medio ambiente.
Nosotros estamos trabajando para que en las tiendas donde tenemos puntos de venta, servir como centro de acopio para que la gente cada vez que vaya a la tienda pueda echar sus botellas plásticas y pueda hacerlo sin ningún problema y así, poco a poco, ir creando conciencia”.
¿Cuáles son las tiendas donde se pueden encontrar estos trajes de baño?
“Estamos en la tienda Fufú Lalá, que es la tienda principal. También estamos en Ittierre Top Shop, y en la tienda Bañadores, en Ágora Mall”.
¿Qué cantidad de piezas tendrá esta colecciones?
“Nosotros pensamos elaborar unas 300 piezas, más o menos”.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011