Mantener un negocio exitoso durante 28 años no es tarea fácil. Yamelis Arnemann, CEO de Arnemann Personal Beauty, lo ha logrado en base a la innovación. Mantenerse estudiando, preparando a su personal, e introduciendo nuevos servicios ha sido la clave para su constante crecimiento.
En la ciudad de Santo Domingo, hay actualmente alrededor de 3,000 salones de belleza, solo en la capital. Este es uno de los negocios que más prolifera en el país. La razón es que la mujer dominicana no sale sin estar arreglada.
Pero, ¿qué hace que un salón sea exitoso y otro no? o ¿cómo se puede sobrevivir con tanta competencia? Para Yamelis Arnemann, CEO de Arnemann Personal Beauty, la clave es, entre otros aspectos: la innovación, la atención al cliente, y la preparación del personal para ofrecer un servicio de calidad.
Arnemann es maquillista de profesión. Decidió abrir su centro de belleza en 1996, con el propósito de ofrecer a las mujeres una amplia variedad de servicios de belleza en un solo lugar.
En ese momento, era un poco arriesgado, porque la mayoría de los salones de belleza de la época solo ofrecían servicios capilares y de uñas. Maquillarse en un salón de belleza, en la década de los 90, no era bien visto, según Arnemann.
Pero, Yamelis se arriesgó. Quiso dar ese paso y ofrecer un servicio integral. Veintiocho años después, se dio cuenta que valió la pena haber corrido el riesgo.
De comenzar con tres empleadas, incluyéndola, en un espacio de 48 metros cuadrados, hoy cuenta en Arnemann Personal Beauty con 60 colaboradores y con 465 metros cuadrados.
“Yo comencé con dos empleadas, es decir, yo, que era la que cobraba, daba todos los servicios de depilación, de maquillaje, y también tenía una chica para hacer el cabello… Posteriormente, me di cuenta que necesitaba una chica para dar el servicio de manicura y pedicura, ahí pasamos a ser tres… Hoy somos casi 60, pero llegamos en un momento a ser 70 personas trabajando aquí”, afirma Yamelis Arnemann, al ser entrevistada por revista CONTACTO en sus instalaciones de la calle Max Henríquez Ureña, en Piantini.
Yamelis, ¿cómo te surge la idea de abrir un centro de belleza?
“Hace casi 30 años… Mi pasión siempre fue maquillar y, prácticamente, me formo empírica, hasta que, posteriormente, hago mis primeros estudios en Puerto Rico.
Yo entendía que había una necesidad para la mujer, sobre todo para las novias, porque cuando se maquillaban, tenían que ir a un lugar específico a hacerlo, pero en ese mismo lugar no recibían los servicios para arreglar su cabello, para hacerse un peinado. Entonces, entendía que era muy ajetreado para una novia, el día de su boda, tener que estar de un lugar a otro. Fue así que dije que ‘iba a hacer algo diferente’, y yo quería hacer un centro de maquillaje… Así fue como lo concebí, donde la novia fuera a hacerse su maquillaje para ese día, pero también se hiciera su peinado y se hiciera sus manos y pies. Y si se quería depilar, se depilara. De una manera u otra, eso enlazaba un salón.
Pero al ponerle centro de maquillaje, por lo menos en el nombre, lo distanciaba de un salón, porque en ese momento no era confiable para la gente irse a maquillar a un salón.
Las mujeres no entendían que en un salón te fueran a hacer un buen maquillaje o un buen facial. El sector belleza, en esa época, estaba dividido en renglones. Ahora lo está, pero no es tanto. Y, sí, es complicado cuando tenemos un salón que es multifacético como el mío.
De hecho, la mayoría de los salones no tienen un espectro tan amplio, porque a medida que ofrecemos más servicios, en esa misma medida es más complejo el mecanismo de operación”.
¿Cómo logras mantenerte innovando en un sector como la belleza, que es tan competitivo?
“Lo primero para eso es mantenerte al tanto de lo que está ocurriendo en la industria de la belleza, porque así como todo va aceleradamente, así la industria de la belleza también va de esa misma manera.
Es parte de la globalización y de todo lo que está ocurriendo en el mundo. Pero, también, hay una parte importante, que es estudiar. Hay que mantenerse estudiando porque las técnicas básicas siempre son mejoradas, vienen los upgrade que siempre tienes que hacer y es justamente a través de estudiar.
Ahora, ¿cómo surge esa necesidad de estudio? Cuando ves lo que está pasando y entiendes que hay que migrar hacia ello. Esto es como la medicina, que no es estática, pues hay que mantenerse actualizándose, innovar, saber cuáles son las necesidades del cliente, qué quiere el cliente.
Nosotros no solemos introducir novedades que entendamos que no van a tener permanencia y que van a crear realmente un impacto. Entiéndase que salió el tema de la keratina y yo fui de las últimas que incorporé la keratina, porque cuando yo escuchaba hace 20 años atrás, que las mujeres se ponían keratina y caían desmayadas en un salón, como ocurrió aquí en salones grandes y famosos, pero yo dije: ‘yo no le voy a poner eso a mis clientas’. En la medida que fue todo evolucionando, cuando ya la keratina no generaba ninguna situación tóxica o alérgica fuerte. Entonces, comenzamos a introducir la keratina en nuestros servicios.
La keratina, en sus distintas versiones, pasa a ser un sustituto del desrizado que conocíamos antes. Obviamente, en este momento, en que ha evolucionado la keratina, ya se puede introducir, garantizándole a tus clientes resultados y seguridad en su salud”.
¿Cuáles servicios ofreces?
“Nosotros tenemos el departamento de peluquería, donde ofrecemos todos los servicios que se pueden ofrecer en una peluquería, desde la parte de coloración, corte, tanto para caballeros como para damas; peinados elaborados, y todo tipo de tratamiento intensivo para el cabello.
Tenemos el departamento de maquillaje, donde ofrecemos maquillaje de fantasía, de caracterización, maquillaje profesional, maquillaje de novia, maquillaje aerográfico.
En la estética, tenemos cuidado facial y cuidado corporal, porque tenemos cosmiatras en el centro, profesionales de esa área. Trabajamos con una muy buena línea que es luxury en Francia, que la distribuye una de mis compañías, que es Sothys, tanto para cuerpo como para facial.
En la parte estética, tenemos la micropigmentación, que está bajo mi responsabilidad.
Tenemos el área de manicura y pedicura, donde se ofrecen todos los servicios que hay en la actualidad, tanto uñas acrílicas, tratamientos de spa, relajación, parafina, hidratación profunda, entre otros.
También, el área de depilación. Tenemos depilación y diseño de cejas. Tintura de cejas, entre otros.
Además, tenemos servicios especializados, pues está la parte que me corresponde a mí, que es asesoría de imagen.
La parte de codificación tonocromática, porque la asesoría de imagen tiene que partir de la parte cromática. Yo no puedo decirle a mi cliente: ‘tú te vas a poner una blusa que no tenga mangas o que tenga un cuello V o un solo hombro, si antes de eso no te defino el color’. Porque yo me estaría enfocando en la fisionomía, en cuanto al aspecto morfológico de mi cliente, pero eso no es lo más importante, porque lo que más impacta es el color. En esa asesoría estoy yo ahí.
También, está la parte de la asesoría de cuando un cliente quiere hacer un cambio de look con relación a su cabello”.
¿Qué tan difícil es tener un negocio de este tipo?
“Es muy difícil, aunque si bien es cierto, tenemos mucho talento en nuestro país. La belleza es arte. ¿Qué ocurre cuando en países como nosotros, que tenemos tanto talento, pero no hay escuelas reconocidas a nivel internacional?… Porque ya tenemos escuelas locales, gracias a Dios, nada que ver con 28 años atrás, cuando yo empecé.
Justamente, esa parte académica es muy importante, pero también es importante tener protocolos de servicio y atención al cliente, de relaciones humanas, protocolos de educación básica. Esta es una industria que genera mucho dinero. Nada más en la capital, somos unos 3,000 salones de belleza. Hay muchas familias que dependen de nosotros, y cuando tienes buenos profesionales que hacen buenos trabajos, te encuentras con un personal que gana más que personas que trabajan en la banca y con menos preparación académica”.
¿Cuál es la satisfacción más grande con la que te quedas cuando un cliente sale de Arnemann Personal Beauty?
“Verlo feliz. Que se vea y se sienta feliz, porque los clientes son muy especiales también. A veces, el cliente te dice ‘estoy feliz’, pero te estás dando cuenta que su lenguaje corporal no te está confirmando lo que te está diciendo. Entonces, para mí, que esas dos cosas ‘matchen’ es demasiado importante”.
Actualmente, tienes casi 60 colaboradores, ¿Qué se siente poder impactar esas familias?
“Creo que es un privilegio. En eso comparto con Jorge Dueñas (propietario de Hermanos Dueñas), a quien admiro muchísimo, porque Jorge es una persona que piensa que nosotros, aunque seamos medianas o pequeñas empresas, también tenemos bajo nuestra responsabilidad la manutención de esas familias que dependen de nosotros. Se siente súper bien, pero al mismo tiempo, también es algo que no deja de preocuparnos, porque quisiéramos impactar de una manera más integral en esos miembros de nuestro equipo. Y cuando te hablo de manera integral, te hablo de educación, no solamente educación profesional, sino educación personal, en valores, de lo que es servir realmente al cliente; porque nosotros podemos ser los mejores profesionales, pero nosotros tenemos que estar en la disposición de escuchar a nuestros clientes y complacerlos.
Y nosotros tenemos que tener un poco de psicología para saber cómo complacer al cliente, que se vaya contento, y darle el servicio que necesita”.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011