Las redes sociales, por lo general, nos hacen consumir sin control cosas que no necesitamos y que, en muchos de los casos, ni siquiera vamos a usar. Ante esta realidad, Zeny Leyva decidió darle un giro a su vida y llevar un estilo simple y minimalista, enfocada en lo esencial y despojarse de objetos sobrantes. Esa filosofía de vida la ha llevado a sus redes sociales, donde comparte con su comunidad los cambios que ha ido haciendo, enfocada en que “menos es más”.
El minimalismo es una tendencia que se ha puesto en boga desde años. Su objetivo es orientar a las personas a llevar un estilo de vida más simple, con menos elementos, sobre todo, aquellos que son innecesarios.
Uno de los principios básicos del minimalismo es tener, hacer y ser todo lo que quiero. Sin embargo, la idea es tratar de vivir con poco.
Precisamente, ese ha sido el objetivo que se ha planteado la actriz, cantante y conductora de televisión Zeny Leyva, al querer llevar un estilo de vida más simple, enfocada en lo básico.
Esta talentosa mujer, que llegó desde Cuba a República Dominicana a los siete años, se ha convertido en una artista multifacética, que ofrece su talento e ingenio a su comunidad por diferentes plataformas sociales, y eso fue lo que llamó la atención de revista CONTACTO para nuestra sección de Influencers.
Zeny, ¿Cuál es el concepto que estás trabajando en tus redes sociales?
“Una vida simple y minimalista, yéndonos al fondo, a lo más humano y espiritual, pasando primero por la etapa que estoy viviendo ahora, que es desapegándome de cosas y situaciones de las cuales nos volvemos dependientes casi que por inercia”.
¿Por qué el minimalismo?
“El minimalismo llegó a mi, inicialmente, porque estaba buscando orden en mi hogar. Empecé con la euforia que causó el método Konmari (organizar por categorías, no por lugar), y una cosa me llevó a la otra. La sensación de bienestar y liberación al eliminar un montón de cosas de mi habitación, me motivó a hacerlo también en otras áreas de la casa, volviéndome más práctica y poco a poco encontrándome conmigo misma. Esto, a su vez, me introdujo a un camino más espiritual, acercándome a Dios de forma más íntima y sincera. El querer externar la experiencia a mis seguidores me motivó a estudiar un poco el lado científico de esto, certificándome en la Ciencia del Bienestar, impartido virtualmente por Yale University y, actualmente, me estoy certificando en Psicología Positiva, también por internet a través de la Universidad de Pennsylvania. Espero con este camino de preparación poder dar respuestas más claras a muchas inquietudes sobre este movimiento minimalista que se practica bastante en el viejo continente, mientras que en América nos inundamos en el consumismo y la pretensión (sin ánimos de generalizar)”.
Hablando de arte, tú eres una artista muy completa. ¿Cuéntame cómo fue tu entrada en la televisión?
“Inicié participando en el concurso “Déjame Cantar”, de 7×7 Roberto. Quedé como finalista, y a partir de ahí, me llamaron de diversos programas infantiles para cantar, hasta que quedé fija en el elenco de Topi-Topi. Luego de varios proyectos propios, me contrataron para entrar al programa Sábado Chiquito como presentadora principal, y ese fue el momento en que la mayoría me conoció como figura infantil”.
¿Cómo fueron tus primeros pasos en la actuación?
“Mi primera experiencia fue en la telenovela Trópico, y luego vino el teatro y el cine. Cada producción maneja un lenguaje diferente. Las producciones cinematográficas, luego de la ley de cine, se volvieron más organizadas y lucrativas. Según la cantidad de apariciones del personaje, a veces solo me tocaba ir 5 ó 10 días de rodaje de un total de 30 días. El teatro era el alimento para el alma, por lo general dentro de un círculo, un tanto cerrado, de artistas con los que solías compartir en casi todas las producciones, con ensayos de 2 y 3 meses para llegar al éxtasis de las funciones, que podían durar entre 1 a 6 fines de semanas. Y las novelas, que para mi fue lo más parecido a una responsabilidad de 8 a 5, al durar unos 5 meses mínimo en un proyecto, llegaba a sentirse como una familia y parte de tu vida, viendo al crew hasta 12 horas diarias, y en ocasiones hacías escenas que te entregaban el mismo día porque iban escribiendo sobre la marcha”.
¿Cómo comenzaste a hacer teatro y cómo ha sido tu experiencia en las tablas?
“Al teatro entré gracias a Laura García Godoy, a quién conocí mientras trabajaba en la telenovela Trópico, donde tuve la oportunidad de interpretar un personaje bien relevante dentro de la historia. Ella me motivó a audicionar como Wendy para el musical Peter Pan, de Amaury Sánchez. Comencé de manera paralela a estudiar teatro musical y a partir de ese momento nunca paré de estar en una producción sobre las tablas. Es una energía maravillosa llena de retos y gratos momentos”.
¿Qué te apasiona más a la hora de actuar, el teatro, las novelas o el cine?
“(Piensa)…Uffff. Creo que el teatro, por ser en vivo, no tener cortes ni edición. La magia se siente a flor de piel. Sin embargo, disfruto cada una de las experiencias en cada producción, tan solo poder darle vida a un personaje es demasiado divertido, no importa si es cine, novelas o teatro”.
También cantas y bailas, pues te hemos visto en musicales. ¿Cuál área del espectáculo te apasiona más?
“Me gusta mucho el teatro musical (que es lo que más he hecho), precisamente porque conjuga las tres disciplinas. No me considero cantante ni bailarina, pero los dones que Dios me dio me han servido de herramientas, que con el correcto entrenamiento y práctica, me sirven para realizar actividades complejas”.
Zeny, la youtuber
Y ahora te vemos en otra faceta, Youtuber. ¿Cuéntanos tu experiencia en YouTube?
“(Wow). YouTube fue el espacio soñado. Me daba la sensación de tener un programa de televisión sin compromisos con un canal, ni contratos de por medio (excepto el que aceptas al ser creador de contenido), pero sobre todo, no recibir la presión de que hay que entregar o recibir un cheque jugoso cada mes porque de eso depende tu permanencia. Ahí solo dependes de tu tiempo y creatividad. En mi caso, el tiempo lo tengo corto desde que soy madre, por lo que he tenido la plataforma parada y me he centrado más en el Instagram. Aunque no deja de estar en planes volver a YouTube”.
En cuanto al trabajo de YouTube ¿Hacías todo el trabajo sola o tienes un equipo que te ayuda?
“Todo sola, por eso es que no he podido continuar, sin un equipo de trabajo es mucha carga, desde la concepción de la idea, desarrollar el guión, grabar yo misma con mi propia iluminación, haciendo varios personajes y luego sentarme a editar… es un verdadero reto”.
¿Qué ha sido lo más difícil de adaptarte en esta plataforma?
“La constancia, aún teniendo tiempo, el tener un tema nuevo, variado y llamativo cada semana, no era mi fuerte. Pero luego, el problema fue la falta de tiempo. Me rehúso a lanzar contenido con menos calidad solo por hacerlo rápido. Tengo este problema de querer que todo esté perfecto, y el error es que a veces esto me paraliza”.
¿Cuál es el tipo de videos que más le gusta a tu público?
“Los personales, los que involucran a mi familia, pero son los que menos hago. Mi esposo no se dedica a esto, y no le interesa, me apoya en lo que hago y de vez en cuando me complace saliendo frente a la cámara, pero es algo que evito pedírselo porque sé que no le gusta. En segundo lugar, a la gente le gusta mucho la comedia a través del personaje que interpreto, Jenny, mi productora cascarrabias… es como mi álter ego”.
¿Lograste monetizar tu canal?
“Sí, pero lo más importante para vivir de esto son los patrocinadores, hay que realmente tener muchos views para percibir un ingreso notorio tan solo por YouTube. Hay personas que se molestan porque hagas publicidad, o no le dan like a algo que subes si tiene algún producto, pero lo cierto que esto es parte importante para lograr la constancia, y que los talentos puedan realmente dedicar su tiempo para crear contenido y mantenerse divirtiendo a su público”.
¿Fue difícil lograr la monetización?
“Claro, aún lo es. Y como no he tenido constancia, baja automáticamente el rendimiento del canal. Cuando vuelva al ruedo entonces será otra la historia”.
ZENY, la influencer
¿Tu trabajo en los medios de comunicación y en el mundo del entretenimiento han influido en tu éxito en las redes sociales?
“Es muy probable, aunque estando en televisión no pasé de tener 10 mil seguidores, número que fue creciendo exponencialmente cuando me salí de los medios televisivos y compartía más mi propio contenido, no el reflejo de mi vida laboral”.
¿Cómo es tu relación con tus seguidores?
“De mucho respeto y cariño, gracias a Dios y al manejo positivo de mi perfil, es muy raro encontrarse con seguidores irrespetuosos que quieran criticar, ofender, o menospreciar el trabajo que realizo. Siempre leo sus comentarios. Admito que no soy de revisar mucho los DM, y que recientemente empecé a sacar tiempo destinado exclusivamente a responder algunos comentarios, cosa que no hacía tanto anteriormente”.
¿Alguna vez te imaginaste que Instagram, por ejemplo, podría convertirse en una fuente de ingresos para ti?
“No, nunca he sido muy tecnológica ni voy un paso adelante con las redes. Normalmente, me entero cuando ya varios llevan un largo camino recorrido y aprendo con ellos. De hecho, para mí fue una sorpresa la primera vez que se me acercó una marca para ofrecerme un contrato publicitario”.
¿Se te ha acercado alguna vez alguna marca o empresa que no te gusta para que trabajes con ellos?
“Sí, claro. He sido completamente sincera. Les explico cómo manejo mi perfil, mis valores y el mensaje que transmito, que va arraigado a mis propias convicciones. Así mismo es el mensaje que comunico a través de las marcas que me apoyan. Si no siento que va con mi imagen, no tengo nada que aportar ahí. Respeto que cada quien tiene su público, y las marcas deben unirse a influencers no solo por la cantidad de seguidores, sino porque va de la mano con lo que quieren transmitir”.
¿Cómo es tu relación con las marcas? ¿Te acercas a ellas o ellos te buscan?
“Por lo general, ellas se acercan. Soy muy mala a nivel de negociaciones, para esto tengo a mi manager estrella, Evelyn Medina, de Influyem. Ella también me ha presentado en varias propuestas, es sumamente diligente y me encanta la educación, propiedad y tacto con la que se dirige a nuestros clientes”.
¿Qué hace que tu público se mantenga fiel a tu contenido?
“Mantenerme fiel a mí misma. Aún tengo mucho que mejorar, pero lo que más me interesa es crear una comunidad donde podamos compartir intereses similares. En este caso, estoy tratando el minimalismo como estilo de vida. Aún no he cerrado el contenido a esto exclusivamente, pero cada vez más ese es mi norte”.
¿Planificas tu contenido o lo dejas fluir según vaya tu día?
“Ambas cosas. Por lo general, las marcas vienen con un calendario que seguir y eso debe ser planificado, pero mi contenido personal juega entre lo espontáneo y temas que he preparado previamente”.
Su familia
Sabemos que estás casada y tienes una hermosa niña. ¿Cómo los integras a ellos en tu trabajo?
“Dejo que fluya, aunque no es mi interés involucrarlos. Publico fotos con mi hija como toda madre orgullosa que no puede resistirse a compartir su mayor felicidad y, además, porque algunas marcas se identifican con esta etapa de nuestras vidas. Alex es el más reservado. Me apoya cuando es necesario y no tiene problema que comparta fotos de nuestros viajes o momentos puntuales. El tema es que sencillamente a él no le gusta mucho salir en fotos… (Se ríe)”.
A muchos hombres no les gusta el tema de las redes sociales y reclaman cuando ven a su esposa conectada mucho tiempo en el teléfono. ¿Qué te dice tu esposo?
“Tal cual… hasta hace poco, él solo usaba Facebook, y la verdad es que el Instagram lo tiene prácticamente inactivo. Pero siempre ha respetado que esto forma parte de mi trabajo, y yo me comprometo a reducir mis horas de uso del celular, sobre todo para concentrarme en el tiempo de calidad con mi familia”.
Amira nació de camino a la clínica ¿Cómo fue esa experiencia siendo madre primeriza?
“En ese momento estuve pasando por un trance en el que se activó el modo ‘resuelve’. El dolor era inevitable, pero no estaba aterrada, solo dejé que el instinto natural fluyera. Luego de que todo pasó, no me lo podía creer. Me costó entender lo que había pasado y lo contaba casi como un chiste. Lo que quedó claro después de esa experiencia es que si vuelvo a tener un hijo, en la semana 37 me instalaré en un apartamento u hotel que quede al lado del hospital… (Risas)”.
¿Qué significó para ti la llegada de Amira?
“El complemento que faltaba en mi vida para convertirme de oruga a mariposa. Amira vino a remover todo nuestro mundo. Ha sido un camino lleno de retos y de enormes recompensas. Aprendimos a mejorar nosotros mismos para convertirnos en guía y ejemplo para nuestra pequeña. Aprendimos otra dimensión del amor: el amor verdadero y desinteresado que te aleja completamente del egoísmo”.
¿Cómo ha sido esta cuarentena con una beba pequeña y mantenerla tanto tiempo sin salir de casa?
“Tenemos la bendición de contar con un enorme parqueo y jardín en nuestro residencial, además de vivir cerca de un parque, por lo que la interacción con la naturaleza es casi diaria. Aún así, nada parece ser suficiente para estos seres llenos de energía. Al principio, pensé que me volvería loca, pero cada vez más aprendemos juntas que hay mucho por hacer, como integrarla a las actividades de la casa, por ejemplo. Al lavar la ropa, ella me ayuda sacándola del hamper; cuando barro, ella me acompaña con su pequeña escoba. Aprendí que no todo puede estar limpio y que las paredes sirven de murales creativos. A ella le encanta acompañarme en la cocina, mientras yo aprendo que no todo se puede hacer a mi tiempo. Sus siestas son los momentos para trabajar o descansar si es posible. Mi mayor paga es ver que Amira está feliz, y entre mi esposo y yo nos damos apoyo emocional cuando nos encontramos agotados o nos sentimos impotentes por la situación. Es importante dejar abrir la válvula de vez en cuando, pero concentrarnos en todo lo que tenemos para agradecer”.
Forma de pago: transferencia o depósito en el banco BHD León a la cuenta 27190380011